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Todo el mundo no es inocente hasta que se demuestre lo contrario

“Inocente” (Pau Martínez, 2016)

Un empresario detenido. Una acusación de colaboración terrorista. Incomunicación. Torturas. Nada de esto pasó a miles de kilometros de nuestras casas, sino en la España post-11S. Lo cuenta Inocente, película de 2016 de Pau Martínez, basada en hechos reales. El film está protagonizado por Jaime Linares, José Manuel Casany, Sergio Villanueva, Álvaro Baguena, Juli Disla, Ferrán Gadea, Pati Martínez o Abdelatif Hwidar entre otros.

Pau Martínez está ahora inmerso en una serie documental para À Punt y tiene otra en el horizonte “aunque completamente diferente” aclara. Y “si todo va bien mi proyecto personal para cine, El somni s’ha acabat, que llevo años intentado levantar, espero que pueda rodarse el próximo año”. El cineasta valenciano hace un parón en el rodaje y contesta nuestras preguntas.

Hace año y medio nos preguntábamos en un artículo si el cine valenciano había existido alguna vez. Un fotograma de “Inocente” ilustraba aquel reportaje. La película se estrena ahora en dos salas, una de València y otra de Madrid. La de València son los Aragó Cinema que cierran sus puertas a final de mes. ¿Este panorama actual sería la mejor respuesta a aquella cuestión?

Ojalá mi respuesta pudiera ser más optimista pero ahora mismo creo que tienes toda la razón, lo que ha pasado con el estreno de esta peli y la de otras pelis de compañeras y compañeros deja muy claro como está situación del cine valenciano. Dicho lo cual sigo pensando que es coyuntural. No me gustaría que lo que ha pasado con esta película y con otras que se han producido los últimos años se extrapolara o pudiera servir para generalizar. Sigo pensando que hace falta que llegue la peli que nos haga ver las cosas de manera más optimista. Lo necesitamos. En el momento que una peli se merezca el éxito, signifique esto lo que se signifique, quiero pensar que ese éxito llegará, aunque sea valenciana o a pesar de que sea valenciana.

¿Cómo surge el proyecto de “Inocente”? ¿Cómo tuviste conocimiento de la historia real en que se basa la película?

El proyecto, como casi todas las películas que he dirigido hasta ahora me llega a propuesta de una productora, de unos productores que además tienen una implicación directa en la historia real de la película y me interesa desde el principio por las implicaciones que tiene.

¿Os planteastéis en algún momento que fuera un documental? ¿Qué os aportaba la ficción para contar esta historia?

En ningún momento nos planteamos hacer un documental, aunque creo que podría salir una buena historia documental al estilo de Ciutat Morta, por ejemplo. El planteamiento documental implica una narrativa que aunque, en mi opinión, está presente en nuestra película, nuestro planteamiento siempre fue realizar una “ficción basada en hechos reales”. Con las diferencias que implica eso a nivel narrativo pero también a nivel legal.

La película denuncia unos hechos recientes de nuestra democracia que no han tenido mucha difusión. ¿Por qué crees que al cine español le cuesta tanto buscar argumentos en la historia reciente del país?

Pues es una muy buena pregunta y desde el principio nos lo planteamos. Las cinematografías americana, británica o la francesa no tienen ningún problema en hacer cine de denuncia sobre acciones de sus gobiernos o sus propios estados sin ningún problema, incluso desde films comerciales, producidos por las majors. Sin embargo en este país parece que cuesta mucho. No hace tanto que se le quiso hacer un Consejo de Guerra a Pilar Miró por El crimen de Cuenca. No creo que sea casualidad que los casos de torturas que hayan salido a la luz, o en los que más se ha incidido sean los de los Mossos o la Guardia urbana y sin embargo los casos de la Guardia Civil o la Policia Nacional no tengan tanta repercusión o los propios medios no les hagan el mismo caso. Seguimos teniendo muchos problemas derivados de la propia estructura del estado, que en muchos aspectos sigue siendo franquista y afectan a todos los ámbitos, incluido este que comentas.

