Música

El guateque lisérgico de Aullido Atómico

Aullido Atomico

Rock and roll sí, pero con apuntes de blues chatarrero, actitud punk o frescura surf. Las canciones de Aullido Atómico son así. Una invitación al baile y el jolgorio. Diversión en dosis de tres minutos. En su disco más reciente, “Todo y ahora”, además suenan más salvajes, crudos y sucios que nunca. Ellos son Don Rogelio J (que responde a nuestras preguntas), Quique Gallo y Jussi Folch, el tridente del diablo.

La última vez que os entrevistamos al preguntaros por vuestro disco más reciente entonces, “Asalto al corral”, decíais que no reflejaba el sonido real de la banda. Ahora con “Todo y ahora”, ¿lo habéis conseguido?

Sí, por fin pudimos conseguir que sonara fiel al directo… o sea, ¡mal!

El disco está publicado por Hurrah! Música. ¿Habéis notado alguna diferencia respecto a trabajos anteriores (especialmente a los discos publicados con Discos Calamidad, en los que de alguna manera tú te desdoblabas como músico y sello) a la hora de preocuparos solo en las canciones y grabar?

La verdad es que aún no hemos notado mucho, ya que solo ha salido el disco en formato cd y digital, y Hurrah! edita el vinilo. Pero bueno, poco a poco vamos necesitando ayuda, ya que solos no abarcamos todo, y estamos contando con más gente que nos apoya en nuestro intento de dominar el mundo a base de caderazos y rock&roll.

El título del disco (que además lo gritáis en “Sí a todo”), la letra de la canción que abre el mismo (“Aún preguntas por qué”), lo engrasada que suena la banda, el sonido de directo que desprende todo el álbum,… ¿es todo una declaración de principios?

¡Obvio! Aquí no hay trampa ni cartón. Somos una banda de directo y queremos que así se nos identifique, los temas se defienden así bien, sin mucho arreglo y grabados en directo. Vamos lo que es una huida hacia delante en toda regla. Nuestro lema es “Menos es más, y cuanto más mejor”.

El sonido del disco sigue estando impregnado de rock and roll, blues, punk, surf, folk,… pero en “Oda al villano” también hay algunos detalles novedosos en vuestra discografía. Se trata de un rock and roll sucio y afilado que recuerda a Ilegales. Aunque siempre se os ha podido asociar más a los sonidos de los sesenta y setenta, ¿os interesa el rock en castellano de los ochenta?

Por supuesto que sí, yo personalmente soy un obsesionado del rock&roll en castellano de todas las épocas, incluidos los 80 e incluso los 90. Las producciones eran una mierda, pero había bandazas, letrazas y temones. Lo que pasa es que no es muy popular reivindicar esa época, ¡PERO YO LO HAGO!

“Todo y ahora” se cierra con “Nana a los diablos”, un tema que rompe la dinámica habitual en vuestro repertorio de canciones en torno a los tres minutos y que es la más larga de todas las que habéis plastificado (casi siete minutos).

Sí, más que nada era para rellenar (risas). No, la verdad es que teníamos pensada acabarla bajando el volumen poco a poco, así que hicimos un final muy largo para poder jugar con ese bajón de volumen… el caso es que luego, escuchando como quedó el final improvisado, decidimos dejarlo. Ya ves como funcionamos en estudio… a lo loco.

El álbum incluye la (casi) instrumental “Sí a todo”. En discos anteriores ya aparecían canciones sin letra como “Spicy pollito” o “El conde Waldermar”. ¿Qué os lleva a decidir que una canción no tenga letra? ¿Qué os aportan las instrumentales?

Ya un tema desde su principio te dice si quiere letra o no. La verdad es que somos unos enamorados de los instrumentales, mola que un tema te cuente una historia sin voz, solo con la música.

El hecho de que todas las letras sean tuyas, ¿responde a algo? ¿Pereza del resto? ¿Ocurre lo mismo con la parte instrumental de las mismas?

Las letras las hago yo porque es imprescindible que las letras las escriba Rogelio, y como estos no son Rogelio, que soy yo, pues claro está difícil. La composición musical es más colectiva. Normalmente yo me encargo de las melodías, Jussi y Quique de la sección rítmica, y entre todos hacemos la estructura del tema. Pero vamos que a veces lo hacemos todo al revés.

¿Cuáles creéis que son los males de la escena musical valenciana?

¡Y yo que sé! ¿Nosotros?