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El libro con rayos X en los ojos que radiografía el trumpismo

A Benetusser y Washington les separan, según google, 6.386 kms. Una distancia reducida a poco más de 100 páginas gracias al libro Trumpistas. ¿Quién llevó a Trump al poder?, de Fernando Peinado, editado por la novísima editorial Fuera de Ruta, con sede en la localidad valenciana mencionada. Una inmersión entre los votantes del actual Presidente de los Estados Unidos de América, que radiografía al mismo tiempo a un país entero y sus intereses.

“Trumpistas surge después de que viéramos a Fernando Peinado, el autor, en Salvados, el programa de la Sexta, en el que hablaban de Trump, Marie Le Pen y los populismos de derechas”, explica el editor Jorge Cabezas. “Nos pareció muy interesante y nos pusimos en contacto con él. En ese momento Fernando ya tenía en mente escribir sobre el tema, por lo que contactamos en el momento adecuado y empezamos a darle forma al libro”.

“Cuando ganó Trump me di cuenta de que había sido testigo de un evento histórico. El día de la votación estaba cansado después de un año y medio de trabajo duro. Pensaba que quedaban horas para el fin de una maratón extenuante y que pronto podría tomarme vacaciones”, recuerda Fernando Peinado. “Como la gran mayoría de los periodistas en el hotel de Nueva York donde habló Trump, pensaba que iba a perder. Al día siguiente Hillary Clinton (que hablaba a unas pocas manzanas de allí y era cubierta por otros compañeros) sería la gran protagonista y él caería en el olvido, o si no en un muy segundo plano. Conforme iba avanzando el recuento los periodistas que cubríamos el evento entramos en shock. En aquellos momentos de confusión fue cuando pensé por primera vez en serio que tenía una gran oportunidad delante mía. Había asistido a más de 30 mítines de Trump y había hablado con cientos de sus votantes. Tenía que escribir sobre ello. El problema era que sabía que mis vacaciones ansiadas se habían ido al garete. Seguí cubriendo el día a día porque era demasiado apasionante como para encontrar la calma necesaria que requiere un libro. Meses después, cuando aparecí en el programa de Évole ya tenía algo más de calma. Fue entonces cuando Jorge me escribió su email preguntándome si había pensado en escribir un libro. Creo que le respondí que sí sin dudarlo”.

Peinado recorre Estados Unidos y nos va presentando a los votantes de Trump. Lo hace sin juzgarlos en ningún momento, dejando que sean ellos con sus palabras los que se definan, con lo que el relato conjunto acaba pareciendo una road movie en la que el narrador no interviene en la historia, sino que la cuenta, ganando en veracidad y convirtiendo al lector en el acompañante mudo del autor. “Trato de no opinar sin base ni de tomar partido. Otros tienen un estilo distinto lo que también es legítimo. Trump es un líder narcisista, lleno de odio y muy peligroso pero creo que es injusto cargar las tintas contra muchos de sus votantes, que son el foco de mi libro. En muchos casos tienen intereses legítimos (los olvidados, por ejemplo), en otros casos son personas de escasos recursos y huérfanos de ilusiones (como el protagonista del capítulo de los fanáticos, Gene Huber). Muchos han sido engañados. Hay un grupo, los intolerantes (quienes rechazan a los diferentes), que sí son más criticables. Hillary llamó a ese grupo el basket of deplorables (la canasta de los deplorables) y cometió un error mayúsculo porque en política los candidatos no deben atacar a los votantes, sino persuadirlos”.

En el libro se destaca el papel de los canales de televisión (incluidos los que tienen una postura más progresista) en la popularidad (y sus consecuencias) que alcanzó Trump, destacando unas declaraciones de Les Moonves, presidente de CBS, bastante explícitas: “Trump puede no ser bueno para los Estados Unidos, pero es de los más bueno para CBS”. “Algunas televisiones que definen la agenda (como por ejemplo CNN) jugaron a la ruleta rusa”, explica Peinado. “Sabían que Trump era una máquina de audiencia pero pensaban que no era un peligro para el país porque el día de la votación perdería (aunque quizás a Les Moonves le daba igual incluso esto, por eso dijo aquella frase). Durante la campaña cubrieron sus mítines en directo de principio a fin e ignoraron a los otros candidatos. CNN llegó a mostrar durante media hora un podio vacío de Trump con un rótulo que indicaba que de un momento a otro aparecería el candidato. Desde hace años CNN y otros canales de 24 horas han optado por la dramatización de las noticias para seguir siendo relevantes. Presentan los debates como combates de boxeo, se pasan días y días repitiendo comentarios o incidentes polémicos en muchos casos magnificándolos. La campaña es como una gran película. Lo que no es entretenido no se cubre”.

¿Crees que en España ocurre algo similar (aunque igual el perfil es más de periodistas que de políticos) dando excesiva voz a discursos sin ningún tipo de coherencia, pero que aportan buenas audiencias?

Creo que en España la televisión no llega a los extremos de allá, aunque sigue la misma línea. Pero el mercado periodístico de acá y allá es muy distinto. Allá el nivel de la cobertura lo eleva la prensa escrita que hace un trabajo envidiable. También los canales de televisión 24 horas tienen reporteros y analistas muy buenos. Sus recursos son muy muy superiores a los de los medios de acá.

