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Revisando “Limelight” con Llum

Foto: Nadieshda.
Foto: Nadieshda.

Limelight de Llum (Jabalina)es un disco muy especial ante el que resulta imposible no caer seducido por sus canciones. Un disco sin fecha de caducidad.  Un disco que te sonríe, te saca a bailar, te besa, te lleva de la mano por la playa, te hace mejor persona y te invita a susurrar cosas bonitas en oídos ajenos. Un disco que merecía algo diferente. Por eso le propusimos a Jesús Saez (Llum) que se imaginara que se iba a hacer un disco homenaje a Limelight y que escogiera a quienes le gustaría que participaran en cada tema. A continuación, el resultado.

por Jesús Saez


llum-limelight-frontalAll the Spanish Cooks
Comenzaría con Rob Marshall dirigiendo y coreografiando un coro femenino conformado por Cyd Charisse, Ginger Rogers, Jane Powell, Debbie Reynolds, Audrey Hepburn, Sophia Loren y Monica Bellucci. Ellas disfrutan en la playa, bañándose de sol, disfrutando de los placeres gastronómicos mediterráneos, y entonces entra Dean Martin con su voz viril. Todas se ríen de él, lleva un traje largo, a pesar del calor, parece desear algo que llevarse a la boca, pero le acompañan con su coro, le jalean, le cogen de los brazos, y después de mantearlo, lo tiran al mar. Entonces aparece en escena Vinicius de Moraes, un gastrónomo nato y amplio conocedor de los placeres del mundo, y descubre a una Gal Costa rebosante de juventud, juntos cantan a la vida, mientras Os Mutantes hacen algunas de sus diabluras. Javi e Irantzu, de La Buena Vida, bailan emocionados por la preciosa y divertida escena, mientras silban las melodías del piano.


Stanley.
Stanley Donen tumbado en el sofá, da un salto y se planta sobre la mesa de su comedor y da la señal con su bastón. Glenn Miller agita su varita mágica y la banda comienza a carburar, Jo Jones marca la pauta, Oscar Robertson abre las armonías, Dana Colley está relajado y hace el solo más dulce de su vida. Brian Wilson llama a Carl y a Dennis pues la fiesta llega a su culmen, una ola arrasa con todo lo que hay en la casa, y por allí aparece Cary Grant abrazado a Walter Matthau, intentando sobrevivir. Al final todos miran con envidia a Lou Reed, sobre una canoa, pensando en las múltiples maneras que hay de visitar el lado salvaje.


Don’ Be That Way.
Stuart Murdoch no quiere casarse con Karen Carpenter, porque no le gusta salir a cenar por los restaurantes de Nueva York. Henry Mancini intenta hacer de cupido, pero al final es Jonathan Richman el que se queda a cenar con Stuart. Chet Baker parece feliz con el encuentro y lo celebra con un solo bien facilito. Finalmente, Stuart y Jonathan acaban a altas horas de la madrugada, disfrutando de un resopón en un puesto de perritos que está frente a la entrada principal de Central Park, riéndose de todos los errores amorosos que han cometido en su vida.


My Friends.
Richard Hawley echa de menos a Stuart Staples. Neil Hannon añora a Roy Orbison. Phil Spector les cede una habitación sin ventanas para llenar las paredes de fotos. Richard y Neil se miran mientras realizan su labor y se abrazan. Cuando acaba el día se despiden, para no verse nunca más, mientras The Velvelettes les ven alejarse lentamente hacia el horizonte, cada uno por su lado.


Dream.
Woody Allen pasea por el puente de Brooklyn, y ve que se acerca Liza Minelli. Ve que está muy nerviosa y le pide a Dizzy Gillespie que le toque una nana, pero Dizzy no sabe tocar nada tranquilo, y pone más nerviosa aún a Liza. Tom Waits está sentado en el suelo, apoyado en un banco y ve la escena, avisa a Ray Manzarek e intentan bajar el nivel de stress, pero vuelven a tener un efecto contrario. Al final Liza estalla en un potente aullido en clave de sol. Todos se quedan mirando, y repentinamente, se quedan profundamente dormidos.


Tall Tales.
Un cuento sin príncipes. Aretha Franklin es la cenicienta, Regina Spektor es blancanieves, Amy Winehouse es el lobo feroz, Lorraine Ellison es caperucita roja, Duffy es ricitos de oro, The Crystals son los músicos de Bremen… Están cansadas de repetirse una y otra vez, de que las historias sean siempre iguales, y de que los típicos Frank Sinatra, James Brown o Kanye West sean los gallitos del corral. Así que deciden montar una república independiente de sus vidas, pero no llegan a ponerse de acuerdo acerca de la forma de gobierno. Al final, simplemente se dedican a soñar como querrían que fuesen sus cuentos y contárselos a las demás. Por cierto, el narrador era Jack Nietzsche.


Love Me (Prove That You Will).
Un concurso para ver quien es el mejor cantando a través de un embudo: Elvis Presley sabe que es el favorito pero piensa que el embudo solo sirve para soplar; Carl Perkins se autodescalifica porque se dejó olvidado su peine; Jon Spencer se niega a cantar si no le dejan un pedal de distorsión; Bob Dylan sonríe mientras juega con su armónica; al final ganan “Los 3 amigos”: Herman Düne, Dent May y Jens Lekman cantan su oda a Ava Gardner.


Tragón.
Un gran banquete, presidido por mí. Al principio estoy solo, y poco a poco van llegando los invitados, como en el funeral final de “Big Fish”, todos sonrientes aunque el día parezca gris. El mundo está sobre la mesa en los platos más inimaginables. Nadie parece atreverse a sentarse, pero Burt Bacharach comienza a marcar una cadencia de piano, y poco a poco se van sumando los comensales. Polar tienen un espacio especial y no tardan en lanzarse a por la comida, El Niño Gusano juegan a hacer cuadros con las galletas de estrellas, Plástico 3000 son más golosos, prefieren reservarse para los postres, Belmonde practican números circenses mientras Edwin Moses avisa a golpe de viento que llegan los platos principales, Russian Red grita de emoción, y aunque es consciente que nunca más podrá conservar su línea parece no importarle demasiado, porque disfruta de sus manjares junto a The Supremes y The Beatles, Marvin Gaye parece el hombre más feliz del mundo… y esto no es más que el comienzo.


On A Low Flame.
Sí, ya llegan los postres y la gran fiesta final. Todos corean sus canciones, ebrios y embriagados. Josh Rouse y Paz Suay se abrazan mirando el espectáculo, disfrutando mientras Jesús De Santos toca el banjo, en ese momento se le une Pau Roca con la guitarra portuguesa, y Javi Sánchez no puede evitar sacar uno de esos párrafos suyos memorables, Arthur Caravan la lían parda, como siempre, y persiguen a las Friendly Soul Twins alrededor de la mesa, Javi Torres casi ya no puede hablar pero de momento se apagan todas las luces. Aparece Flavia Muniz, con una preciosa flor en el pelo, bailando deliciosamente como si todas las curvas del mundo acabasen en su figura, mientras los comensales se derriten, uno a uno, bajo la sonrisa atenta de Caetano Veloso. Y ahora sí, tengo que intervenir, hay que avivar el fuego. Las llamas estallan, Luis Martínez da la entrada a Louis Armstrong, que lleva de la mano a la sección de viento, todos comenzamos a destrozar la mesa cual Katrina gastronómico, la comida vuela por los aires, el mantel queda rasgado en mil jirones… Y a la mañana siguiente, todos nos limpiamos educadamente la comisura de los labios y nos volvemos a casa, a no dormir.