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El corazón de la ciudad

Fotos: Eva M. Rosúa.
Fotos: Eva M. Rosúa.

Si hay un lugar que han pisado todos los valencianos alguna vez en su vida ese es la Estación del Norte. Como puerta de salida, de llegada o como punto de encuentro. Monumental y grandiosa, es uno de los centros neurálgicos de la ciudad.

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El 8 de agosto de 1917, el año que viene se cumplen cien años, se inauguró la actual Estación del Norte. Nacida como la Estación de Ferrocarriles de la Compañía del Norte fue obra del arquitecto valenciano Demetrio Ribes, autor también de los Docks del Puerto, el edificio de la calle En Llop al lado del Chez Lyon o la majestuosa fábrica de abonos José Campos Crespo de la avenida Islas Canarias, reconvertida hoy en día en centro deportivo municipal, entre otros. La nueva estación vino a sustituir la que, con el mismo nombre, construyeron James Beatty y Domingo Cardenal Gandasegui, en 1851 en la actual Plaza del Ayuntamiento. En su imprescindible libro “València. Guia particular” (Barcanova, 1992), Joan Frances Mira la describía así: “Casi blanca, hecha de líneas verticales y ángulos rectos, con remates decorativos de guirnaldas, flores, estrellas y escudos, es la más importante muestra valenciana de la arquitectura modernista en su variante vienesa”.

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Resulta imposible no fijarse en ella cuando se pasa por su lado, quedarse absorto cuando se penetra en su interior o sentir la necesidad de subirse a un tren y viajar al verlos partir. Para que evoquen sus recuerdos y compartan su opinión sobre ella, hemos reunido al dramaturgo, actor y director Chema Cardeña, a la diseñadora gráfica Patricia Bolinches, al fotógrafo David Macías y a la, entre otras cosas, promotora de conciertos María Carbonell.


Chema Cardeña

Foto: Santo Coronado.
Foto: Santo Coronado.

Chema Cardeña es dramaturgo, director y actor. Es el Director Artístico de Arden Producciones. También, el Director Artístico y Responsable del Área Docente de la Sala Russafa. Pero sobre todo es un apasionado de las historias. De contarlas y vivirlas. De escribirlas y conducirlas. En el curriculum de este licenciado en Arte Dramático conviven en perfecta armonía Shakespeare o Saint-Exupéry con textos más contemporáneos. Precisamente, actualizar obras clásicas es una de sus especialidades. La mejor muestra de que las buenas historias nunca caducan. Del 19 al 28 de febrero lo podréis comprobar con “Hamlet / Jaipur” en la mencionada Sala Russafa.

¿Qué opinión tienes de la Estación del Norte?

Me parece la estación más bella de cuantas conozco. Es un lugar muy especial. Diferente a la frialdad que presentan otros espacios similares. Estéticamente es impresionante y emocionalmente es un lugar que invita a  detenerse, no a pasar de largo como ocurre con otras estaciones.

¿Cambiarías algo de ella?

No. En todo caso añadiría. Creo que podría complementarse muy bien con algo de vegetación, al estilo de Madrid-Atocha. Le daría un aire más mediterráneo y más agradable. Pero creo que está muy bien ideada.

¿Guardas algún tipo de recuerdo /anécdota relacionados con ella?

Durante dos años, trabajé en Barcelona en TV3 en una serie de larga duración. Fui a recoger a mi madre a la estación y los pasajeros de Euromed iban bajando y reconociéndome. Uno de ellos quiso hacerse una foto conmigo, y yo accedí. Sin darme cuenta de que a partir de ahí, casi todos los que pasaban querían foto. Y se formó una cola paralela en el andén… Nunca me había ocurrido algo así y Seguridad vino a ver qué estaba sucediendo, porque claro, en Valencia, nadie sabía quién era yo y no entendían nada. Fue bastante embarazoso.

¿Qué importancia crees que tiene en la ciudad?