En este “reparto de responsabilidades”, el propio partido de Trump no queda exento. ¿Por qué crees que los republicanos no le aplicaron “el Sello de la Muerte” a Trump, antes de las elecciones? ¿Pensaban que no podía ganar?

El Sello de la Muerte es una expresión del periodista de Rolling Stone Matt Taibbi para describir esos torrentes de información negativa sobre un candidato que consiguen que su popularidad se derrumbe en las encuestas y acabe retirándose. Como un árbitro injusto, el establishment mediático se cebaba con candidatos incómodos durante las campañas del pasado hasta hacerlos caer, según Taibbi. Así lo hicieron por ejemplo en 2004 con Howard Dean, que era un feroz crítico de la guerra de Irak. A Trump también se lo aplicaron (cuando creyeron que era hora de eliminarlo después de algún comentario escandaloso como por ejemplo cuando cuestionó que el senador John McCain, un exprisionero de guerra fuera un héroe, lo que hirió la sensibilidad de muchos estadounidenses. No hay que olvidar que EEUU es una sociedad donde los militares son venerados por muchos). Lo novedoso de la campaña 2016 fue que ese sello de la muerte no funcionó. Al contrario, le hacía más fuerte. Creo que esto ocurre porque se ha multiplicado el número de medios de comunicación y ahora esos torrentes de información negativa de CNN y otros canales de televisión (que antes definían la agenda) compiten con nuevos actores informativos en redes sociales e internet. La televisión sigue siendo poderosa pero ya no tanto.

La televisión, como otros mecanismos que empleaba la élite para impedir la entrada de candidatos incómodos (a quienes llaman populistas), ya no funcionan tan bien como antes. Se ve por ejemplo con el dinero que reciben los candidatos. Hay que fijarse en la nueva estrella de los demócratas, la joven de ideas socialistas Alexandria Ocasio-Cortez, que el martes le ganó la primaria para las elecciones al Congreso de noviembre a un veterano congresista Joe Crowley que había gastado diez veces más que ella. Durante mucho tiempo se creyó en EEUU que el candidato que gastaba más ganaba la elección. No funcionó con Trump, tampoco ha funcionado con Ocasio-Cortez.

En el libro hablas de la difusión que cualquier teoría de la conspiración tiene hoy en día gracias a internet y mencionas casos como los de Infowars, Breitbart o la misma Fox News. ¿Cómo ha cambiado el ejercicio del periodismo en Estados Unidos desde que todo esto apareció y Trump y los trumpistas lo potenciaron?

Internet ha democratizado la información. Eso es positivo, pero tiene inconvenientes. Ahora en redes sociales o en medios web nuevos hay más voces pero muchas tienen mala fe. Lamentablemente las voces que promueven el odio o falsedades (que antes en la era dominada por los medios tradicionales no tenían apenas cabida) están ganando mucho terreno. Frente a ellos el periodismo tradicional no debe cambiar. Debemos ser honestos y escrupulosos con nuestro trabajo. No creo que la respuesta deba ser un periodismo activista. Tampoco se trata de ser asépticos. Hay que denunciar la mentira y la corrupción de los poderosos, defender a los vulnerables, investigar y explicar la realidad. El riesgo de responder a Trump con más ruido es que triunfe la demagogia y desaparezca la democracia. Ahora más que antes el periodismo es necesario.

Trumpistas. ¿Quién llevó a Trump al poder?
es la primera referencia de la editorial valenciana Fuera de Ruta y cuenta con prólogo de la periodista María Ramírez y diseño y portada de Modesto Granados. Todo una declaración de intenciones de lo que quieren ser, un sello que cuida todos los detalles más allá del propio texto o temática del libro. “Para nosotros es muy importante que el libro tenga calidad por dentro y por fuera como solemos decir. Para ello cuidamos muchísimo el tema de las cubiertas, detalles interiores o la maquetación. Y, por supuesto, que si el libro tiene prólogos o epílogos aporten a la persona que vaya a leerlo”, indica Jorge Cabezas.

Fuera de Ruta nace del amor por los libros de sus editores, “de hecho tenemos una librería (Somnis de Paper, en Benetússer) y hacía ya un tiempo que teníamos el gusanillo de empezar en el mundo editorial, por lo que a principios de 2017 nos pusimos a trabajar para que Fuera de Ruta viera la luz. Nuestra línea editorial siempre va ser de temática social, esto nos abre un abanico muy amplio, pero podiamos definirla de la siguiente forma: Fuera de Ruta es una editorial que pretende dar voz a los olvidados, a los silenciados y a todos aquellos textos que se quedan fuera de los cánones estipulados. Se trata de un espacio en el que se mezcla literatura, historia, periodismo social y activismo, concebido con el convencimiento de que a través de la cultura y de los libros se puede lograr un cambio para transformar la sociedad en una realidad más justa y humana”.

El objetivo de Fuera de Ruta es publicar entre 3 y 6 libros al año. ¿Cuáles serán los próximos? “Tenemos entre manos dos libros, que serán nuestros próximo lanzamientos. Volvemos al ensayo, pero de nuevo apostando por uno accesible a todas las personas. El libro tratará sobre un tema que pensamos que es muy importante como es la gentrificación y el turismo masivo. Por otro lado, empezaremos una colección nueva, para el público infantil, una historia sobre diversidad y aceptación de lo diferente, con una visión muy particular”.