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Todos sus libros hablan por ellos

Joan Carles Girbés y Xavi Sarrià. Fotos: Eva M. Rosúa.

La terraza de la Llibreria Ambreta es como un oasis en la ciudad. Estando rodeado de libros dan ganas de sentarse allí, detener el tiempo y leer, parando únicamente para contemplar el espectáculo del ascensor exterior de la finca colindante. El jazmín, el silencio y la amabilidad de Coco, la librera, incitan a prolongar el deseo. Llegan Xavi Sarrià y Joan Carles Girbés, los responsables de Sembra Llibres. El segundo con novedad incluida. La primera referencia de su recién estrenada edición de bolsillo, “Córrer sense por”, de Giuseppe Catozzella. Observando como lo miran, acarician, pasan sus páginas, revisan el lomo, comparten confidencias, sólo les falta besarlo, es fácil entender porqué son editores.

Sembra Llibres inauguró su catálogo con la novela de Xavi Sarrià, “Totes les cançons parlen de tu”, y con “Vertigen”, de Esperança Camps y Empar Marco. En poco más de año y medio, han editado, en valenciano, a Erri de Luca, Laura Ballester, Peter Cameron, Ramon Llull o Marta Rojals, así como volúmenes protagonizados por Ovidi Montllor, la Fallera Calavera o la vida en Gaza. Hay más y todos tienen en común su cuidada facturación, con portadas de Eva Vázquez, Luis Demano o Bea Crespo, entre otros. La siembra ya hace tiempo que empezó a dar sus frutos.

¿En qué momento nace Sembra Llibres?

Xavi Sarrià.- Yo estaba trabajando en la novela “Totes les cançons parlen de tu”. Con mi otro libro, “Històries del Paradís” ya había colaborado con Joan Carles y la experiencia fue muy buena. Le hablé de la novela y se la envié. Él ya no estaba en Bromera, pero seguíamos en contacto. De alguna manera nos dimos cuenta de que nos complementábamos bien, que hacíamos buen equipo. Y después de varias reuniones hablando del libro, y como yo tampoco tenía muy claro donde editarlo, surgió la idea. ¿Por qué no tirarse a la piscina? ¿Por qué no montar una editorial? Él tenía mucha experiencia en ese ámbito, yo venía de dejar el grupo (Obrint Pas) y tenía ganas de hacer cosas diferentes, y así nació el proyecto.



Joan Carles Girbés.- En las conversaciones que teníamos sobre su novela surgieron varias reflexiones sobre el mundo editorial. Entre ellas, que la literatura en valenciano, a pesar de tener muy buenos autores, no había tenido la misma eclosión que la música. No acababa de conectar con un público suficientemente amplio. No había renovación. Y decidimos que valía la pena intentar llegar a esa generación de lectores que saben leer en valenciano, pero que por motivos muy diversos, siendo uno de ellos la oferta y cómo les llega esa oferta, no lo hacen.

Si Xavi y su novela no se hubiera cruzado en tu camino, ¿hubieras emprendido, igualmente, una aventura editorial?



Joan Carlés.- Si lo hubiera hecho, desgraciadamente, no habría sido como con Sembra. A veces, en la vida, se tiene suerte y encuentras a la personas adecuada en el momento oportuno. Y se produce una conjunción de objetivos comunes que se complementan. Toda la experiencia de Xavi en el mundo de la música, del diseño, de los movimientos sociales, … sumada a la mía en relación al proceso de elaboración de un libro da como resultado este proyecto. Tener mi propia editorial era un sueño que siempre estaba ahí, pero no sé si lo hubiera llevado a cabo en otras circunstancias.

Sembra02¿Están delimitadas vuestras funciones dentro de Sembra Llibres?



