Las favoritas de Polonio

Foto: Patricia Gázquez Moreno.

Foto: Patricia Gázquez Moreno.

“Gran baile de música moderna” , de Polonio (Malatesta, 2014), fue uno de los discos más bonitos del año pasado. Una colección de gemas pop de esas que es imposible cansarse de escuchar. Como ya dejamos escrito por aquí, “los aires western de la instrumental “Sonora”, algunos versos escritos para la eternidad, la sección de vientos que eleva al grupo unos peldaños más o los aires a Belle and Sebastian, The Magnetic Fields, Tórtel, Jonathan Richman y cierto pop sesentero y setentero español” contribuyen a ello. Canciones redondas que buscan ser tarareadas e, incluso, bailadas. Ante esta rotundidad compositiva, la curiosidad es innata. ¿Cuáles son las canciones favoritas de estos hacedores de canciones?


Miguel Tatay (batería y percusión): “bbf3” (Godspeed You! Black Emperor)

Tiene un sonido orquestal muy rico y compacto. No es que me recuerde a nosotros musicalmente, claro que no, pero recuerdo haberla escuchado en el coche una y otra vez de camino al ensayo o de vuelta a casa.


Jordi Sempere (guitarras, coros): Jenny Wren” (Paul McCartney)

Antes de entrar al estudio para grabar el “Gran baile” enviamos a Carlos Soler, el productor del disco, algunas referencias de cómo nos gustaría sonar. Recuerdo que elegí este tema bastante reciente de McCartney por el sonido de sus guitarras acústicas. Es una especie de “Blackbird” actual, con un punto oscuro, melancólico. Quizá no sea su tema más redondo pero siempre que lo escucho me emociona. (Y tiene un solo de un instrumento llamado “duduk” impresionante).


Leví Corrales (trombón, coros): “Postcards from Italy” (Beirut)

Siempre me he sentido atraído por los grupos con mucha instrumentación. En este tipo de grupos es complicado conseguir un sonido homogéneo, y creo que Beirut al igual que Polonio logra que las canciones suenen redondas, nada sobra, todo está en su sitio.


Toni Cárdenas (voz, guitarras): “Something big” (Jim O’Rourke)

Las primeras canciones de Polonio y el deseo de poner el proyecto en marcha surgieron cuando estuve viviendo en Brooklyn, NYC. Durante aquellos meses pude ver directos enormes de gente a la que admiro: Yo La Tengo, Sparklehorse, Robyn Hitchcock o Josh Rouse, entre otros. Llegué a debutar en un cuchitril del barrio (Williamsburg), en solitario, con la guitarra acústica que acababa de comprarme. Fue un invierno que me marcó muchísimo y también la música que escuchaba entonces. Creo que el “Eureka” de Jim O’ Rourke cayó en mis manos en aquella época. Perdí el disco en alguna mudanza y me olvidé de él. Hace poco vino mi amigo Alexis (exguitarrista de Polonio) a pinchar al garito donde trabajo, y esta canción volvió a sonar tan radiante como la primera vez que la escuché.


Sandra Ferrer (violín, xilófono, coros): “Desafinado” (Stan Getz & Joao Gilberto)

Escucho este disco desde que era niña. Uno de mis profesores de violín, de grado elemental, organizó una jam con varios alumnos y nos enseñó algunos standards de jazz y bossa nova para poder juguetear con la improvisación. Componer arreglos con el violín o coros ha sido todo un reto desde que toco en grupos de música pop. “Soy de partitura, dadme tiempo”, decía en los primeros ensayos con Polonio. A día de hoy, sigo llevando en el estuche del violín mi libreta pautada.


Lourdes Casany (bajo, coros): “Shake” (The Head and the Heart)

Descubrí este grupo cuando empecé a tocar en Polonio. Tienen dos discos y recuerdo momentos de escucharlos sin parar. Yo es que soy muy de repeat, ¿sabes?


Ernest Aparici (trompeta, coros): “Sleep the clock around” (Belle and Sebastian)

Fue la primera canción que escuché de Belle and Sebastian. Quedé alucinado al instante. Por aquel entonces internet no funcionaba como lo hace hoy y no resultaba fácil, al menos para mí no lo era, encontrar bandas “indies” que utilizaran trompeta. Me enamoró la combinación de acústicas, teclados, violines y trompeta. Recuerdo que pensé: “Joder, molaría tocar en un grupo así”. En aquella época yo empezaba con la trompeta y aprendí a hacerlo repitiendo y variando una y otra vez las melodías del trompetista (Mick Cooke). Tuve la suerte de verlos en directo en Glasgow, en un local no muy grande, y recuerdo pasarme el concierto deseando que el trompetista tuviera una indisposición repentina para poder ofrecerle mis circunstanciales servicios trompeteros a Stuart Murdoch.

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