“Del color de la leche” de Nell Leyshon

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El libro se llama “Del color de la leche” (Sexto Piso), pero perfectamente se podría haber titulado “Tragicomedia de Mary y el mundo que le rodea”, porque pocas veces la definición de un (sub)género se acopla tan bien a una obra. Tragedia y comedia, mezcladas en las difíciles condiciones en las que tiene que vivir una niña no deseada por su padre (en la Inglaterra rural de 1830), albina, con cojera, que trabaja muy duro en su granja junto a sus hermanas (ríanse ustedes de esos presos que salen en las películas americanas construyendo vías de ferrocarril) y que cree haber encontrado cierta paz al marchar a servir a un predicador y su enferma mujer.

Del-color-de-la-leche-1Es la propia protagonista quién nos relata la historia. Con su limitadas aptitudes, propias de un analfabetismo aún no abandonado del todo. Con un estilo a medio camino entre lo naif y la parquedad  (guardando por ello, ciertas similitudes con libros recientes como “El curioso incidente del perro a medianoche” de Mark Haddon o “Naíf. Súper” de Erlend Loe), primando la sencillez al simplismo, retratando clases sociales (estremecedor cómo refleja la pobreza) y hábitos con unos pocos apuntes y dejando que estos vayan creciendo con el lector a medida que avanza la acción. Vamos, construyendo literatura con cada frase.

Nell Leyshon es dramaturga, además de novelista, y de ello se acaba beneficiendo la obra. Dividida en cuatro capítulos, como si de cuatro actos se tratara, coincide cada uno de ellos con una estación del año. La autora traza una estructura milimétrica en la que la evolución del personaje va marcando el devenir de los acontecimientos. Una simbiosis perfecta entre un esqueleto profesional y un supuesto amateurismo narrativo.

Afortunadamente, Leyshon huye del folletín previsible y prefiere recrearse en ambientes clásicos sin renunciar a ciertos modernismos a la hora de contar la historia. Y logra (y ese es un gran mérito) que acabemos recordando con una sonrisa y mucha empatía al personaje principal, a pesar de las desgracias y calamidades y de su dura, muy dura, existencia.

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