Xavi.- Nos cuesta bastante (risas). En estos proyectos tan pequeños acabas desbordado porque hay mil frentes abiertos y delimitar funciones hay veces que es imposible. Hacemos un poco de todo los dos, aunque determinadas parcelas sí están asignadas. Yo me ocupo más de la parte gráfica, de los diseños, de intentar que los libros sean bonitos, especiales, de la comunicación, redes sociales, cartelería, … Ambos hacemos la parte editorial de revisar textos, que me interesa mucho por lo que me aporta a mi trabajo como escritor. Joan Carles, por ejemplo, se encarga de todo el tema administrativo, cuestiones de impresión, búsqueda de nuevos títulos,…

Joan Carles.- También llevo la distribución. De lo que sí nos encargamos los dos es de una labor que muchas veces se pasa por alto y es editar los libros. No publicar los libros, que eso lo hacen todos, sino editarlos. Sentarnos con el autor, trabajar los textos, aportar opiniones y sugerencias para mejorarlos, también cambios muy profundos en algunos libros,… La experiencia previa de cada uno, Xavi como escritor y yo como editor, hace que nos fijemos en cosas que al otro le pueden pasar inadvertidas. Debatimos mucho sobre los libros que editamos. Y creo que eso es fundamental. Tenemos que creernos los libros que publicamos.

Xavi.- Es un aprendizaje continuo con cada libro. Y todo el esfuerzo realizado encuentra su explicación cuando lo tienes en las manos. El placer del trabajo hecho como un artesano, decidiendo el tamaño, el formato, la portada, corrigiendo el texto palabra por palabra, … Eso se acaba traduciendo en el resultado final que le llega a la gente.

Joan Carles.- Además de la labor de edición que hemos comentado, yo destacaría también esa función pro-activa del editor, de no esperar en el despacho a que te llegue un original magnífico y llevarlo directo a la imprenta, que dicen que eso ocurre a veces (risas), sino buscar autores que puedan escribir obras, de ficción o no, que encajen dentro de tu proyecto editorial. Nosotros lo hemos hecho desde el principio. Encargamos a Laura Ballester que escribiera “Lluitant contra l’oblit”, también con el libro “La Fallera Calavera”,  animando a Marta Rojals a recopilar sus artículos en “No ens calia estudiar tant”, o con el libro sobre Gaza de David Segarra.

¿A la hora de poner en marcha Sembra Llibres os fijasteis en alguna editorial como referente? 



Xavi.- Creo que Sembra es como varias editoriales a la vez. Pensamos en editoriales independientes que publican libros muy bien cuidados, pero de diferentes estilos. Nos gusta mucho lo que hace Libros del Asteoride, pero por ejemplo muchos de nuestros diseñadores de portada lo son, también, de Blackie Books.

Joan Carles.- Editoriales que nos gustan lo que hacen, cómo lo hacen, la manera de presentar los libros, … En definitiva, ese movimiento de editoriales más pequeñas que han surgido en los últimos años, tanto en castellano como en catalán, como las que forman parte de Llegir en català u otras como La Campana. Cada una con su personalidad ha ido creando un mundo propio que conecta con los lectores.

Xavi.- Periscopi, Andana, Tigres de Paper,… No tenemos una línea definida como algunas de estas editoriales que hemos ido nombrado, pero sí tenemos cosas en común y vamos aprendiendo al mismo tiempo de todas ellas.

Joan Carles.- El año pasado, en Navidad, hicimos una campaña conjunta con Onada, Andana y Perifèric, para las librerías valencianas. Una iniciativa que no se había hecho antes. Muchas veces se dice que es imposible hacer más lectores, pero aún nos quedan muchas cosas por experimentar y que puede que den sus frutos. Una de las claves es cooperar. Podemos ser pequeños, pero unirnos para ser más grandes.



¿Por qué no ha ocurrido eso antes?

Joan Carles.- Las cosas han cambiado mucho en el último año y medio con la aparición de esas nuevas editoriales, que tienen como elemento diferenciador que a pesar de su pequeño tamaño son ambiciosas dentro de la modestia, y muy profesionales. Cuando en los años ochenta empezaron algunos proyectos editoriales, parte de los cuales continúan muy vigentes hoy en día, partieron un poco del amateurismo porque no había otra manera, estaba todo por construir. Ahora, además de una generación escolarizada en valenciano, también tenemos una generación que ha aprendido el oficio de editar.

Xavi.- Es un aprendizaje continuo. Las editoriales a las que se refiere Joan Carles tuvieron mucho mérito, Bromera, Bullent, Gregal,…proyectos que nacieron después de la dictadura, en un desierto cultural y tuvieron que inventarse muchas cosas. Y de ese modelo, el resto continuamos aprendiendo. Su legado es muy importante.

