La playa existe en otoño si hay arroz

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Foto: Eva M.Rosúa

La atribuida insalubre costumbre valenciana de “vivir de espaldas al mar” se esfuma cuando hay un arroz de por medio. Las III Jornadas Gastronómicas de Arroces Marineros (1 a 16 octubre) que se celebran en la Playa de las Arenas son la excusa que necesitamos para volver a mirar el mar en otoño. Durante esos días los dieciocho restaurantes de la zona participantes ofrecen unos menús creados para la ocasión (cuyos precios oscilan entre los 18 y 41 €), que por supuesto incluyen el arroz como plato principal, en todas las declinaciones marineras posibles.

Entre los patrocinadores, se echa de menos la notoria visibilidad del marchamo de Arroz de Valencia, Denominación de Origen, presente eso sí, solo a través de arroz La Campana (fundada en 1957). El sello es imprescindible si de arroces valencianos hablamos y lo deberíamos buscar en nuestra cesta de la compra. Más solera entre los colaboradores con Carmencita (Novelda, 1920) y Aceite de las Heras (Utiel, 1885) que también están presentes, y con ellos y la playa de fondo, ya puede empezar la paella.

Para muchos mirar la playa es contemplar los fotogramas de una vida de celebraciones familiares de todo tipo. Para este grupo de nostálgicos los entrantes propuestos en los menús de las jornadas van de la tradición de un abre-boca de naranja, aceite y sal; seguido por la coca de sardina ahumada con la licencia foránea del pico de gallo (todo en La Marcelina), los chipirones fritos con ajitos tiernos, el esgarrat (de L´Estimat), y también los tacos de bacalao con all i oli o las croquetas del chef (en el mítico La Pepica). Pero como no es del todo conveniente asirse al pasado, y hay que abrirse, un tomate vitelo que se inspira en un plato frío típico de la gastronomía italiana, vitello tonnato o un pepito de brandada de bacalao (ambos en La Marítima), el huevo crujiente con salteado de setas y soja o el calamar rebozado con mayonesa al curry (Balandret), aportan la dosis justa de contemporaneidad porque nuestra época es el ahora.

Entre los platos principales, arroz por supuesto y abundan los clásicos. En el mismo lugar donde anidan los recuerdos, siempre habrá un sitio para el arroz meloso o seco de sepia bruta (ambas opciones son posibles en La Marcelina), o el familiar arròs amb fesols i naps (Vlue, L´Estimat…) al que le conozco tantos toques secretos (canela incluída) como recetas me han contado. Más fesols pero con pulpitos y pencas (en Tridente) porque con la melosidad de un caldo bien trabado casa a la perfección con la terrosidad de las alubias.

Un arroz que vino más tarde a nuestras vidas como sinónimo de la confortabilidad, es el arròs del senyoret (La Marítima, Marina Beach Club…), y un necesario homenaje a los hombres del mar que poblaron estas playas: el arroz de la barca, un meloso marinero con pescado de roca y pulpitos (Las Arenas). La paella de verduras a la brasa (La Marítima) igual no cuenta con precedentes en nuestro archivo gustativo, o quizás sí, e incluso la paella de pato con napicol, calabaza y judía perona. Más de aquí y si de judías o vainas hablamos, ferradura, tavella, rochet, garrofó... son nombres que no deberíamos olvidar nunca. En estos encuentros tampoco podía faltar el all i pebre, porque la anguila, aunque de río, también acaba por pasar parte de su vida en el mar. En el capítulo de bestias marinas, encontramos el arroz meloso de buey de mar (en Balandret), y el caldoso picante con cangrejo (de L´Estimat). Junto con el de bacalao con coliflor, o de ajetes con cigalas (ambos en El Coso), unos imprescindibles.

A un buen arroz siempre le tiene que seguir el postre. Así, encontramos producto autóctono transformado en pura diversión como la torrija con coco y helado de naranja (Portolito), el crujiente de chocolate con configura de naranja (El Coso), o la sopa de piña al agua de azahar con helado de cítricos (Tridente). Y un caso de estudio: el valencianito. Ese cóctel más famoso fuera que aquí, a base de zumo de naranja, helado de vainilla y Grand Marnier (Panorama). Llegado el epílogo de tu jornada arrocera marinera, una visita a la orilla, descalzo o no, según el grado de aventura que quieras asumir, bien habrá merecido la comida.

III Jornadas Gastronómicas de Arroces Marineros. Playa de las Arenas. Del 1 al 16 de octubre, 2016.

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