Comer Paladar

La comida más importante del día (I): Monviso Italian Café

Foto: Eva M. Rosúa.
Foto: Eva M. Rosúa.

El ineludible desayuno. La comida mas económica del día y la que nos puede salir más cara. Porque un mal desayuno deriva en un mal comienzo que te puede arruinar toda la jornada. Hace pero que muchos años, desayunar fuera de casa era sinónimo de ser madrileño o ser extranjero (el primero se llevaba la fama en eso de frecuentar bares a primera hora y el segundo de no tener una nevera, ni una cafetera que echarse a la cara). Tiempo ha se tomaba como mucho un café, deprisa y corriendo. Todo eso ha cambiado, el desayuno ha cambiado. Ahora es el arte del que valora un buen inicio.

Partimos en esta ruta por nuestros lugares de desayuno preferidos, subiendo a la montaña de Monviso Italian Café en la región del Piamonte, lo que viene siendo la calle Barcelona nº 17, en Valencia, una pequeña vía peatonal paralela a la de La Nave. Ale, barista italiano, milanés por mas señas, controla la temperatura de la leche para evitar que las moléculas se rompan y sepa a quemado, disfruta con las mezclas en el café y se declara fan de una nutella artesana, una crema de avellana sin aditivos que trae de su tierra. Se la añade por ejemplo, al café marocchino. En esta cafetería una sencilla tostada de jamón cocido (Ferrarini o la marca italiana que tengan en ese momento) con queso (la d.o. fontina es nuestra favorita por su pasta elaborada con leche de vaca que resulta muy aromática y con un gusto a frutos secos), amplia las dimensiones de sabor que podemos encontrar en cualquier otra tostada con estos ingredientes. El jamón de Parma, cortado en finas lonchas, es otra buena opción de fiambre italiano para acompañar la prima colazione, o cualquiera de los bocadillos que hay en carta como el de longaniza. Un comienzo potente cuando es necesario un aporte máximo de energía a primera hora. Por no hablar del capuccino de la casa, perfectamente ejecutado. Nuestro mapa en la difícil ruta del capuccino ortodoxo en Valencia, se va ampliando felízmente desde aquel día.

Hasta el más funesto de los amaneceres tiene arreglo visitando esta montaña del producto italiano. ¿No os ha pasado acostaros pensando en el desayuno del día siguiente?

Este artículo fue originalmente publicado en el numero diecisiete de la newsletter Paladar que, todos los jueves, llega al correo de sus suscriptores. Para apuntarse gratuitamente ir aquí.