Conversaciones Música

Canciones altamente adictivas

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Foto: Adolfo Llopis.

Sólo hay tres canciones en su bandcamp, pero son suficientes para caer rendidos ante la rotundidad que despliegan. Aires psicodélicos perfectamente engarzados en unas canciones (ahora más pop, ahora más rock) con un potencial tremendo. Señores y señoras, Holy Paul no descubren nada (ni ganas), pero si te atrapan con su lazo, estás perdido.

¿En qué momento se encuentra, actualmente, Holy Paul?
Llevar adelante una banda supone comprometer una buena dosis de energías (muchos lo sabéis), y ahora mismo esto se concreta en un nuevo EP que estamos terminando en Music Rooms, de la mano de Carlos Ortigosa. La incorporación de Adolfo Llopis como manager ha sido también fructífera, y permite que el resto nos concentremos en hacer temas, que es lo que nos gusta. Así es que, actualmente, Holy Paul es una banda con mucho que ofrecer. Tenemos una nueva hornada de temas resultones, presentaremos el EP en marzo, acompañados de buenas bandas, hemos mejorado nuestra presentación en acústico y pensamos empezar a jugar con versiones, que era un campo en el que todavía no habíamos entrado. Podemos decir que la banda está en un momento fuerte, y esperamos que nuestro trabajo tenga una buena acogida.

¿El nuevo EP supone algún tipo de evolución en la banda?
El nuevo EP recoge temas nuevos y, también, otros que nos han acompañado desde el principio. El modo de abordarlos en el estudio, sin embargo, ha sido diferente. Nos hemos tomado con más calma la grabación y estamos cuidando los detalles más que otras veces. Además nos queda todo el trabajo de post-producción, que es donde vamos a hacer las apuestas más fuertes. Teniendo en cuenta la forma de trabajarlo y el carácter de los temas que hemos escogido, se puede hablar de evolución, aunque mantenemos, sin duda, el espíritu de la banda.

Holy Paul se mueve con gran facilidad entre el pop y el rock, pero siempre con ciertos aires psicodélicos en todas las canciones.
Bueno, siempre nos ha gustado decir que hacemos música popular, es decir, canciones frescas sin ningún estilo definido. La psicodelia es algo a tener en cuenta siempre como concepto de libertad musical, no lo concebimos como algo que define nuestra música en sí, nos gustan bandas que se les ha clasificado de psicodelia como Hendrix, Beatles, Jefferson Airplane, Pink Floyd, Tame Impala o Ty Segall, bandas con un estilo propio pero siempre de la mano de la psicodelia.

Otra característica de vuestra música es el protagonismo de las melodías. ¿Son el punto desde el que parten vuestras canciones?
Es lo que nos gusta pensar que define más nuestro estilo, cantamos los cuatro y no nos cortamos en hacer coros y dobles voces porque nos sale de manera natural. No sabría decirte si son el punto de partida porque la composición no se puede controlar, sale sin más, pero está claro que es algo que siempre esta latente a la hora de crear.

¿Qué importancia le dais a la labor del productor cuando entráis a grabar vuestras canciones en un estudio?
En nuestra experiencia, hasta la fecha, la importancia del productor ha sido la de un quinto Holy Paul. Tanto el primer single, como el EP que estamos terminando ahora, los hemos grabado, como decíamos, con Carlos Ortigosa en sus estudios Music Rooms. Su mano experta y su afilado oído nos han aportado un montón de cosas sin las que el resultado final se hubiera visto sensiblemente empobrecido. Tampoco sabría decirte, si se tratara de otra persona, qué habría ocurrido. Con Carlos hemos tenido un feeling increíble desde el primer momento y le hemos dado libertad a la hora de experimentar con nuestro sonido porque desde el principio se ha metido en el rollo a saco y a nosotros nos encanta que nos saquen de nuestra “zona de confort”, que nos puteen un poquillo y esas cosas que llegado el momento te motivan un montón.

¿Qué podéis anticipar del videoclip que estáis a punto de estrenar?

Pues para empezar que no se trata exactamente de un videoclip. Después de descartar varias opciones para hacer un videoclip porque no nos convencían desde el punto de vista artístico, nos propusimos hacer algo nosotros mismos y para ello hemos tratado de actualizar la recepción de algunas tendencias nuevas que han surgido al calor de internet como alternativa al concepto tradicional de videoclip. El resultado ha sido una cosa que hemos dado en llamar “concierto de bolsillo” y que, si cuaja de algún modo, es una experiencia que nos gustaría reproducir con bandas amigas y tal.

En vuestra música hay una herencia clara de los sonidos más clásicos (The Beatles, The Who,…), pero intentando no quedaros en un grupo “retro” y actualizando el discurso sonoro, ¿qué grupos actuales os interesan?
Efectivamente, la mayoría de grupos que nos gustan o que escuchamos son clásicos, y puede que sea por esa especie de jovialidad que se gastaban. Quizá tenga que ver con un carácter más que con una actitud, una cuestión casi más de teología poética que de estética. En cualquier caso, puede decirse que el tipo que recoge este lío con más salero en la actualidad es Jack White. Para nosotros es importante no quedarse en una postura “retro” que te lleve a no hacer más que un ejercicio de estilo. Eso te mata. Queremos jugar a otra cosa, y entendemos que a eso Jack White juega muy bien. De los clásicos se aprende que se te va la olla, pero ser un beatle no es copiar a The Beatles. The Beatles hoy no harían “los mismos temas” que hicieron The Beatles. Arctic Monkeys también tienen algo de ese carácter jovial. Hacen su movida, van bastante por su palo. El rollo es que escuchar a una banda sea como leer medio bien “Tom Sawyer”. Ahí hay felicidad.

Todos los miembros del grupo tocáis también en otras bandas (Perrolobos, Gypsy Casino, Johnny B. Zero, Odd Cherry Pie,…), ¿en qué medida beneficia eso a Holy Paul?
La movida es que, entre diez personas, somos cuatro bandas, y eso tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Lo bueno es que se hace bastante fiesta, conoces por ahí a buena gente y el feedback es algo muy importante. También hay que currar bastante para rendir en todos los proyectos y eso lo pone a uno activo y en tensión. Esto es bueno. En realidad lo que más beneficia a Holy Paul de que todos estemos en otras cosas es lo que esto pueda aportar a que hagamos mejores canciones y mejores directos.

¿Cómo veis la escena musical en Valencia?
Los componentes que más tiempo llevamos en Valencia nos hemos criado en un entorno que no incentivaba a las bandas con influencias británicas y americanas. En ocasiones ha habido un acercamiento algo prejuicioso y parecía que a todo el que cantara en inglés lo cubría una pátina de frivolidad. Ahora no hay mucha más simpatía desde la crítica, pero parece que los proyectos de esta naturaleza se multiplican; muchos de ellos son prometedores y sólidos, y añaden peso específicamente musical a una escena que parecía volcarse sobre todo en lo textual: Laverge, Red Buffalo (y proyectos relacionados como Indio y Badlands), Acapvlco, Junior Mackenzie, Lyann, los jovencísimos Best on the Road… Por nombrar unos pocos. El discazo de Johnny B. Zero también legitima cualquier proyecto ideado, grabado y producido en Valencia pero con la mirada puesta en un público potencialmente internacional. Es muy apreciable, por otra parte, la labor de personas como María Carbonell, que abre la escena creando un pasillo Almería-Valencia con su promotora PitaSound y trae grupos interesantes, como Monte Terror. De este tipo de iniciativas es de las que más podemos esperar a la hora de crear una escena abierta, generadora de públicos diferentes y en contacto con influencias estimulantes.