Música

El soul es una droga

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Cuando Lee Fields empezó a cantar ni existía el neosoul ni se le esperaba. Solo había dos tipos de soul. El bueno y el malo. Fields siempre ha militado en el primero. Concierto a concierto, disco a disco ha ido construyendo una carrera llena de irresistibles historias de desamor, a veces cantadas como si le yagara la garganta. Supo zafarse del apodo de Pequeño James Brown que amenazaba con marcar su carrera, aunque para ello dejara de lado la veta funky de su repertorio. Fue en 2009, gracias a “My world”, un disco que seguramente se benefició de la fiebre que Amy Winehouse y Eli “Paperboy” Reed habían propagado, cuando su carrera dio un respingo. Mi mundo está vacío sin ti, titulaba una de las canciones. Solera, actitud y tiritas para el club de los corazones rotos.

Su historia es la de muchas figuras del soul que han conseguido, con los años, el respeto y reconocimiento que merecían. A cambio, ha seguido entregando discos impolutos, “Faithful Man” (2012) más espiritual y “Emma Jean” (2014) más trotón. Entre Sam Cooke y Solomon Burke; con la inestimable compañía de The Expressions, que suenan como si hicieran horas extras en las grabaciones antiguas del sello Stax; ahondando en las relaciones sentimentales que algún día fueron bien; Lee Fields transmite clasicismo en cada gesto, en cada verso, en cada instante.

Lee Fields & the Expressions actúa el viernes, 14 de octubre, a las 22:00h en Loco Club.