Fierro & Zeta

Foto: Eva M. Rosúa.

Foto: Eva M. Rosúa.

Que las cervezas Zeta están impresionantes, ya lo sabíamos. Que Fierro ofrece, en Ruzafa, una cocina emocional y milimétrica en su edificación, lo intuíamos. Una conjunción afortunada propició esas uniones que son un hito en el calendario lunar: un maridaje entre platos (snacks, tapas, postres, y principales) y cervezas escanciadas en un bosque de copas para derroche de la familia Zeta.

Construir un plato a partir de una cerveza es de una solemnidad lúdica impresionante. En Fierro, el restaurante de una sola mesa, las liturgias se crean para hacer disfrutar. Una esferificación de aceituna que estalla en la boca es el inicio y el más redondo acompañamiento para la espuma (bocado universal en versión sofisticada). Astringencia ama a astringencia: aceite y cerveza. Distintos orígenes naturales para un mismo destino. Se puede optar por combinar la acidez refrescante de la birra con la potencia de otros sabores que equilibren: salado o salino (adictiva ensalada de algas y ostra), picante (goloso tacos con guacamole, siracha y maíz; o unas crujientes verduras sobre la enjundia de un caldo de curry verde), y graso (empanada criolla que es santo y seña de la casa, o mollejas). Todos ellos al servicio de las multiaromáticas Hell (lager) y Hop (ale).

Pero quizás la opción más hiperbólica y por ello nuestra favorita es la combinación de los dobles ahumados. La Zendra es la cerveza de la madera quemada que sabe a capellanet, a falla y a hogueras de verano (que para algo el lúpulo es hipnótico). Combinada con el magistral plato de anguila ahumada de piel crujiente y espárragos blancos de Fierro, la alianza es de una fortaleza tal que te conquista. El idóneo pan de Jesús Machí de espelta ahumada (también) con pipas, contribuye.

Para acabar la cena otras cervezas, esta vez guiadas por Olhöps se engrandecieron si cabe con los postres. ¡Y qué postres! Flan de soja y sésamo con la Big Worse. La creación de un cervecero gitano (de la marca danesa Mikkeler) se agigantó con este final que lleva los matices de frutos secos que aporta el ajonjolí. Y qué decir de la reunión de manzana verde, apio y chocolate blanco con Les Trois Mousquetaires. La cerveza, brebaje curativo, exige también de la naturaleza sanadora (para el estómago) del apio y de la manzana. Claro está, si es con chocolate, mucho mejor.

 

Fierro
Calle Doctor Serrano, 4. Barrio de Ruzafa.

 

Este artículo fue originalmente publicado en el numero treinta y uno de la newsletter Paladar que, todos los jueves, llega al correo de sus suscriptores. Para apuntarse gratuitamente ir aquí.

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