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El viejo oficio de contar cosas

Foto: Eva M. Rosúa.
Foto: Eva M. Rosúa.

A la ciencia le ha pasado como a la cultura y al arte en general. El academicismo ha acabado por convertirla en un gueto al que asomarse, arrugar las sienes y buscar una terraza soleada donde pasar el día. Afortunadamente, las cosas están cambiando en todos los campos. Profesionales de distintas disciplinas han apostado por romper esos tabús, y sin rebajar el nivel de conocimientos ni caer en la superficialidad, compartir o hacer más accesibles esos contenidos. En ese sentido hay que aplaudir (más allá de las publicaciones que todos tenéis en mente y que llenan los quioscos de titulares llamativos) el trabajo de la revista Mètode o la iniciativa que tuvo el diario Público, cuando salía en papel, de convertirla en una sección más del periódico, sin necesidad de arrinconarla en algún suplemento especializado. Pero si ha habido un empujón decisivo en este sentido hay que agradecérselo a unas cuantas webs de difusión científica surgidas en los ultimos años. Materia (descendiente directa de Público y ahora alojada en El País), Xataka o Naukas serían algunas de ellas.

Foto: Eva M. Rosúa.
Foto: Eva M. Rosúa.

JoF (Journal of Feelsynapsis) también lo fue. Y su heredera, Principia, ha mantenido el nivel e incluso lo ha extendido al papel. Compartiendo nombre con la web, la nueva cabecera ya tiene en el mercado dos números de su versión senior y uno de la infantil (Principia Kids, para niños de 0 a 99 años), uno de los apartados de la página más adictivos. A sus páginas han trasladado una de las máximas que defendían en su versión digital: “No pretendemos sentar cátedra ni usar la ciencia de modo que no comprendas ni una sola palabra. Tampoco queremos aburrir ni haceros creer que la cultura científica va dirigida a un pequeño sector de la sociedad”.

Foto: Eva M. Rosúa.
Foto: Eva M. Rosúa.

Los lectores de Investigación y Ciencia o New Scientist puede que se encuentren desubicados, pero para eso ya tienen, precisamente, esas opciones. Porque si algo caracteriza a Principia, y ahí radica uno de sus atractivos, es su deseo de llegar a todo tipo de público y hacerlo potenciando el lado educativo en los artículos, contando cosas como si de antiguos profesores se tratara. Sin importar si se habla de la obsolescencia programada, el alfabeto químico de las hormigas o las glaciaciones. Y para conseguir despertar el interés y la atención, las principales herramientas son unos textos que en ocasiones adoptan un tono literario y unas ilustraciones (tal vez el aspecto más mejorable, aunque destaquen especialmente las de Verónica Grech o Jesús Padilla), que relajan el ceño ante términos como organismos criotolerantes o celulas ganglionares, además de complementar lo que se explica.

Foto: Eva M. Rosúa.
Foto: Eva M. Rosúa.

De periodicidad semestral y defensores de una única cultura (“no existen dos culturas sino una única y necesaria donde ciencias y humanidades están imbricadas”), en Principia no descartan ningún formato a la hora de presentar sus contenidos, y así en su número más reciente, conviven un cómic sobre el colesterol o infografías sobre el círculo polar ártico y los lugares científicos que no hay que perderse en Boston y Cambridge. Para conseguir un ejemplar, no hace falta irse tan lejos. Basta con pasar por alguna de las dos librerías Dadá que hay en Valencia.

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Guillem de Castro 8. 46001 Valencia
IVAM
Guillem de Castro 118. 46003 Valencia

Telf: (+34) 963 515 138
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