Humor

El humor antropológico de Pantomima Full

Pantomima Full son como el National Geographic de los seres humanos supuestamente normales con los que nos cruzamos o convivimos día a día. Alberto Casado y Rober Bodegas radiografían con precisión e ironía, en vídeos de apenas un minuto que se convierten en virales al instante, a esa fauna peterpanesca que adapta modos, costumbres y vocabulario con los que pretende vivir en una eterna adolescencia. No hacen parodia, se limitan a que sus personajes hablen por sí solos.

¿Cómo nace Pantomima Full?

Alberto Casado- Teníamos una obra de teatro, hace un año y pico, y como forma de promocionarla se nos ocurrió hacer unos vídeos para que se moviesen bien por las redes sociales. Y así nació, como una forma de hacernos publicidad a nosotros mismos.

¿Que las redes fueran el canal por el que fueran a difundir es lo que marcó que la duración de los vídeos sea de apenas un minuto?

Alberto- Sí, duran eso porque eran el límite para algunas redes sociales, como Instagram que más de un minuto no puedes subir. Queríamos algo corto y nos ajustamos a esa duración.

Aunque algunos de los temas de vuestros vídeos pueda pensarse que son locales (por ejemplo el dedicado al barrio de Malasaña de Madrid) se acaban convirtiendo en universales porque al final todas las ciudades, y cómo se comporta el ser humano en ellas, se parecen mucho.

Rober Bodegas- Es verdad lo que dices. A veces la gente dice que algún vídeo tiene un punto local, pero se acaba entendiendo todo, porque vas a València y para explicarte lo que es Russafa te dicen que es “el Malasaña de aquí”.  Es muy extrapolable a cualquier ciudad casi todo lo que hacemos.

¿Cómo elegís los temas sobre los que elaborar los vídeos?

Rober- Básicamente, estamos por ahí y si de algo que se nos ocurre vemos que hay un posible vídeo lo apuntamos. A veces depende más de tener una localización disponible donde encaje el personaje porque siempre intentamos contextualizarlos mucho, pues si es el corporativo hay que buscar una oficina, si es el de Malasaña hay que buscar un bar.

Preferís hacer humor desde la (supuesta) normalidad de los personajes antes que decantaros por la parodia.

Alberto- A la hora de hacer humor nos gusta mucho retratar el bajón. Intentamos no hacer parodias porque lo que nos hacía gracia de esto era verlo como documentales sobre gente, en los que alguien al montar los vídeos ha puesto rótulos para cachondearse un poco. Nos hacía gracia que los personajes hablasen en serio, no hacer una parodia, ni exagerarlos ni nada de eso.

Rober- Es que son discursos tan ridículos que son graciosos en su normalidad. Si los parodiáramos perderían su gracia, porque es una cuestión de tono, es como mostrar un espejo para darse cuenta lo pesados que nos ponemos con el running, con Mercadona,…

En el humor es muy dificil hacer algo nuevo. Lo consiguieron los chanantes, luego Miguel Noguera o Venga Monjas y ahora vosotros también. ¿Sois conscientes de ello?

Alberto- La verdad es que ha funcionado muy bien el formato y, de repente, nos llegan muchos vídeos de gente que nos copian adaptándolo a su necesidad, a su rollo, no sé , por ejemplo es la despedida de soltero de un amigo y le hacen un Pantomima Full. Eso indica que se ha creado un lenguaje que ha llegado y que es fácil de imitar y que la gente se lo lleva a su terreno.

Rober- Sería muy de flipados decir que hemos creado una nueva manera de hacer comedia, pero como esos ejemplos que apuntas, los chanantes, Noguera o Venga Monjas, sí hay un estilo propio, que al final es lo que se cha en falta. Más allá de que luego guste más o menos a la gente, lo importante es que piensen que estos tíos hacen esto y solamente lo hacen ellos.

Utilizáis las redes sociales como canal para difundir vuestros vídeos. Pero estas acaban convirtiéndose en algo más. Los comentarios que deja la gente, muchas veces mencionando a amigos a los que quieren identificar con el protagonista, acaban como prolongando el mensaje que transmitís.

Alberto- Sí. Los comentarios, sobre todo en facebook y twitter, casi siempre son todo menciones a gente. Y eso ha ayudado a que aumente la repercusión. Se ha convertido en una manera de decirle a tus amigos lo que no te gusta de ellos, de vacilarles.

Rober- Como nos tenemos que adaptar a un minuto de duración, en el montaje se descartan cosas. Y es curioso porque a veces coincide que algunas aparecen mencionadas en los comentarios, como si la gente ampliara los vídeos añadiendo posibilidades que no se han incluido. Por ejemplo, en el de las terrazas, alguien puso que nos había faltado añadir que la cerveza llega caliente,… y eso mola.

¿Cómo es Pantomima Full en el teatro? ¿Guarda alguna relación con los vídeos?

Alberto- Toda la obra está relacionada con los vídeos, pero no hacemos los vídeos. Esos temas que tocamos en las redes sociales los ampliamos en el escenario. Como un minuto es muy poco tiempo lo ampliamos. Si hay que hablar del running pues en lugar de un minuto le dedicamos diez.

Rober- Es más absurdo. En el show también hay un punto más bruto y surrealista que nos gusta. Pero los vídeos son como el punto de partida. Si en uno sale uno contando lo que se ha ido comprando en Wallapop, en el teatro le vemos quedar con el vendedor, la negociación,… y se vuelve todo como más loco.

Ahora que por desgracia están tan de actualidad los límites del humor, ¿vosotros os habéis autocensurado, conscientemente o no, en Pantomima Full alguna vez?

Rober- No, porque realmente esto que hacemos es de base bastante inofensivo.

Alberto- No hay nada que censurar porque todo es muy sencillo y no tocamos temas polémicos. En el show sí somos un poco más bestias, y tal y como están las cosas si piensas que a ver si alguien te la va aliar por decir algo concreto, pero de momento estamos diciendo lo que nos da la gana.