Paladar

El gourmet solitario recala en Tora

El Gourmet solitario Masayuki Kusumi Jiro Taniguchi Astiberri (1)
“El gourmet solitario” (Jiro Taniguchi y Masayuki Kusumi)

Hay comidas que no hace falta probarlas. Ingredientes no experimentados antes por el paladar que en la página de un libro adquieren sabor y textura. Lees sobre ellos y ¡zas! se quedan agazapados para toda la vida. Me pasó de niña con la extraña combinación de cerveza de jengibre y sardinas que las protagonistas de una saga de Enid Blyton consumían cuando asaltaban la alacena del internado. O con los esponjosos y enormes bizcochos suecos en forma de cono, spettecakes ( a base de huevo, azúcar y harina de patata ) que en el libro “Vacaciones en Suecia” comían los personajes, horadando en él puertas y ventanas con un cuchillito. Exotismo y descubrimientos a partes iguales.

Luego creces, tu mapa gustativo se amplía y ya es más difícil sorprender al paladar leyendo. Hasta que te topas con el cómic “El gourmet solitario” (Jiro Taniguchi) del que ya hemos hablado por aquí. Y te vuelve a pasar. Esa sensación de haber experimentado antes una serie de sabores que aunque alejados de tu menú habitual, por una extraña conexión, crees reconocer. No te hace falta probarlos. Y sientes doble placer: lectura y degustación. Es en esa combinación, donde el gourmet no tiene comparación. Un bufé libre de sensaciones gastronómicas que gracias a la iniciativa de Librería Bartleby pudimos materializar en la taberna japonesa Tora. Una cena gastro-cómic-emotiva, nada solitaria.

El menú
Organizado por capítulos para que el fan del cómic no se pierda e identifique la viñeta donde aparece el plato. No están todos lo que son, porque estaríamos ante un despropósito culinario. Pero la muestra aleatoria es más que representativa para sentirse gourmet acompañado.

elmenu

Los entrantes

losentrantes

1/ Tamago-yaki (tortilla) con Kinpira Gobo (verduras salteadas): la tortilla japonesa es dulce y tierna. El nabo japonés (gobo) y la zanahoria salteadas con azúcar y soja son el contrapunto dulce-salado.

2/ Hiya-yakko (tofu): no soy muy amante del tofu, me parece soso e insípido pero este es tierno como un queso fresco, y una buena base para el descubrimiento de la noche; las virutas de bonito seco (Katsuobushi) que están muy presentes en la cocina japonesa. Toque ahumado, salitre del océano y delicadeza en la desecación, confieren al bonito deshidratado un sabor propio espectacular; pero también como potenciador de otros sabores. Además los finos copos cobran un curioso movimiento cuando entran en contacto con el calor, aletean como si tuvieran vida. Adictivo.

3/ Ton-jiru (sopa de miso con cerdo):
La sopa de miso se valora con desprecio en muchos restaurantes chinos e incluso japoneses. A veces hasta te la regalan. Y en el peor de los casos consiste en un caldo salado (sin límite) en el que flotan pedacitos de algas o tofu. La de Tora, cocinada con trozos de cerdo, es otro cantar. Miso en su punto de sal, nabo, col y soja germinada en un caldo bien trabado por la cocción con el cerdo. Un cocido japonés para los que les gustan las traducciones rápidas. Aligerado. De esos que templan el espíritu y calman la digestión.

Los platos principales

losplatosprincipales4/ Takoyaki (bolas con pulpo):
Croquetas de patata que esconden en su interior la sorpresa del pulpo. Pul-po. Ya solo pronunciarlo, me alegro. La gastronomía japonesa lo ama. Es un bocado delicioso, sorprende el matiz, leve, del toque refrescante del jengibre. Era uno de los platos que más me apetecía probar.

5/ Gyoza (empanadillas):
Con su pasta fina y delicada, las empanadillas originariamente chinas, de pollo, puerro, col y cebollino son un festival de sabores. La salsa Teriyaki (dulce pero no empalagosa) equilibra sin esconder la amalgama interior. El eslogan no podrás comer sólo una está hecho para ellas.

6/ Yakisoba (fideos):
Tallarines fritos que en Japón se venden por la calle y por eso no está bien visto que se sirvan en restaurantes. En “El gourmet solitario”, el protagonista los come de acompañamiento (porque no hay otra opción) con las gyoza, pero parece descontento. Explica algo así que gyoza con yakisoba es como el pan con pan. Y él preferiría acompañarlas de arroz.

7/ Curry con salchichas de carne:
En el cómic, son de pescado. Y el gourmet se las come en el estadio de béisbol. Americanismo yanki conquistando Japón. Pues eso. El curry, rico.

Los postres ( son los únicos platos que no aparecen en el cómic)

postres
8/ Taiyaki:
Similar pero no igual al pastelito que come Doraemon (Dorayaki). Ya sólo por eso lo elijo. Una cobertura como de gofre (caliente) en forma de pescado, que esconde un relleno de mermelada/pasta de judías rojas que seguro enloquece a los niños en Japón.

9/ Helado de daifuku vainilla:
El mochi siempre me ha parecido un postre-bocado genial pese a esa leyenda de que provoca ahogamientos entre los japoneses en Año Nuevo. El mochi no se podía llamar de otra forma, su nombre es casi onomatopéyico. Imagínate el ruido por llamarlo de alguna forma, de una nube de malvavisco al ser mordida. El mochi es parecido. En el súmum de las texturas gomosas. Para mayor placer, este va relleno de helado de vainilla.