Sembra03Habéis comentado antes que la literatura en valenciano no ha conseguido esa misma expansión que la música sí ha logrado. También habéis hecho mención a que ahora hay una nueva generación de editores que estáis cuidando mucho el diseño y os preocupáis de editar libros de temáticas o enfoques que antes no estaban disponibles en esta lengua. ¿Era esta una asignatura pendiente?



Xavi.- Cuando nacimos dijimos que lo hacíamos para sumar y cooperar en esta batalla por el mundo editorial en valenciano que es muy complicado y ampliar el número de lectores. Somos de una generación posterior a la muerte de Franco, de los primeros que pudimos estudiar en valenciano, que crecimos con los paradigmas de la globalización, … en definitiva una generación muy amplia, que participa del mundo de la cultura, pero a la que de alguna manera le cuesta comprar libros en valenciano. Pensamos que formando parte de esta generación sabremos cómo llegar a ese público. Hay que ser optimistas. Y no pensar en el 4% que lee, sino en el 96% que nos puede hacer crecer. Pero para ello, es necesario que puedan encontrar libros con los que conecten, que hablen de nuestros propios temas, que reflejen sus inquietudes,…

Joan Carles.- Es cierto que existía una anomalía en el sector editorial en valenciano, teniendo en cuenta que en otros ámbitos, en castellano primero y después en Cataluña, había surgido ese fenómeno en los últimos años de nuevas editoriales independientes. Cuando anunciamos el nacimiento de Sembra Llibres hacía como diez años que no surgía ninguna editorial en valenciano. Era muy extraño. Afortunadamente, en este último año y medio han ido apareciendo nuevas como Drassana, Edicions del Buc, Balandra, El Petit Editor,… que conlleva un cambio total y necesario. Si todos conseguimos mantenernos será muy positivo porque cada uno busca hacer aportaciones singulares y su propio público. Cuantas más oferta exista, más posibilidad de demanda habrá. Si todos publicamos lo mismo, será como un bucle del que no podremos salir.

¿Creéis que igual que en la música hay un público castellanoparlante que se ha acercado a Senior, Gener, Tardor o Clara Andrés, puede ocurrir con la literatura?



Xavi.- Hay que romper esas barreras mentales. La música lo ha conseguido. Obrint Pas éramos  de Valencia ciudad y siempre venía a nuestros conciertos gente castellanoparlante. Con los libros tenemos que intentar hacer lo mismo y acabar con ese prejuicio que dice que el valenciano solo es para los valencianoparlantes. Es absurdo. Si tú lo entiendes, puedes leer libros en valenciano. Evidentemente, la música es diferente, porque al margen de las letras hay otro lenguaje melódico que es universal, pero da lo mismo. El valenciano entró en los colegios en 1983, hay un déficit, de acuerdo, pero ya han pasado muchos años y son muchos los castellanoparlantes que lo entienden. La emoción no conoce de códigos lingüísticos.

Joan Carles.- Esto que dice Xavi me resulta, al mismo tiempo, muy interesante y muy innovador. Modestamente innovador (risas). Cuando encontramos un libro que nos gusta y pensamos que puede encajar bien en nuestro proyecto editorial, nos es indiferente que ya esté publicado en castellano como ocurrió con “Algun dia aquest dolor et servirà” de Peter Cameron, o que no lo esté. Y en este segundo caso significa que quien quiere leerlo lo tiene que hacer en valenciano. Ese es uno de los puntos normalizadores que tenemos que buscar.

Dentro de esa normalización se ha producido un camino inverso poco habitual y alguno de vuestros libros han sido traducidos al castellano.



Joan Carles.- Sí. Carena ha editado “Vértigo” (“Vertigen” en el catálogo de Sembra), de Esperança Camps y Empar Marco, y la UOC “Luchando contra el olvido”, de Laura Ballester. Si tenemos libros que pueden salir en otras lenguas y hay editores que los quieren incorporar a sus catálogos es fantástico porque llegará a nuevos lectores.

Sembra04En el catálogo de Sembra hay ficción pura, periodismo, “La Fallera Calavera”, el libro sobre Ovidi Montllor,… pero no hay colecciones.



