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«L’última defensa. La memòria oblidada», recuperando nuestro patrimonio

Foto: José Aleixandre.

El 22 de junio de 1938 el Estado Mayor Republicano, dirigido por Sebastián Carrer Vilaseca, encargó la construcción de la Línea de Defensa Inmediata. Se trataba de construcciones militares defensivas que formaban parte del frente valenciano de la Guerra Civil para frenar los ataques de las tropas franquistas. 26 kilómetros de longitud que discurrían por El Puig, Rafelbunyol, Náquera, Bétera, Moncada, San Antonio de Benagéber, Paterna, La Eliana y Riba-roja.

Esta Línea de Defensa Inmediata es la protagonista de la exposición L’última defensa. La memòria oblidada (Col.legi Major Rector Peset, hasta el 19 de marzo) del fotógrafo José Aleixandre, que se encargó de investigarla, documentarse y recorrerla para captarla con su cámara. Una muestra que no solo recupera una parte importante de nuestra historia, sino que consigue trasladar al visitante a aquellos años sin ncesidad de tecnología alguna, solo con el poder de las imágenes.

¿Cómo surge la idea de documentar fotográficamente algunas de las construcciones de la Línea de Defensa Inmediata?

Recorriendo la Sierra Calderón me encontré con las trincheras de Náquera y pensé que era un buen tema para un reportaje para el periódico. Buscando información sobre esas trincheras descubrí que formaban parte de una red que se denominaba Línea Defensiva de Valencia. Y una cosa llevó a la otra. A partir del reportaje de Náquera empecé a investigar y a localizar todo el conjunto de elementos militares que la formaban.

¿Cómo fue el proceso de localización de esas construcciones?

No hay mucho material publicado sobre la ubicación de los centros de resistencia que componen esta Línea. Para localizar geográficamente y poder fotografiar todos sus elementos he utilizado diversas fuentes. Una, y fundamental, fue la fuente oral, hablando con gente de cada zona, de cada pueblo, para determinar dónde se encontraban estos elementos defensivos. Así ,en unos casos, fueron unos labradores quienes me indicaron que en tal campo se encontraban unos cuantos, y en otros casos fueron cazadores que se conocían muy bien el monte y me señalaron varias de las posiciones.

Foto: José Aleixandre.

¿Cuál era tu objetivo a la hora de localizarlas y fotografiarlas?

Recuperar un patrimonio histórico y olvidado. Olvidado de una forma consciente cuando no ocultado. La exposición tiene un doble sentido, por un lado mostrar públicamente lo que es esta Línea, de rico patrimonio militar, así como concienciar de su recuperación. Y ha habido algunos casos que si no fuese por esta fotografías no podríamos observar el elemento como es en el caso de la plataforma de artillería naval de la playa del Puig, que dicen que fue demolido por una equivocación.

¿Crees que es una parte de la historia desconocida para la gran mayoría siendo que forman parte del paisaje de esos lugares?

Indudablemente sí, es una gran parte de la historia totalmente desconocida. Muchísimos valencianos no saben que cerca de la ciudad de València, a 12 kilómetros en concreto, se encontraba una Línea de estas dimensiones tan grandes. Y no ya solo en València, tampoco en los propios pueblos donde se encuentran estos elementos conocen totalmente su existencia. En unos casos se han utilizado como basureros y en otros para quedar la que marca ramas y otros elementos de los campos de cultivo. Los propios ayuntamientos no han sido conscientes de este patrimonio tan rico que tienen en sus zonas. En otros casos han sido demolidos y y hechos desaparecer para que se pudiera construir. Es muy habitual que cuando llevas a la gente de un pueblo a ver estos elementos no sepan ni que existían.

¿Hay algún tipo de indicación o información sobre las construcciones en los lugares? ¿Se llevan a cabo labores de mantenimiento?

Muy poca. Por ejemplo, en la montaña de la Patà de El Puig se han colocado carteles y mesas explicativas y se han cerrado las galerías de tiro con rejas metálicas. Otro caso es el de las trincheras de Náquera, que fueron limpiadas y ha sido señalizadas con carteles explicativos e incluso se colocó un tendido eléctrico para que la gente las pudiese visitar por la noche, cuando hacía menos calor. En los dos casos la barbarie ha actuado sobre esa información, y no de una forma política, sino salvaje. Los paneles y las mesas han sido arrancados. Yo llegué a encontrarme las puertas de uno de los elementos clave tiradas en el suelo. Recientemente el Ayuntamiento de de Bétera ha rehabilitado una zona denominada el Corral del Quirro zona, que fue limpiada de basura y maleza, llegándose a sacar las piezas de la cúpula volada del nido de ametralladoras que estaban dentro del mismo y se han colocado a su lado. A los doce días de la intervención, de nuevo estaba llena de basura de camiones que lo utilizan como si fuera un basurero público y tiran su carga allí.

Llama la atención que incluso algunas de ellas  están absorbidas por otras instalaciones. ¿No existe ningún tipo de protección sobre estas construcciones?

Desde hace un año todos los elementos militares de la guerra civil tienen la catalogación de BRL (Bien de Relevancia Local) y la Conselleria de Cultura quiere declarar ciertas partes de la Línea, al igual que otros elementos de Alicante y Castellón, como BIC (Bien de Interés Cultural), aunque lo deseable sería que toda la Línea tuviese esta catalogación

Foto: José Aleixandre.

¿Cómo fue el trabajo in situ, en las construcciones?

Hacer fotografías para mí es un impulso. En este caso no puedes transmitir información, pero sí puedes documentar lo que fue y lo que queda de un hecho. Hay quien dice que no hay que remover el pasado, pero se olvidan de que la historia hay que conocerla en toda su extensión para no repetirla, no es conveniente meter la cabeza bajo tierra como el avestruz. He vivido todo tipo de situaciones por el deseo de hacer una fotografía de un elemento de estos. Por ejemplo, uno de ellos estaba casi soterrado por unos árboles caídos debido a un incendio y, aún convaleciente de de un esguince de rodilla, subí por una montaña de pendiente pronunciada y tuve que saltar por encima de árboles quemados y caídos hasta poder fotografiarlo.

En 2106 dejaste de trabajar como fotoperiodista en el diario Levante- EMV después de 32 años. ¿Qué has hecho desde entonces?

Desde que dejé el fotoperiodismo activo, que no significa que haya dejado la fotografía, he trabajado en la documentación de los elementos de la guerra civil en Valencia, Alicante y Castellón y he comisariado tres exposiciones denominadas Todo centellas en Valencia, Alicante y Alcalá de Henares. También, he seguido investigando la historia de la fotografía nuestra ciudad. Además, estamos preparando la apertura de un proyecto que se llama la Llotgeta-Centre Fotografic, que esperamos que sea a finales de este mes, con una exposición de Laurent y he escrito y leído el discurso de entrada a la Academia de Bellas Artes de San Carlos como académico de número.