El viaje a alguna parte

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Foto: Mario Zamora.

“Imaginamos a un hombre joven, que durante años no se ha decidido a emprender un viaje. Quizás por miedo, quizás por incapacidad, quizás porque nunca encontró el momento. En ese viaje tratará de encontrar respuestas sobre su identidad. Identidad de la que no queda rastro desde que nació, a finales de los años 70, en España. Ahora, cuando empieza la road movie, va a comenzar su búsqueda. Durante este viaje se encontrará con situaciones que le irán revelando su propia historia y la de su país”. Este es el punto de partida de “CINE”, el nuevo montaje escénico de La tristura que vuelve al Espai Mutant de Las Naves, el 22 y el 23 de octubre.

Doce años lleva esta compañía agitando los pilares teatrales del país. Investigando, convirtiendo la dramaturgia en una esponja abierta a otras disciplinas artísticas y formatos, buscando la suma antes que el aislacionismo. Dicen en su página web que trabajan “con la intimidad, el misterio y el deseo”. Con esas tres “armas” nos acercamos a ellos.

¿Por qué “CINE” en mayúsculas?

Es una palabra tan amplia y que define algo tan conocido que queríamos desnaturalizarla, modificarla un poco. Las mayúsculas nos permiten sutilmente eso. Además, así tiene algo de letrero, de cartel antiguo de cine, y no sólo del propio arte en sí.

¿Cómo surge “CINE”? ¿Hay algún punto de partida a partir del cual se desarrolló la obra?

Hay básicamente dos. Uno sería el deseo de investigar en la narrativa cinematográfica dentro del teatro. Pero no desde un punto de vista superficial sino de raíz. El segundo es que la historia que queríamos contar era una historia de movimiento, de viaje, de valentía. Y cine, kiné, significa exactamente movimiento.

Como bien decís, “CINE” también debe su nombre a la procedencia de la palabra, kiné en griego, que significa “movimiento”. ¿Debemos entenderlo solo por el viaje que emprende su protagonista o también porque esta obra suponga para La tristura el inicio de algo?

A priori por lo primero. Pero cada una de nuestras obras marca esa etapa de nuestra vida. Así que quizás, sin darnos cuenta, estábamos invocando un nuevo inicio.

Hasta ahora, en vuestras obras, el proceso creativo estaba concebido de manera grupal. “CINE” es la primera vez en la que solo aparecen Itsaso Arana y Celso Giménez. ¿Por qué ese cambio?

Los proyectos después de 2012 están firmados por Itsaso, Violeta (Gil) y Celso. Violeta está viviendo ahora en Iowa y no está presente en este proceso creativo. Sigue llevando muchos asuntos de la compañía, todos los que se pueden llevar en la distancia.

En vuestra web se puede leer sobre vuestros inicios: “Los primeros años se dedican principalmente a hablar, a medirse, a escribir, a quedarse despiertos y a encontrarse en la Filmoteca de Madrid”. ¿Se refleja en “CINE”, de alguna manera esa “casi” residencia vuestra en la Filmoteca?

Si queremos ver una película de Godard, podemos hacerlo de vez en cuando en la Filmoteca o en varios lugares de exhibición de Madrid, o en dvd, o por internet. Si queremos ver un trabajo de Castellucci, Goebbels o Peter Brook, no podemos hacer prácticamente nada. Viajar lejos. Y aún así solo veríamos el trabajo actual. Para lo demás, solo nos queda ver extractos de vídeos. Y los vídeos aniquilan el hecho escénico. Esa es una de las razones por las que creemos que hemos visto mucho más cine que teatro. La posibilidad de acceso y de transmisión. Eso sí, cuando una pieza escénica te atraviesa, que ocurre menos, es una herida incurable muy difícil de olvidar.

Con esa querencia por el cine, ¿por qué el teatro?

Creemos que es el arte total. El lugar máximo de libertad artística. Todo debe ser posible ahí.

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Foto: Mario Zamora.

“CINE” es una coproducción entre Las Naves y el Festival de Otoño a Primavera de Madrid. ¿Cómo nace la posibilidad? ¿Cómo valoráis que centros públicos como Las Naves además de programar, también entren en labores de producción?

Son dos lugares y dos equipo muy afines a La tristura, y con los que venimos dialogando desde hace un tiempo. El trabajo que está empezando Las Naves, a nivel de exhibición, producción y apoyo a los creadores, es un oasis que hay que potenciar y pensar entre todos. Tenemos la posibilidad de hacer de Las Naves un referente para las artes escénicas. Nos hacen falta más espacios así en España. Urge.

En “CINE” interviene el músico Pablo Und Destruktion.

Es lo que podríamos llamar el protagonista de la road-movie. Apenas hay escenas en las que él no sea el centro. Hace un año aproximadamente cuando ya llevábamos un tiempo escribiendo e imaginando “CINE”, fuimos a ver varios conciertos suyos. Un día nos dimos cuenta de que tenía que estar en la pieza, no sabíamos cómo, pero le fuimos buscando un lugar. Al final nos conquistó completamente y es el centro de la historia.

Todas vuestras obras tienen algo de generacionales (independientemente de que os representen o no). ¿Estáis de acuerdo con esa afirmación? ¿El hecho de que así sea es porque os facilita las cosas a la hora de narrar una historia colectiva?

Estamos totalmente de acuerdo. A veces lo buscamos directamente y otras veces sólo está implícito. Pero seguramente haya algo de eso siempre por nuestra forma de concebir la escena. Esperamos que nos ayude a comunicarnos mejor con nuestro tiempo, independientemente de la edad concreta del espectador. Confiamos en que ser generacional es en realidad una forma esencial de ser contemporáneo.

Siempre que se habla de La tristura se destaca vuestro caracter transgresor, poco convencional, incluso experimental,… ¿créeis que esas etiquetas acaban jugando en contra de vuestros montajes porque hace que el espectador no se fije en otros aspectos de la obra?

Son etiquetas que no reconocemos de forma literal. Investigar y tratar de hacer más grande tu género artístico, ya sea la fotografía, la pintura, la música o el teatro nos parece imprescindible en el mundo de la expresión. Pero eso no implica necesariamente una desconexión con el presente o con el espectador. De hecho creemos que es más bien al contrario. Confiamos en que esto no influye mucho en la percepción de la obra. Al final todas las obras comienzan muy parecidas. Se apaga la luz, el público respira por un segundo expectante y empieza la función. Y nuestro oscuro es el mismo oscuro que el de todos los teatros del mundo. Y estamos contentos con eso.

“CINE” se representará el 22 y el 23 de octubre en el Espai Mutant de Las Naves.

2 comentarios

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