Durante muchos años, era el primer edificio que los visitantes contemplaban a su llegada a Valencia. Era, por decirlo de algún modo, la tarjeta de presentación de la ciudad, y no podía ser más acertada. El modernismo valenciano daba la bienvenida a todos. La primera imagen que recibes de una ciudad, es muy importante a la hora de valorarla; y esa estación es única. Hoy en día es guardiana de los secretos y los recuerdos de décadas de gloria, de enfrentamientos bélicos y de millones de sentimientos vividos entre sus muros. Una joya arquitectónica muy viva.



Si tuvieras que escribir una obra de teatro que se desarrollara allí, ¿qué tipo de historia sería?

Sin duda sería una historia de espionaje, ubicada en la Segunda Guerra Mundial. Con espías alemanes y americanos infiltrados en una ciudad que servía de parapeto a sus actividades. Miembros de la resistencia francesa e intentos de fuga de la dictadura. En esa estación podían ocurrir escenas maravillosas. Traspaso de información en los baños. Contraespionaje. Persecución en los andenes. Contraseñas a la entrada de la estación. Una auténtica historia de suspense, acción e intriga.


Patricia Bolinches

Patricia Bolinches

Patricia Bolinches es diseñadora gráfica, valenciana y amante del barrio del Carmen. La Intuición. Lo aleatorio, pero por delante de todo la emoción, los sentimientos.
Siempre sentimientos. En su trabajo apenas importa la lógica o la realidad. En su carrera se cruzaron hace tiempo unas tijeras. Desde entonces, Bolinches recorta, captura imágenes, puede pasar horas en ello. Luego compone, crea, narra, nos “cuenta”. Nos habla en propia persona de lo que le inquieta. Su trabajo más personal ha sido expuesto en Madrid, Barcelona y Valencia. Ilustradora editorial en varios medios nacionales e internacionales, ha traducido las ideas de otros en imágenes, para revistas como El País Semanal, Forbes, cuadernos de Diario.es, Plaza, El Papel de la Voz, y también para prensa como El Mundo, Ahora Semanal o La Marea. A Bolinches no le importa el cómo o el dónde, solo le importa la poesía de la imagen.

¿Qué opinión tienes de la Estación del Norte?

Adoro el estilo modernista por lo que me encanta.  Además es una estación muy viva, y cuidada.

¿Cambiarías algo de ella?

La verdad es que no, me gusta como está. Quizás hacer alguna actividad como conciertos improvisados

¿Guardas algún tipo de recuerdo /anécdota relacionados con ella?

La verdad es que suelo frecuentarla bastante, he visto muchas cosas en la estación pero una que me hizo mucha gracia fue ver a Paco Lobatón en la época que emitía el programa “Quién sabe dónde”. Me reí al verlo, pensé este no encuentra al señor Paco.

¿Qué importancia crees que tiene en la ciudad?

¡Mucha! Al estar en el centro de Valencia hace que sea una estación muy transitada.

Si tuvieras a tu disposición toda la Estación y te encargaran algún tipo de intervención artística, ¿cómo sería?

¡Uf! Me volvería loca. Un laberinto para llegar hasta el tren sería algo muy cachondo! (Sonrío, como para ir justa a por el tren).


David Macías

David Macias

David Macías es fotógrafo. En el año 2012 fui seleccionado en Descubrimientos Photoespaña y premiado con la beca del seminario de fotografía de Albarracín. Sus instantáneas capturan tanto la cotidianeidad que se nos escapa por las prisas diarias, como reflexiona sobre los problemas sociales que nos afectan a todos. Especialmente brillante es su serie “Desatino levantino”, una mezcla (im)posible entre los hermanos Chapman y las fallas. También es fascinante “My rephotography”, en la que utiliza la técnica que da nombre al proyecto, consistente en repetir una fotografía de un mismo sitio, con un espacio de tiempo entre las dos imágenes. Ambas, y otros trabajos, los podéis ver en su web.

¿Qué opinión tienes de la Estación del Norte?

Como edificio, me parece una obra digna de admirar, para mí es uno de los elementos arquitectónicos de corte modernista a destacar de la ciudad, tanto en la fachada como en el interior

¿Cambiarías algo de ella?