“Inocente” (Pau Martínez, 2016).

Se trata de una película que por sus características y lo que cuenta sucede en un entorno muy reducido. ¿Trabajaste mucho la dirección de actores para que su trabajo no se quedara en la simple pincelada ni en la exageración?

Eso es algo que teníamos claro desde el principio. Estuvimos trabajando con los actores, en reuniones previas y con ensayos exhaustivos, durante unas semanas antes del rodaje. Sin ese trabajo y la entrega de los actores y actrices durante el rodaje, una película con unas características tan especiales como esta no se hubiera podido sostener. Ese es un aspecto del que estoy muy orgulloso, porque además era muy peligroso y creo que en ningún momento se cae en la exageración ni nos quedamos en una mera pincelada.

Uno de los aciertos del film es la relación que establece el espectador con el protagonista. Esa rutina de acciones e interrogatorios ayuda a entender el calvario que sufre el hombre. Por otro lado, la cinta también consigue que se llegue a dudar de su inocencia. ¿Cómo afrontaste ese hilo conductor? ¿Temiste en algún momento que esa opción, al ocurrir todo en un lugar muy cerrado se pudiera convertir la película en un bucle anodino?

Ese era uno de los grandes temores, no caer en el aburrimiento, pero al mismo tiempo llevar al espectador, en cierta forma, a un estado muy parecido al que siento nuestro protagonista en la vida real, durante las 120 horas que pasó en esa situación. Hay que tener en cuenta que una de las bazas con las que juegan en los interrogatorios es la repetición, incluso de cuestiones absurdas para llevar al interrogado a la desesperación, a la duda sobre su propia culpabilidad. Si el espectador alcanza ese estado de duda es porque le hemos llevado al terreno al que los interrogadores querían llevar al interrogado, la duda, la desesperación por salir de allí que en ocasiones lleva incluso a asumir culpabilidades que no son tal.

Jupiter Lion se encargan de la música de la película.

Hasta ahora no he repetido con ningún músico, justamente por lo que comentabas, cada película mía es muy diferente y para mí la música marca mucho el estilo de la película. Soy muy fan de Jupiter Lion y, más que música, lo que buscaba era introducir al espectador en un espacio sonoro que ayudara a entender mejor el calvario por el que pasó Kike, un sonido y una música que generaran una energía muy especial, que desconcertara, que te envolviera. Pensé que la opción de Jupiter Lion era perfecta para eso, aunque no hubieran hecho nunca una banda sonora. Tengo muy buena relación con Vicente Sais, se lo propuse y se animaron a hacerlo. Y estoy encantado con el resultado.

¿Ha sido la distribución de la película el principal obstáculo al que te has tenido que enfrentar?

Sí, pero no es ninguna novedad. Por desgracia la distribución es el gran problema del cine español, salvo las pelis que vienen producidas por Mediaset o Antena3, que, a ese nivel, compiten en igualdad de condiciones con las majors.

Es tu cuarta película (tv movies o documentales a un lado) y vuelve a ser totalmente diferente al resto de las que has rodado antes. ¿Qué lugar crees que ocupa en tu filmografía?

Creo que es un paso arriesgado, valiente, por las características de la película, por su temática. Es un paso más en seguir demostrando que puedo asumir retos mayores. Tienes razón en el hecho de que es totalmente diferente al resto de películas que he dirigido, en esta además participo de la coescritura del guión, pero eso no ha sido algo buscado, sigo luchando por sacar adelante mis proyectos personales. Quiero pensar que todas las películas que he realizado me acercan más a mi objetivo final, afrontar los proyectos personales con mayor confianza. Y además esta película, por su temática, por el caso real en el que está basado, implica un mayor compromiso, mayor riesgo.