La gran familia de El Niza

Foto: Eva M. Rosúa.

Foto: Eva M. Rosúa.

Heredas un bar, y en el legado también te debes hacer cargo de una familia extendida, esa que es la clientela. En el bar El Niza (desde 1958), las mesas no son fronteras: aunque se vaya solo, siempre se encuentra a alguien conocido para sentarse y compartir conversación (lo que más alimenta), comida, y bebida. No me lo invento, lo he oído a un cliente en la barra. Después de que él mismo abriera la nevera y se sirviera una cerveza. Como en casa, pero en El Niza. Dan ganas de pertenecer a una familia así porque tener un bar, es como tener un amigo que no te va a fallar nunca.

Esa surtida nevera, es además buen ejemplo de como se hacen las cosas en este lugar (en el que el mural que le da nombre, al igual que la antigua barra de gresite, fueron tristemente eliminados por el fundador, Antonio García), que cuida la cocina y la bebida como lo haría la persona que más te quiere. ¿Quién no ha tenido abuela? Los hijos de Antonio se han preocupado por reproducir la cocina no de una, sino de dos abuelas. Ese recetario (muchas veces no escrito) que contenía pucheros, guisos, arroces y legumbres junto a todos los platos que la clientela le pide a la carta. Una carta que no existe, que se basa en la anarquía de Andrés en la cocina (los menús cambian cada día, cada semana), y en las peticiones de sus fieles. Es sencillo, uno caza unas liebres y le pide a El Niza que le haga un caldo, o tiene antojo de unas manitas de cerdo con garbanzos para comer y expresa su deseo: ¡oído cocina!

El tapeo confirma que estamos en “el sitio”: matrimonio (esa unión bien avenida de un boquerón en su justa medida avinagrado y de consistencia, y la anchoa), tortilla de patata para quien le guste la versión jugosa por dentro que acaba de hacerse en boca, croquetas de cocido, ensaladilla, clóchinas (vamos a consumirlas este verano hasta agotar existencias porque están deliciosas)… Y en el plato principal de menú, acabada la paella (si llegas el último a la mesa, corres el riesgo de quedarte sin arroz, como en todas las casas), catamos el pollo al curry con ciruelas y basmati. De postre, milhojas con crema, tarta de santiago… Buen vino por copas y larga lista de cervezas mainstream. ¿Qué más le podemos pedir al verano que una familia postiza que te trata bien, a la que visitar de vez en cuando para almorzar o comer?

Bar El Niza (963824763) Av. Sant Josep de la Muntanya, 1. Barrio La Petxina.

Este artículo fue originalmente publicado en el numero treinta y tres de la newsletter Paladar que, todos los jueves, llega al correo de sus suscriptores. Para apuntarse gratuitamente ir aquí.

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