Pienso que se debería haber adaptado para la llegada del AVE al corazón de la ciudad, no tiene mucho sentido llegar en tren a un lugar distinto, en Valencia ha habido una gestión muy penosa del dinero público.

¿Guardas algún tipo de recuerdo /anécdota relacionados con ella?

Recuerdo no hace mucho, una noche en la que estuve esperando a que se hiciera la hora en la que el metro se vuelve a poner en funcionamiento y en la que tuve una conversación con un señor mayor que vivía en la calle, el señor era agradable, pero ciertamente y aunque se encontraba en una situación tan desfavorable, tenía una visión de la sociedad muy dirigida, al igual que mucha gente en esta sociedad y eso me hizo sentir un poco desesperanzado.

¿Qué importancia crees que tiene en la ciudad?

Como punto de conexión con el exterior cumple su función de ayudar a articular la ciudad, además de ser un reclamo turístico, es un bonito lugar para recibir y despedir visitas.

Si tuvieras que hacer una sesión fotográfica inspirada en ella, ¿cómo sería?

Más que una sesión fotográfica, creo que es un espacio que da para reflexionar sobre si el Kairós está presente en los no lugares de nuestra sociedad, esa que únicamente parece rendir tributo al Kronos.


María Carbonell

Maria Carbonell

María Carbonell nació, creció y vivió en Valencia durante 34 años. Como ella misma cuenta, “en esos últimos años me dediqué a estudiar la carrera que siempre quise hacer, Historia del Arte. En mi tiempo libre empecé también a escribir sobre música en Alquimia Sonora. Por motivos de trabajo me mude a Almería en el año 2012. Hasta mi marcha, no llegué a ser plenamente consciente de cuánto amaba a Valencia. Ahora, los anhelos y la nostalgia, siempre están presentes. Hace dos años, decidí emprender una pequeña aventura musical, creando una pequeña promotora musical, Pita Sound Prom, que ha servido de puente aéreo entre mis dos ciudades. Actualmente nos encontramos en modo pause pero cuando nos invitan a colaborar en iniciativas atractivas, nunca podemos decir que no.

¿Qué opinión tienes de la Estación del Norte?

La Estación del Norte es uno de los edificios más simbólicos de nuestra ciudad y uno de los mejores ejemplos de la arquitectura modernista valenciana. Se trata de un edificio de carácter monumental, dónde su arquitecto Demetrio Ribes, asimila de forma excepcional el estilo modernista del Secesionismo Vienés y refleja en cada uno de sus detalles ornamentales la esencia de lo valenciano. Mantiene una tipología clásica con esquema en forma de U, rasgo característico de los arquitectos más destacados del modernismo valenciano que, asimiliaron este nuevo estilo respetando el historicismo clasicista. En mi opinión, desde un punto de vista estético, una combinación singular que me agrada. El modernismo se encuentra principalmente en el uso de las formas vegetales de las artes aplicadas a su estructura: cerámica, vidrio, cerrajería, ebanistería… A destacar la Sala de Mosaicos y su hall. En la primera, la iconografía plasmada en sus paneles cerámicos recogen muchos de nuestros motivos regionales; las barracas, la albufera o la reina de las fallas (lo que hoy conocemos como la “fallera mayor”). Es una barbarie que las puertas originales de esta sala se sustituyeran por unas de esas modernas puertas acristaladas que se abren a tu paso. Recientemente estuve en la ruta modernista que organiza la asociación Caminart y nos enseñaron una foto de las puertas originales, al verlas, me causó un sentimiento de pena profunda. Respecto al hall, éste se soporta sobre una techumbre realizada con la técnica de trencadís, muy característica en la arquitectura modernista catalana. El diseño unitario de su interior hace resaltar elementos como el mobiliario, las inscripciones deseando buen viaje a sus viajeros o las flores de la Ceramo de Benicalap. Existen muchos detalles decorativos en los que generalmente no recaemos. A veces vale la pena detenerse y observar.

¿Cambiarías algo de ella?

