Conversaciones Música

Difundiendo el entusiasmo

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Después de dos estupendos discos (“Lugar nuevo”, “Entusiasmo”), entre la frescura y la coherencia (algo tan difícil de encontrar hoy en día), Tórtel (Jorge Pérez) anda enfrascado en el acabado de “La Gran Prueba”, su nuevo álbum. Pop de raíces mediterráneas que no olvida su colección de discos de grandes como Jonathan Richman o Paul Simon. Entusiasmo es poco.

¿En qué momento de la cocción se encuentra “La Gran Prueba”?
A falta de masterizar, el disco está acabado y la verdad es que estoy muy contento con el resultado. Como te puedes imaginar estoy con muchas ganas de que salga y ver qué pasa. Uno compone y graba las canciones todo lo mejor que puede y sabe, pero después es como si el disco se te escapara de las manos y pocas decisiones fueran ya tuyas. Ojalá guste y salgan cosas.

Has cambiado el estudio de Joaquín Pascual por Río Bravo, ¿por una cuestión de comodidad al estar aquí o buscabas algo especial en el sonido?

Un poco por ambas razones; por un lado me apetecía grabar en Valencia por una cuestión de comodidad. Por otro lado, desde que empecé a hacer las canciones nuevas pensaba que este disco requería un tipo de sonido que difícilmente íbamos a poder sacar en casa. Sinceramente no me desenvuelvo con comodidad en los estudios, los encuentro generalmente fríos y encima andas atado al reloj y presupuesto. Sin embargo Río Bravo es el estudio de mis amigos, la cosa cambia, un estudio pequeño y familiar, íbamos a poder grabar con cierta calma y sobre todo me apetecía grabar con Cayo Bellveser porque yo le había estado pasando demos de las canciones nuevas y desde el principio él me había ido aportando ideas muy interesantes, así que para mí era como si hubiéramos iniciado un proceso que debía continuar, necesariamente, grabando esas canciones juntos.

¿Quienes han colaborado en el disco?
Como te decía, la aportación de Cayo ha sido mucho más que una simple colaboración, ayudando a que las canciones quedaran mejor con ideas sobre estructuras, arreglos o cómo plantear la grabación de cada una de ellas, y por supuesto como músico tocando bajos, baterías, pianos, teclados, guitarras… Desde luego es una suerte poder contar con él en el disco y espero que le apetezca seguir ayudándome, he aprendido mucho. También están los incondicionales Pau Roca, Víctor Ramírez y Jordi Sapena, Xema Fuertes, Abel Hernández, Remi Carreres y por supuesto Joaquín Pascual.

¿Y quién te hubiera gustado que colaborara?
Bueno la verdad es que la nómina de colaboradores no está nada mal, para mí es un halago que hayan querido participar en mi disco todos ellos y les agradezco su talento y generosidad. Ya puestos a flipar no hubiera estado mal que participaran Beck (me cae bien sin conocerlo) o Panda Bear.

Con “Entusiasmo” la crítica fue unánime. Yo no recuerdo ninguna reseña negativa. ¿Ha supuesto algún tipo de presión a la hora de componer las canciones del nuevo disco?
Con “Entusiasmo” las críticas fueron muy buenas es cierto, imagino que al que no le gustó simplemente tuvo la amabilidad de no ponerlo a parir y prefirió ignorarlo y no darle cancha en su medio, pero es verdad que las buenas palabras hacia el disco llegaron de muchos y diferentes sitios. Más que bloquearme de cara a componer canciones nuevas, para mí fue la forma de coger más seguridad,  el medio de confiar un poco más en mí mismo y atreverme a hacer cosas diferentes en este nuevo disco. Fue una buena inyección de energía.

¿El título del disco tiene algo que ver con esto?
El título del disco hace referencia a una película de William Wyler que vi en la tele con mis padres mientras estaba haciendo las canciones de este disco. Los tres disfrutamos de esa película un montón, me recordó mucho a cuando era crío y vivía en su casa y veíamos pelis en familia comentándolas casi escena por escena. Además “La Gran Prueba” habla de una familia de cuáqueros, daba la enorme casualidad de que había estado leyendo sobre los cuáqueros y de alguna forma habían inspirado alguna letra del disco (como “La vieja escuela” o “El Baile extraño”) así que lo vi claro.

Si hay dos palabras que se repetían a la hora de hablar de “Entusiasmo” eran “optimismo” y “Mediterráneo”. ¿Siguen presentes en “La gran prueba”?
Yo creo que siempre ando haciendo la misma canción, intentando que algún día se quede redonda de verdad. En ese sentido insisto en los mismos gestos y los mismos objetivos en este disco. Sin embargo también quería poner la mirada en otras direcciones pero con el mismo fin que ya buscaba en “Entusiasmo” o “Lugar Nuevo”. La letra de “La gran prueba” habla un poco del paso que hay entre un disco y otro, y también de como aunque parezca lo contrario, ninguna canción de Tórtel habla exactamente de mí. “No es nada interesante hablar de mí” dice.

¿Quién se ha encargado de la portada de “La gran prueba”? ¿Qué importancia le das a los aspectos extramusicales relacionados con Tórtel?
El arte de este disco, al igual que pasó con “Entusiasmo” lo ha hecho Begoña Pons. Bego es mi novia, vivimos desde hace años juntos, así que es muy fácil para mí explicarle qué voy buscando, y a ella que me conoce muy bien, y además es una gran diseñadora e ilustradora, le resulta también fácil (eso creo) atinar. Para mí es una alegría que podamos colaborar en este sentido juntos, es muy guay que ella deje también parte de su personalidad en el disco.
No soy un obseso de la imagen y todo eso, pero creo que en diferentes planos eso sí, estás contando cosas tanto al elegir un instrumento u otro para una canción, como por ejemplo, al seleccionar qué tipos de colores habrá en la portada.

¿Cómo ves la Valencia musical?
Creo que en Valencia siempre ha habido gente con talento y ganas, sacando lo mejor de ellos mismos a pesar de no recibir  apoyo alguno. Esta es una ciudad en ruina económica y cultural, pero la gente saca discos geniales, cada uno con sus posibilidades y su forma de entender la música. Fuera de lo musical hay gente escribiendo, haciendo teatro, dibujando… Todos ellos son un soplo de aire fresco y dignifican esta ciudad herida de muerte, al final sus trabajos son casi como un acto de rebeldía ante tanta basura institucional.