Revistas

Ese luminoso objeto del deseo

Foto: Eva M. Rosúa.
Foto: Eva M. Rosúa.

La mente, esa máquina perversa que nos han entrenado para que piense mal por defecto, seguramente fruncirá el ceño si escucha las palabras sexo y revista juntas. Posters en talleres de reparaciones de coches o seres humanos con necesidades liberadoras poblarán el espectro imaginativo. Será un primer fogonazo y de carga muy superficial. Pocos temas hay como el sexo que interesen a tanta gente. Convertirlo en motor de una publicación (o al menos en medio) conlleva un riesgo que puede implicar un resbalón de cuya caída nunca recuperarse. En Odiseo sólo le has costado tres números encontrar el tono ideal. Después de un primero en el que se acercaban demasiado a otras publicaciones que pululan por los quioscos con poco interés más que el que mostrar pechuga, recondujeron la revista en su segundo capítulo y han hecho pleno en la entrega que nos ocupa.

Odiseo es una revista de Folch Studio, implicados (directa o indirectamente) en varios e interesantes (y distintos) productos editoriales, de los que tal vez el más conocido sea Apartamento. Albert Folch es uno de sus cerebros y al mismo tiempo, uno de los directores creativos de la revista de la que os hablamos. “El proyecto Odiseo surge de las ganas y el reto de trabajar una publicación erótica y de la necesidad de buscar un entorno nuevo de lectura alejado de los formatos que hasta ahora conocíamos. Un producto editorial que te permitiera una relación más “largoplacista” que la que ofrece una revista”, nos explica.

Foto: Eva M. Rosúa.
Foto: Eva M. Rosúa.

Erotismo y artículos más profundos. Un combinado que enseguida nos trae a la cabeza la revista Playboy. Y a ella le dedican uno de los textos de este número. “Quisimos publicar el artículo de Playboy para dejar claro, desde un inicio, nuestra principal referencia. A partir de ahí, todo lo que al final es Odiseo surge de la intuición”, indica Albert. Y esa intuición se acaba contagiando al lector. Bastan las fotografías de Marc Regàs, con las que se abre el número y en las que el cuerpo femenino interactúa con elegante armonía con la naturaleza, para comprender las motivaciones e intenciones de la publicación.

Antes, incluso, de abrir la revista, ya se encuentran señales sobre lo comentado. Y no sólo por el tratamiento de la imagen de portada. Apostar por un formato más cercano al libro que al magazín típico es toda una declaración de intenciones. “Consideramos que el hecho de alejarnos del formato revista y acercarnos al del libro, nos permitía trabajar el erotismo en otro nivel. En definitiva el formato bookzine (a caballo entre la revista y el libro) nos proporciona un contexto de trabajo que es el idóneo al desarrollo del proyecto Odiseo tanto para la fotografía como para la lectura”, apunta Folch. Una manera de identificar el proyecto y diferenciarlo del resto de ofertas, y no sólo de la de los demás, sino de las que llevan la firma del estudio. “Considero que el proyecto Odiseo aporta muchas cosas nuevas en el terreno editorial. Para empezar, es un proyecto que no tiene publicidad convencional y busca una nueva  y distinta relación con las marcas. Odiseo trabaja con y para para la fidelización de sus lectores, premiando y recompensando el pre-order y la venta directa a través de nuestra web. Trabajamos con un horizonte máximo y limitado de ejemplares impresos, de manera que no vamos a crecer indefinidamente. Odiseo pretende ser una plataforma de difusión de pensamiento contemporáneo de y para gente como nosotros y aspira a convertirse en un soporte independiente y crítico. El proyecto Odiseo, es un proyecto 360 grados donde Folch Studio trabaja desde la conceptualización hasta la venta, por lo que es un proyecto mucho más ambicioso que uno únicamente trabajado desde el diseño”.

Foto: Eva M. Rosúa.
Foto: Eva M. Rosúa.

Odiseo no tiene editorial. Esa función la acaba cumpliendo toda la revista y, además, implica que el lector se sumerga en sus páginas como si se zambulliera en una piscina con todo lo que tiene ello de sugerente. “Creo que un editorial busca condicionar al lector. Prefiero que cada uno entienda a su manera cada volumen de Odiseo y saque sus propias conclusiones”, matiza Albert. Por ello todos los contenidos surgen de encargos hechos por el equipo de la publicación. “En el proyecto tenemos la responsabilidad de saber escoger bien a los colaboradores y saber trasmitirles nuestro concepto de “erotismo” para garantizar que los resultados encajen con nuestro criterio editorial”.

Precisamente ese “concepto del erotismo” es uno de sus grandes hallazgos. No renuncian a mostrar cuerpos desnudos (de mujeres exclusivamente), pero el buen gusto y el punto de vista artístico son los que mandan. Un logro que ha sido uno de los principales quebraderos de cabeza de los impulsores del proyecto desde su nacimiento. “Precisamente, ese fue el motivo para poner el vol.1 en crisis. Cuando lo tuvimos impreso nos dimos cuenta que ese camino no nos llevaría a nada nuevo y por consiguiente nada que mereciera la pena esforzarse. Así que decidimos reformular y reconceptualizar el proyecto y reestructurar el equipo de trabajo. Incorporamos la visión de la directora creativa Carlota Santamaría (desde Nueva York) y la edición de Oriol Mogas (desde Estocolmo). Así nació el vol.2 con el que sí tuvimos la sensación de estar en una buena linea de trabajo y con el que sí nos sentimos cómodos con el enfoque del concepto “erotismo” que estábamos dando…”.

Foto: Eva M. Rosúa.
Foto: Eva M. Rosúa.

El fascinante reportaje sobre mujeres italianas (Ornella Muti, Isabella Ferrari, Jane Alexander, Alessandra Mastonardi, Sofia Cacciapaglia…) lo corrobora y es la mejor síntesis de lo que supone, visualmente, Odiseo. “Nosotros queríamos trabajar con los fotografos Max von Gumppenberg y Patrick Bienert. Así que contactamos con ellos y les propusimos una línea de trabajo. Ellos nos lanzaron la propuesta de las mujeres italianas, nos gustó y les dijimos que adelante. Ellos fueron a Roma a disparar y producir la historia”.

La otra columna sobre la que se sustenta la publicación son los textos. Alejados de lo que suele encontrar tanto en las revistas de nuevo (clásico) periodismo como en las de tendencias, los artículos acaban por dotar de personalidad a Odiseo. No buscan epatar y tener repercusión en las redes sociales en busca de un trending topic cualquiera, sino invitar a la reflexión y el conocimiento. “Nuestra prioridad es que los colaboradores nos escriban textos de naturaleza especulativa, con vocación académica, sobre asuntos que puedan ser de relevancia en un futuro no muy lejano… En cada nuevo volumen, el equipo de edición propone un tema que sirva como hilo conductor pero de naturaleza suficientemente amplia… por ejemplo en el vol. 3 fue “la sostenibilidad” entendida bajo cualquier perspectiva posible, ya sea en lo social, en lo económico etc…”, apuntala Albert.

Una revista para ver y leer podría ser el lema viejuno de una publicación que pone, de nuevo, en entredicho esa manida cantilena de que el papel se está muriendo. “No suelo pensar demasiado en el fin o no del papel. Nosostros creemos firmemente en proyectos multisoporte y multiplataforma. Papel y digital pueden aportarse mútuamente y creo sinceramente que es el mejor escenario en el que puede nacer un proyecto editorial”. Odiseo está a la venta en la Librería Dadá.

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