Connexió Las Naves

Azucena Abril

Azucena Abril. Foto: Diego Obiol.
Nombre: Azucena Abril.
Edad: 27 años.
Lugar de nacimiento: Valencia.
Lugar de residencia: Valencia.
¿Cómo definirías en una frase tu actividad creativa? 
Polifacética y muy centrada actualmente en los nuevos medios de comunicación y las relaciones que surgen en la sociedad contemporánea.

Azucena Abril estudió Bellas Artes y Arte Dramático. Y en ambas direcciones encamina su pasos profesionales. Doble ración de talento para esta entrega de Connexió Las Naves. Nuestra cita no fue la primera vez que pisaba Las Naves, porque el pasado mes de diciembre formó parte de la interesantísima exposición Kapital / 3 con su obra #keepitreal, en la que reflexionaba sobre el uso que se hace de Instagram.

¿Cuándo surge en ti tu interés por el arte y la cultura?

Supongo que no hay un momento concreto, en realidad desde que tengo memoria he estado en contacto con él de una forma u otra. Mi madre es artista y desde siempre hemos estado rodeados de arcilla, pintura y libros de arte. Me acuerdo de uno de Dalí que de pequeña me obsesionaba y lo miraba muchísimo y siempre descubría detalles que no había visto antes en los cuadros. Y tengo que reconocer que hasta el instituto no me di cuenta de que la chica de espaldas que mira el mar por la ventana en un cuadrito chiquitín que teníamos en casa, no era mi madre, sino Anna María, la hermana de Dalí, y que el cuadrito era una reproducción de Muchacha en la ventana. Además, mis padres siempre nos llevaban a casi todas las exposiciones de Valencia o de las ciudades a las que íbamos. Al final mi hermano y yo casi siempre jugábamos a pintar, dibujar o nos disfrazábamos y creábamos personajes que luego fotografiábamos.

¿En qué momento descubres que quieres encaminar tu profesión hacia ello?

En Bachiller llega un momento que tienes que decidir qué quieres hacer y parece la decisión más importante de tu vida y yo la verdad es que la fui retrasando al máximo, y al final tenía una lista enorme de profesiones, de todas las profesiones a las que no me quería dedicar. Aunque en realidad deseaba estudiar Arte Dramático, pero me parecía un sueño tan imposible que no me atrevía a reconocerlo. Supongo que me daba un poco de miedo. Yo creo que dedicarse al arte es un acto de valentía.

Has estudiado Arte Dramático y después Bellas Artes. ¿Qué te llevó a ello? ¿Consideras complementarias ambas formaciones? ¿Cómo crees que se interrelacionan?

Las estudié a la vez. Para entrar en la Escuela Superior de Arte Dramático tienes que hacer unas pruebas de acceso específicas y solo seleccionan a 24 personas, el riesgo a que no te seleccionen es bastante alto, así que me matriculé también en Bellas Artes. Pero cuando me admitieron no fui capaz de escoger una de las dos y yo me veía como una súpermujer que iba a poder con todo (risas), pero al día le faltaban horas. En las dos carreras debes invertir mucho tiempo fuera, en Arte Dramático para ensayar con tus compañeros y en Bellas Artes para preparar trabajos. Además de que en cualquier proceso de aprendizaje se necesita un tiempo para la asimilación del conocimiento. Al final hice Arte Dramático a tiempo completo y medio curso de Bellas Artes cada año. Creo que ambas formaciones se complementan y creo que hay mil maneras de hacerlo y no siempre tiene porqué ser de una manera super clara para el espectador. Personalmente ambas formaciones construyen mi mirada y las maneras de hacer. Inevitablemente, cuando estoy trabajando en algo más puramente actoral tengo un punto de vista plástico y en los otros proyectos una visión escénica.

En tu obra reflexionas mucho sobre las redes sociales y la tecnología, ¿qué es lo que te atrae de ello desde el punto de vista creativo?

Las redes sociales han supuesto un gran cambio social, en la manera de comunicarnos y de comportarnos, ya no solo dentro de la propia red sino que ha cambiado la manera en la que somos las personas también en la, llamémosle, “vida real”. No somos iguales la generación de mis abuelos y la mía, que hemos visto aparecer las redes sociales en nuestra adolescencia, o incluso, mi generación y la de los nacidos en los 2000, que son nativos digitales. Un rasgo muy acentuado en mi generación, que nos diferencia de las generaciones anteriores, y que tiene que ver con el uso de las redes es el exhibicionismo, y no me estoy refiriendo a hacer nudismo, sino a mostrar nuestra imagen o dar información personal sin muchos reparos. Me fascina como hacemos uso de ellas para la exhibición de nuestra intimidad y para la construcción de nuestra identidad y concretamente Instagram es donde mejor podemos ver esto.