No, no cambiaría nada de ella. Me parece un edificio magistral y uno de los mejores conservados de la ciudad. Sí que veo una clara falta de interés de dotar a su espacio a fines culturales como exposiciones de fotografía o actividades musicales. Creo que incluir propuestas de este tipo, pondría en alza una nueva revalorización del edificio y le insuflaría más vida de la que tiene actualmente. Sería realmente provechoso beneficiarse del continúo vaivén de personas que lo recorren todos los días para dar a conocer diversas expresiones artísticas hechas en la ciudad. Por último, añadir, mi deseo de que en algún momento la sociedad valenciana viva el soterramiento de las vías para dejar de tener una ciudad partida en dos. Un proyecto que viene desde  el gobierno de Lerma y que parece que nunca llega, muchos de nosotros ilusionamos que llegue el día en que se haga realidad y podamos tener una Valencia más accesible y dinámica.

¿Guardas algún tipo de recuerdo /anécdota relacionados con ella?

Soy una persona de poca memoria a largo plazo y no guardo apenas recuerdos de mi niñez o temprana adolescencia. Mis recuerdos más importantes con la Estación del Norte se remontan a mi época del instituto y la facultad. En aquellos años, era un punto de encuentro con mis amistades que casi todas vivían en pueblos próximos a Valencia. Además, era zona de paso para llegar a una de las tiendas de discos más visitadas en mi vida, Harmony. Así que para mí el recuerdo con la Estación del Norte entronca con la fase hacia la madurez. Tiempos en los que, ya iba tomando conciencia de cómo era mi ciudad y de la belleza que recogía.

Siempre me ha gustado imaginarme en épocas pasadas y poder conocer como eran los sitios en otros momentos. En este caso, me gustaría haber conocido la estación anterior a la del Norte, construida entre 1851 y 1854. Cuando estudié Historia del Arte, a través de los mapas antiguos de la ciudad, observé que antes la estación llegaba más allá de la Plaza de Toros. Esta estación se situaba concretamente en el lugar donde hoy se encuentra el edificio de Telefónica y el edificio de la Equitativa, sobre lo que fue huerto y cementerio del Convento de San Francisco, que se situaba en lo que actualmente hoy es la Plaza del Ayuntamiento.

¿Qué importancia crees que tiene en la ciudad?

La importancia de la Estación del Norte en la ciudad es algo que viene de lejos, desde sus orígenes. Pasó a ser una nueva puerta de la ciudad, un lugar dónde términos como puntualidad y organización eran representantes de las nuevas tecnologías y el concepto del progreso. Convirtiéndose así en centro neurálgico de la ciudad. Fue punto de encuentro de una red ferroviaria que fue creciendo a lo largo de los años y que fue determinante para abrir los lazos de expansión y comunicación de Valencia. Además los recursos artísticos utilizados en ella son pura simbología de la esencia valenciana.

Si tuvieras a tu disposición toda la Estación, ¿qué tipo de festival de música organizarías?

Uf, un festival en uno de los centros neurálgicos de la ciudad, eso sí que sería una buena forma de agitar Valencia. Si pensará más con la cabeza que con el corazón, para mí un festival ideal para este espacio sería un encuentro parecido a lo que La Mar de Músicas, lleva acercando desde el año 1995 en la ciudad de Cartagena. Esto sería un bonito sueño difícil (o imposible) de cumplir. Una propuesta similar pero a menor escala que sería la cita de la música folclórica del mundo en la capital del Turia. Sin embargo, desde Pita Sound Prom, siempre hemos defendido y valorado la música local. Es por lo que hemos luchado durante dos años en la medida que hemos podido y sí tuviera la oportunidad de organizar un festival en este emplazamiento, sin duda, el corazón me llevaría a centrarlo en los músicos de una ciudad que nunca ha tenido la repercusión mediática y popular que bien se merece. Como escenarios imagino en el exterior uno principal en la explanada frente a la fachada central, el ideal para bandas que metieran más tralla. Y en la parte interior otro escenario con bandas cuya música fuera más suave a lo que a nivel de acústica se refiere. Y bueno, como se trata de imaginar, pues también sería ideal que hubieran músicos tocando en los trenes de cercanías. Una buena forma de exponer la música hecha en Valencia.