Xavi.- Fue una decisión que tomamos y la verdad es que estamos contentos. No clasificamos los libros y cada lector los ve de una manera u otra. Sí que hay ciertas líneas gráficas en el diseño que se repiten, como que por ejemplo los de no ficción no llevan ilustraciones en portada, pero queremos que cada libro sea especial. La idea es que se reconozca que el libro es de Sembra teniendo cada uno su propio matiz.

Joan Carles

.- Nos obliga a ser coherentes con nuestra idea inicial. Empezamos con dos libros y seis meses después publicamos otro. Crear colecciones de entrada nos parecía como algo grandilocuente para lo que estábamos haciendo. Y tener una sola colección nos obliga a ver que los libros pueden cohabitar y hacer esa cosa maravillosa que es que hablen entre ellos. De hecho, tenemos algunos en los que aparecen elementos de los otros. El mundo que se retrata en “Totes les cançons parlen de tu” es el que luego nos lleva al mundo de “Vertigen” y en medio ocurre todo lo que se cuenta en “Lluitant contra l’oblit”. En alguno de estos libros se habla puntualmente de Ovidi Montllor,… Esa conexión, ese hilo argumental, entre ellos es lo que verdaderamente crea colección y dota de personalidad al catálogo.

Xavi.- Cada libro es como un reto. Algo nuevo. Si tuviéramos varias colecciones estaría todo como más cerrado. Motiva mucho trabajar como lo hacemos nosotros.

Joan Carles.- Muchas veces los editores empobrecemos nuestros libros poniéndoles etiquetas. De toda mi trayectoria en el mundo editorial, el libro que más me ha sorprendido ha sido “La Fallera Calavera”. Si hubiéramos tenido colecciones, seguramente hubiera recalado en la juvenil o infantil, cuando realmente no es eso. De hecho su público más habitual ha sido gente de entre 20 y 30 años. Jóvenes, que era de alguna manera a los que nosotros buscábamos. Aunque niños de 8-10 años y personas más mayores también han leído ese libro. Ha roto cualquier barrera y de ahí su éxito. De haberlo clasificado como infantil o juvenil, pocos adultos se hubieran atrevido a acercarse a él.

Xavi.- También hay desventajas. Los distribuidores nos suelen decir que si no los clasificamos, luego los libreros no saben donde ponerlos.

Joan Carles.- Cuando eso es muy sencillo. Se les explican las virtudes que tiene el libro y cada uno ya decidirá en que sección de su librería lo coloca. Si todos juntos o los va desperdigando dependiendo de la temática.

Antes Xavi ha mencionado los bajos índices de lectura en valenciano. Cataluña debería ser otra opción para vuestros libros. ¿Cuesta entrar en su mercado?



Xavi.- Es complicado. Hay una desconexión grande. Allí no saben lo que pasa aquí y aquí nos cuesta, también, saber lo que pasa allí, aunque es evidente que nosotros miramos más hacia ellos. Hacerlo solos además es más difícil aún. Desde el principio tuvimos claro que teníamos que crecer con complicidad y alianzas con otros proyectos que nos permitan tener fuerza en determinados territorios y no quedarnos aislados en Valencia. Por eso nos unimos a la Associació d’Editorials Independents Llegir en Català, lo que nos ha permitido tener mayor presencia allí. Somos diez editoriales que compartimos la misma filosofía. Además, yo por el grupo tenía muchos vínculos que también nos han servido.

Joan Carles

.- Todo en el ámbito cultural es complicado. Pero el libro de Marta Rojals (“No ens calia estudiar tant”) estuvo entre los tres más vendidos el día de San Jordi, que es cuando más libros se venden allí. Creo que es la primera vez que a una editorial valenciana le ocurre eso. Cuando planteas un catálogo lo haces pensando en que puedes llegar a diversos tipos de lectores y que ellos pueden estar en realidades administrativas diferenciadas. Y hay que dejar de pensar que todo lo que pasa en Cataluña es mejor. Cada libro y cada autor es un mundo. Si tienes una buena distribución, contacto con los libreros y buena relación con los medios, el que acaba importando es el libro y no tanto quien lo publica. Cuesta más porque hay una distancia y hay que viajar a menudo, pero nuestros libros están llegando a Cataluña con cierta normalidad. Sí que se puede, y creo que una de las cuestiones fundamentales es creerse que se puede