¿Qué uso haces de las redes sociales y de la tecnología?

Bueno, aparte de como objeto de estudio, creo que las redes sociales son unas herramientas muy útiles para informarnos y estar al tanto de las actividades o trabajos de medios, personas o colectivos que nos interesan. Utilizo Facebook e Instagram para esto y para mostrar mi trabajo. Desde hace pocos meses estoy también en Twitter. Me entró curiosidad por la aplicación, mientras colaboraba con un texto sobre el humor en internet en el libro Art i política en l’era meme editado por VLCETC, al entrar en contacto con twitteros y creadores de memes que tenían twitter como red social de cabecera.

Azucena Abril. Foto: Diego Obiol.

En tu obra, también, parece que hay una preocupación por el ser humano, independientemente de que sea el protagonista o no de la obra.

¿Y en la obra de quién no lo hay? Creo que, en la obra de cualquier artista, aunque no trate el tema, siempre lo hace desde un punto de vista humano, por lo que el ser humano siempre está presente. Personalmente siempre me ha interesado, analizar nuestro comportamiento, como nos relacionamos, como somos cuando estamos solos, como es nuestro cuerpo y como vemos lo nos rodea.

¿En qué disciplina artística te encuentras más cómoda y por qué?

No suelo diferenciarlas, generalmente depende de las necesidades de cada proyecto el que se materialicen de una manera o de otra.

¿Qué secuencia sigue tu proceso creativo?

Depende un poco del proyecto, hay veces que te viene una imagen, pero la mayor parte de veces surge a partir de una idea o concepto que quiero investigar. Lo primero que hago es jugar con el lenguaje, es una costumbre que tengo desde siempre. Escribo la idea o el concepto sobre el que estoy trabajando y hago una lista de sinónimos, antónimos y luego palabras o ideas que asocio o que me sugiere por cualquier motivo el concepto inicial. Es una manera de no quedarme con lo primero que me viene a la cabeza y de descubrir cosas en las que no habría caído en un primer momento.

¿Reconoces influencias en tus obras que no son expresamente de tu disciplina artística?

Sí, claro, últimamente sobre todo consumo cine y series. El cuento de la criada, Big Little Lies, El sacrificio de un ciervo sagrado, Tres anuncios a las afueras, son de lo último que he visto en audiovisual. La vida de los peces o Dollhouse son películas de las que siempre me acuerdo cuando pienso en cine que me ha inspirado. Todas son muy diferentes entre ellas, pero todas tienen o una manera de narrar, de tratar los personajes, recursos estéticos o una historia que hace que te de vueltas la cabeza. Cada una por motivos diferentes resultan muy inspiradoras. Pero no solo veo influencias del cine en mi trabajo, también en la literatura o en el diseño gráfico. Somos bombardeados por un montón de estímulos y es imposible permanecer impermeable a ellos. Creo que es enriquecedor estar al tanto de las cosas que hacen nuestros compañeros creativos sean de la disciplina que sean.

¿Tienes alguna manía o ritual a la hora de ponerte a trabajar?

No, creo que no. Quizá el tener cerca mil libretas con ideas y bocetos.

¿Cuáles son tus proyectos más cercanos?

El pasado mes de septiembre rodamos Demasiados amigos, una película del director valenciano Javier Artigas y que ahora está en fase de postproducción. También estoy colaborando con la comisaria Marisol Salanova en su próximo proyecto expositivo El largo viaje, una retrospectiva de la artista Teresa Cebrián, que se inaugurará en junio en la sala Ferreres del Centro del Carmen. Y por último, Gúguel Trends Magazine, un proyecto editorial que estoy realizando junto con el diseñador gráfico Josep Lozano. Es una revista de arte que aúna la investigación en los procesos de creación de las tendencias en internet y Google como herramienta para conocer el pensamiento de la sociedad contemporánea. Por un lado tendrá una sección planteada como una curaduría, en la que reuniremos propuestas de artistas en torno al concepto clave de cada número de la revista; y por otro, una selección de artículos de expertos en diferentes materias relacionadas con el arte, la creación y el pensamiento.

#keepitreal
Proyecto web The Observer (2017).
Paisajes de Espana (2018).
Flash. Óleo.
Gúguel Trends Magazine.
Fotograma de la película “Demasiados amigos”.