Comer Paladar

El veganismo explicado por Nika López

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Horchata de chufa. Foto: VegaNik.

Nika López (Valencia, 1994) se licenció en Bellas Artes y en sus trabajos artísticos (performance, escultura, instalación…) la Naturaleza no solo es motivo inspirador sino eje central de su estilo de vida. “Siento que hay algo que me impulsa a retomar el contacto con lo natural, quizás alimentado por los excesos artificiales del mundo en que vivimos. Es por ello que el arte, me sirve como herramienta para proyectar toda esa sensación, creando nuevas relaciones entre mi cuerpo y los elementos vegetales” se sincera. Ella ovolacteovegetariana a los 16 años, luego vegetariana y más tarde crudivegana, llegó al veganismo atraída por su filosofía (que supone una experiencia de vida más integral y global que el vegetarianismo) y empezó a investigar. En el camino libros como “Raw Food Anti-aging. La cocina de la longevidad” de Consol Rodríguez (Editorial Urano) se convirtieron en su biblia.

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Performance “Ser-tierra” de Nika López junto al Teatro El Musical.

Aprendiendo y cocinando, empieza compartiendo sus recetas en facebook y animada por su entorno ha creado la web VegaNik, en la que pretende al igual que con su trabajo artístico “simbolizar toda una energía enfocada hacia la vuelta con lo natural”. Pero no piensen en una vida plácida contemplativa, Nika practica también el slackline sobre las alturas (consiste en balancearse de pie sobre una cuerda hasta conseguir andar con equilibrio) y tiene mucho sentido el porqué de su afición: “tomar alimentos vivos (en su estado natural) y practicar deporte en las montañas, son distintos caminos que confluyen en lo mismo, retomar el contacto con la naturaleza, vivir naturaleza, ser naturaleza”, explica cerrando el círculo.

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Nika practicando el slackline.

Le proponemos a Nika que con su autoformación sobre el veganismo adquirida en una vida joven pero muy consciente, nos dé su visión personal sobre algunos prejuicios sobre este tipo de alimentación.

Veganismo, crudiveganismo… son modas asociadas a los batidos verdes

El veganismo no sólo es una dieta, sino una filosofía de vida que excluye cualquier producto de origen o explotación animal, abarcando tanto la alimentación como la vestimenta, la experimentación, el entretenimiento o cualquier otro propósito que necesite de crueldad. Por otra parte, considero que las modas a veces son positivas porque facilitan su difusión. Hoy en día hay veganos que comen al estilo fast food, hay muchas alternativas a la carne muy ricas y comer verduras no significa comer siempre verde. Hay una versión del veganismo para todos los gustos.

La comida vegana carece de imaginación porque imita en su forma a los platos no veganos

Me gusta comparar el queso, el embutido y las salchichas veganas con la invención del cigarrillo eléctrico. Su finalidad es la misma, sirven de “sustitutos”, te hacen la vida más fácil porque cambias una cosa por otra, pero continúas con el mismo hábito. Creo especialmente que estos productos ayudan mucho a las personas en transición, yo antes los consumía y me han ayudado a saber gestionar mi dieta. Creo en los cambios progresivos, son los que funcionan. De nada sirve que comas durante tres meses vegetariano si te cansas y vuelves a comer carne. En este aspecto, incluso en platos crudiveganos se intenta imitar espaguetis y lasañas porque generan un atractivo visual. En VegaNik los utilizo para atraer visitas, a la gente le gusta ver recetas distintas y saludables pero que les recuerden a sabores que les gustan.

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Espaguetis boloñesa. Foto: VegaNik.

