Las polaroids melódicas de Harmony & Dave

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Conocer nuevos grupos es uno de nuestros deportes favoritos. Por eso cuando en el facebook de Dulce de Leche vimos anunciado el concierto de Harmony & Dave, un dúo que no controlábamos, fuimos directos a google. La sorpresa fue mayúscula al descubrir que tenían un disco, “Polaroids”, con seis canciones mimadas hasta el mínimo detalle y que una vez empezaban a sonar te atrapaban plácidamente. Harmony se encarga de las voces, metalófono, pandereta y teclados. Dave de la guitarra y el ukelele. Juntos hacen folk con aires soul. O pop con ribetes rythm & blues. O todo ello junto y adorablemente mezclado.

¿Cómo surge Harmony & Dave? ¿Ya os conociáis?
Hace tres de años Harmony estaba componiendo un disco de R&B/Soul y decidió adaptar las canciones a un formato acústico. Es entonces, cuando Dave tomó la guitarra para acompañar a Harmony en los escenarios y empezaron a hacer conciertos por distintos locales de la ciudad. Y es en ese proceso, durante los conciertos y los ensayos cuando surge, a finales de 2012, “Polaroids” y a su vez, Harmony & Dave. En realidad somos pareja desde hace 12 años.

¿Alguno de los dos había tenido experiencia previa en otro grupo anterior?
Harmony
ha sido solista desde 2004. Sacó un par de maquetas en esa línea de música negra y ganó varios concursos de vocalistas dentro de ese estilo.
“Polaroids” es vuestro primer disco. ¿Satisfechos del resultado final?
Mucho. Fue un proceso lento de una metamorfosis total. En este disco somos por fin quienes queremos ser.

¿Durante la grabación tuvisteis presente algunos discos que os ayudaran a conseguir el sonido que queriáis?

Hubo mucha inspiración de discos como “Into the wild” de Eddie Vedder y “Where the wild things are” de Karen O and the Kids, curiosamente bandas sonoras las dos.

Es un disco que tiene como virtud despertar sentimientos a la vez tan distintos como el recogimiento o la luminosidad. Puede funcionar tanto de banda sonora de un verano, como de un invierno. ¿Es intencionado ese carácter atemporal de las canciones?
Sí lo es. “Polaroids” es un abanico de sensaciones, de sentimientos y momentos metafóricamente trasladados a las estaciones, la naturaleza y el animismo, y eso es atemporal.

Hay dos canciones en las que Harmony se atreve a cantar en castellano. ¿Habrá más en el futuro?
Sí, al fin y al cabo hablamos y pensamos en castellano. La verdad es que siempre he cantado en castellano, mas bien me atreví con el inglés y se quedó conmigo. Creo que a partir de ahora no renunciaré a ninguno de los dos idiomas.

¿Disfrutáis más componiendo, en el estudio, o en directo?
Componer es magia, siempre. Es la manera que tienen de salir a flote todas las cosas que llevas dentro. A veces es como un exorcismo, toda tu energía fluye y se transforma, casi una terapia. El estudio es más tedioso, lo reconozco, aunque también lo disfrutamos. La espontaneidad y esa magia del primer momento siempre es difícil de captar tras millones de tomas. Aunque los directos, sin duda, son la mejor parte. Es el momento de transferir esa energía, esas sensaciones a otras personas. Y que en ellos, a su vez, se transforme.

Como bien indicáis la música negra está muy presente en vuestras canciones, sobre todo en la manera de cantar de Harmony. ¿Qué otros estilos, músicos, grupos o cualquier tipo de influencia creéis que también están presentes?
En lo que a este disco se refiere el folk americano, Jeff Buckley, She & Him, Amos Lee, Feist, Devendra Banhart, Eddie Vedder en su etapa en solitario, Karen O, Judy Garland… En cuanto a cine, como ya hemos dicho, “Into the wild” y “Where the wild things are” y en lo que respecta a libros, nuestra querida “Alicia en el país de las maravillas” y “A través del espejo”. También hay claras influencias del surrealismo y guiños a Dalí.

Por algunas fotos que habéis publicado en vuestro Instagram, os interesa mucho la cultura japonesa. ¿Tiene algún tipo de influencia en vuestra música?

Quizá su espíritu contemplativo. Este verano estuvimos recorriendo Japón y tuvimos la oportunidad de hacer un concierto en Tokyo. Fue único, inolvidable. Fue después de grabar “Polaroids” y la experiencia en sí nos llevó a escribir sobre ello. Ahora tenemos una nueva canción llamada “Tokyo Blues”.

¿Cómo veis la Valencia musical?

Viva. Hay mucha gente interesante haciendo cosas interesantes, muchos locales que apuestan por la música en directo. Parece estar despertando. Ahora solo hace falta contagiar esto al público.

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