Comer

Comer, Paladar

En casa de Rakel

En Karak, Ka-Rakel (Cernicharo) la potencia con control sigue las premisas de anarquía, respeto al producto y comida saludable. La primera es la más genuina y tienen que ver con seguir su propio instinto, un camino que pasa por todo aquello que le gusta hacer.

Comer, Paladar

Los tres platos de Juan Domingo

Juan Domingo es diseñador y artista intermitente, amante de la serie B y la cultura bizarra. Cree que las recomendaciones en la hostelería son difíciles, como una especie de ser vivo que por suerte o desgracia avanza no siempre en la dirección adecuada. Aún así, aquí están sus favoritos.

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Los tres platos de Luci Romero

Entre versos y bocados exquisitos. La librera (Librería Bartleby) y poeta Luci Romero comparte sus sitios preferidos para comer en Valencia, aquellos que el aportan diversas sensaciones como serenidad, el repetir hasta no poder más o una explosión de sabores que le hace saltar del asiento.

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Olfateando el hot dog

Un perrito caliente, un hot dog, requiere pese a su condición de fast-food, todo el esmero de las comidas que se retratan en el impacto de un buen punch. En Valencia, la ruta diletante en busca de diversión perruna, nos lleva de norte a sur de la ciudad, siguiendo el rastro del ketchup por el camino.

Comer, Paladar

Lo griego sienta tan bien

Hay gastronomías que divierten, las hay que directamente alimentan, y unas cuantas podríamos definirlas como del bienestar. La griega es una de ellas. Una sencilla ensalada de queso feta con D.O., tomate, pepino y aceitunas de kalamata sabe bien y te lleva al olimpo de la digestión.

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Los tres platos de Paco Gisbert

Paco Gisbert se trasladó a Barcelona hace cuatro años. Allí es el jefe de redacción de la revista Primera Línea, pero no olvida sus orígenes y viaja a Valencia cuando puede para ver a su familia y amigos y disfrutar de su gastronomía. Estos son sus lugares favoritos para comer y beber.

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Y al séptimo día, Ciro

Condensar en el pequeño espacio de una tapa los sabores de nuestras referencias más cercanas con técnicas que las subliman, es hacer lo sencillo doblemente deseable. Capturar el tiempo, provocando que dentro de este ruido infernal en el que vivimos, otro tiempo suene más despacio.