El hombre es carnívoro por naturaleza, para alimentarse bien hay que comer carne

Error. Ese tipo de afirmaciones nos ha llevado donde estamos: diabetes, alergias, cáncer, colesterol, enfermedades cardiovasculares, colon irritable, obesidad; excesos de CO2 que aceleran el efecto invernadero, grandes sequías y por supuesto, la agonía vivida por todas las víctimas animales. Remontémonos unos dos millones de años cuando el consumo de carne, un hábito que se aparta de la fisiología digestiva de los homínidos, se introdujo para la supervivencia en épocas de carencia. Más tarde, apareció el fuego como segundo hábito alimentario que se aparta de nuestra fisiología, pues posibilitaba consumir alimentos que no se podían digerir en su estado crudo. Pero hemos ido avanzando en la historia y la gran mayoría de nuestros alimentos están siendo refinados, procesados, modificados genéticamente, tratados con químicos y aditivos como colorantes, conservantes y saborizantes artificiales; por lo que nos hemos apartado mucho de nuestra verdadera dieta original.

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Súper mango green smoothie. Foto: VegaNik.

Retomar una alimentación basada en frutas y verduras, semillas y frutos secos entre otros, nos hace redescubrir el mundo perdido de nuestros instintos alimenticios, gozar de buena salud y correctas digestiones, así como una óptima asimilación de los nutrientes. Aunque el ser humano lleve comiendo carne durante miles de años, biológica y fisiológicamente es un animal frugívoro, como el resto de primates. Además, iniciarme en el movimiento crudo me ha aportado conocimiento sobre los alimentos que nos corresponden por biología, aquellos que la naturaleza ha diseñado para el consumo humano. Tengamos en cuenta que nuestro estómago es doce veces más largo que nuestro tronco y que los jugos gástricos son poco ácidos (unas veinte veces menos ácidos que en los carnívoros con un estómago mucho más reducido) por lo que si el ser humano come carne, esta no se digerirá tan rápido y continuará con su proceso de putrefacción en nuestros estómagos.

No hace falta ser vegano, ya tenemos la dieta mediterránea

“Nuestra dieta ideal debería estar basada en el consumo de frutas y verduras crudas (verduras, hojas y verduras del mar), semillas y frutos secos activados, germinados o en brotes, así como evitar el consumo de grandes cantidades de almidones y féculas (cereales y pseudocereales, tubérculos, legumbres secas) y condimentos. Y aunque tanto hablen de la dieta mediterránea, esta se sitúa muy lejos de la verdadera dieta variada mediterránea original, basada en el consumo de verduras y frutas”.

El alimento crudo al no estar sometido a cocción tiene menos sabor

A una persona acostumbrada a desayunar bollería, beber Monster y comer en el McDonald´s, seguramente no le apetezca comerse una manzana entre horas. Su cuerpo le pedirá cada vez más azúcar, más almidones y más aditivos como el glutamato; por lo que el sabor de una manzana le es insuficiente. La comida cruda es muy sabrosa, de hecho, es de lo primero que hablo cuando me preguntan. Gracias a las hierbas aromáticas o especias se consiguen sabores increíbles, y también a través de algas, semillas, germinados, fermentos como el chucrut o la salsa de soja pura, aceite de coco y la inigualable levadura nutricional o levadura de cerveza, que potencia el sabor de nuestros platos. Ahora miro hacia atrás y me fascina todo lo que he aprendido, siento que se ha abierto ante mí un abanico de posibilidades.

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Nika López en su performance “Macerar”.

Hace falta mucho tiempo y dinero para comer vegano

Comer vegano es de lo más económico. Eso sí, hay que tener en cuenta que los productos con etiqueta vegana, al igual que los sin gluten, son alimentos un poco más caros que los convencionales. En ese momento es cuando habría que preguntarse si son necesarios. Comprar cuatro hamburguesas preparadas te puede costar lo mismo que veinte hamburguesas caseras, si las congelas ya tienes para varias semanas. Pero muchas personas dicen que no tienen tiempo para preparase la comida. Sin embargo, creo que la alimentación debería ser una de nuestras prioridades, ¿cómo no vas a tener tiempo para cuidarte? Basta con querer para generar el cambio. Sólo necesitas una frutería y verdulería cercana, en los supermercados puedes encontrar productos ya cocinados como las legumbres que te ahorran tiempo. Si quieres algo más específico tendrías que acudir a una herboristería. Pero si tienes cerca un supermercado Aldi, ¡estás de suerte!, tiene muy buena calidad-precio con productos ecológicos y gran sección de zumos sin azúcar, patés vegetales y galletas sin gluten. Se puede ser (crudi)vegana consecuente y comprar por ejemplo en Mercadona. Sin embargo, considero que ser vegano no solo es preocuparse por los animales, creo que se debería evitar apoyar a las multinacionales, ellas son bastante culpables de las injusticias laborables, los químicos alimenticios y los desastres medioambientales, por lo que acudir a un supermercado sería la última opción. Existen otras maneras de consumir, como por el ejemplo los mercados de fruta y verdura o las tiendas de venta a granel.

Las webs veganas muestran fotos de platos idílicos que requieren tener una estrella Michelin

La cocina vegana es sencilla, pero necesitas probar, experimentar y repetir más de una vez la receta para conseguir el resultado perfecto. En Veganik soy tres en uno: cocinera, fotógrafa y diseñadora web, por lo que hay veces que me encuentro con ciertas limitaciones para fotografiar el proceso de la receta. Estuve pensando realizar videos tutoriales con los que aprender a hacer recetas en cinco minutos, ya que es una manera sencilla y muy visual de dar a conocer el proceso. Soy consciente de que llevo apenas unos meses con este proyecto y hay mucho que retocar. Tengo millones de ideas y lo bueno es que poco a poco estoy más cerca de realizarlas.

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Rawviolis de calabaza rellenos de ricotta. Foto: VegaNik.

Ser crudivegano es dificil en un entorno social en el que todo se celebra comiendo

Es complicado. Preparar comida vegana o crudivegana es bastante fácil, pero necesitas de una imaginación extra si sueles utilizar carne, derivados lácteos o huevo en tus recetas. Para personas así, imaginarse un plato sin los ingredientes anteriores cuesta mucho. De hecho, cuesta incluso imaginarse una ensalada sin atún, huevo o mayonesa. Por esa razón, asistir a casa de familiares o comer fuera con amigos es un problema, si no tienen en cuenta que hay una persona vegana. En Valencia, cada vez hay más lugares que venden comida vegana, pero si no te encuentras cerca, te aconsejo llevar alguna manzana y frutos secos siempre en el bolso. La verdad es que a veces me da rabia. Me gusta comer y compartir ese tiempo con otras personas, pero me incomoda cuando me siento limitada. Aun así, recomiendo que preguntes en todos los restaurantes por un plato vegano, pues aunque no lo contemplen en la carta, seguro que te pueden preparar algo muy rico. También puede ayudarte buscar en La guía vegana de Valencia los restaurantes veganfriendly.

Si no puedes ser vegano, sé al menos flexivegano

El flexiveganismo es una palabra que ni siquiera existe y que nos hemos inventado para continuar con las etiquetas sociales. Sin embargo, Ana Moreno acuñó el concepto para acercar la alimentación vegetariana a los omnívoros, de manera flexible y comprendiendo el punto en el que se encuentra cada uno. Entiendo su finalidad de llegar a más gente, pero realmente aquí hay dos tipos de personas: las que empatizan con todos los animales sin distinción de especie y las que acarician a su perro comiéndose un muslito de pollo.

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Bolitas de coco, nueces y chocolate. Foto: VegaNik.

Al vegano nadie le entiende pero todos le preguntan

Para mi familia soy muy radical, pero ¿quien es más radical, una persona que a pesar de haber alternativas escoge al maltrato animal o una persona que no se conforma con las injusticias de este mundo y propone soluciones a través de su estilo de vida? Ser radical o extremista no quiere decir ser éticamente incorrecto. El veganismo es radical en cuanto a que excluye toda práctica que discrimine injustamente a seres sintientes, de igual manera que aceptar los Derechos Humanos implica ser radical en cuanto a no discriminar injustamente a ningún ser humano. Uno de los mayores errores que hemos cometido en la historia es discriminar a los animales no humanos por su falta de raciocinio, cuando ellos gozan de instintos como el olfato, vista u oído, mucho más desarrollados. Comprender que nadie se sitúa por encima del otro, que al fin y al cabo somos un animal más, nos ayuda a sentirnos parte de un todo, a respetar y a cuidar el mundo del que formamos parte.

 

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