El Palacio de los sueños

Edificio de Correos de Valencia Fotos: Diego Obiol.

Edificio de Correos de Valencia Fotos: Diego Obiol.

Seguimos recorriendo algunos sitios emblemáticos (para nosotros) de Valencia y proponiendo a unas cuantas personas relacionadas con la cultura que interactúen con él. En esta ocasión, el protagonista es el Edificio de Correos y Telégrafos.

Foto: Diego Obiol.

Foto: Diego Obiol.

El mes pasado se cumplieron 100 años de la decisión del Ministerio de Gobernación de dotar a Valencia de un edificio de Correos y Telegráfos, un Palacio de Comunicaciones. Fue en mayo de 1914 cuando se convocó el concurso de anteproyectos del mismo. Su ubicación ya estaba decidida, la actual Plaza del Ayuntamiento. El zaragozano Miguel Ángel Navarro Pérez resultó el elegido y las obras se prolongaron desde 1915 a 1922. Un majestuoso edificio que guardaba cierta coherencia con el de la casa consistorial frente al que se situaba. Estilísticamente, como el propio arquitecto reconoció, reunía diversas influencias, aunque predominara cierto toque más modernista. Los monarcas Alfonso XIII y Victoria Eugenia acudieron a su inauguración.

Aunque ahora debido al mail o la mensajería vía móvil, pueda parecer (equivocadamente) poco relevante su papel en el desarrollo de la ciudad, no somos pocos los que hemos pasado horas en ese edificio recogiendo o mandando cartas, paquetes, giros postales, certificados,… muchas de las veces portadores de sueños reales. Incluso los más pequeños lo visitaban para hacer llegar (y puede que aún lo hagan), en el buzón lateral del edificio, su misiva a los Reyes Magos.

Foto: Diego Obiol.

Afortunadamente, entre 2002 y 2004 se llevó a cabo una (muy necesaria) puesta al día del inmueble, coordinada por Juan Antonio Pagán López, restaurándose, entre otras cosas, la vidriera de la cúpula (obra de los hermanos Maumejean) y restituyéndose la torre metálica que corona el Palacio y que, incomprensiblemente, había desaparecido.

Foto: Diego Obiol.

Foto: Diego Obiol.

Foto: Diego Obiol.

Hoy es uno de los lugares preferidos de parte de esta redacción, por los recuerdos del pasado y por su imponente y equilibrada presencia actual. Cuesta admirar su fachada o entrar en sus instalaciones y no dejar volar la imaginación. Y eso es, lo que de alguna manera, les hemos pedido que hagan a la historiadora del Arte Cristina Chumillas, a la actriz Cristina García, al arquitecto Javier Molinero y  a la disc-jockey Ley DJ.


CRISTINA CHUMILLAS

Foto: Raúl López Navarro

Foto: Raúl López Navarro

Cristina Chumillas es una valenciana, “a la que le gusta vivir en Valencia y no se quiere ir porque esta ciudad, si no está viva, podemos hacer que viva”. Estudió Historia del Arte “y a pesar de que los inicios no auguraban que me dedicase a nada relacionado con ello, acabé trabajando en una galería de arte contemporáneo durante seis años. Desde hace un año y medio aproximadamente, funciono de una manera bastante libre y anárquica.  Haciendo lo que se puede, vaya. En mi cabeza andan un par de proyectos que esperan poder contribuir a que Valencia viva”.

¿Qué te parece el edificio de Correos?
El edificio de Correos es para mí uno de los más bellos que podemos encontrar en Valencia. Por el eclecticismo, por la mezcla de estilos sin definir ninguno en particular. Me impresiona la  torre de telecomunicaciones de 30m de altura y la cúpula interior vidriada.  El hecho de que se construyera para “dignificar” un barrio de pescadores en aquel momento, lo hace taaan valenciano…

¿Cambiarías algo del mismo?
No, para nada. Al contrario, podemos estar bien contentos por la rehabilitación que se hizo hace unos diez años, el recuperar la torre,  y que no haya terminado como tantas otras joyas de nuestra ciudad (véase el caso del Colegio del Arte Mayor de la Seda o el Colegio del Patriarca).

¿Guardas algún tipo de recuerdo relacionado con él?
Recuerdo de infancia, sin lugar a dudas. Las cartas a los Reyes Magos siempre iban a la boca de los leones. Esos buzones que no sabías si te iban a tragar la mano junto con la carta… ¡Me encantaban! Ya de mayor, muchas horas de espera para realizar envíos de invitaciones a inauguraciones de expos.

¿Qué importancia crees que tiene en la ciudad?
Importancia artística, sin duda, y funcional. El saliente superior de la fachada, las columnas pareadas a ambos lados en su entrada principal, las cúpulas, las alegorías,… tiene un sinfín de detalles para descubrir y observar. Si además, ofrece un servicio al ciudadano, importancia toda.

Si tuvieras que montar una exposición (o cualquier actividad cultural) en él, ¿cómo sería?
Organizar  una exposición en el Salón Principal, bajo esa cúpula, sería un lujo. Pienso en las esculturas de David Oliveira, que exploran línea y espacio. Me parece interesante el juego que se crearía entre la  mezcla de estilos que define el espacio y el peso de su arquitectura monumental,  con una obra tan volátil que lo que hace es desafiar el espacio no ocupándolo, sino flotando, ondeándose sobre él… ¿cuándo la hacemos?


CRISTINA GARCÍA

Foto: Jordi Plá.

Foto: Jordi Plá.

Cristina García es actriz. Una de esas intérpretes que con su sola presencia llenan una escena. No importa que sea de cine, teatro o televisión. Medios en los que ha trabajado y en los que ha dejado su impronta personal. Tremendamente versátil, tiene una vis cómica capaz de desarmar a cualquiera, pero al mismo tiempo su registro dramático es de los que hacen tragar saliva. Un repaso a su trayectoria es casi un repaso al audiovisual y a los escenarios valencianos de los últimos años. Es tal su pasión por el arte de contar historias que forma parte de la organización del Miniteatro. En 2010 fue galardonada con el Premio a la Mejor Actriz por la AAPV.

¿Qué te parece el edificio de Correos?
El otro día me di una vuelta por Correos. Siempre me ha parecido un edificio cumbre de la Plaza del Ayuntamiento pero, la verdad, hacía tiempo que no lo visitaba. Su exterior me habló de grandeza y consistencia pero con un toque alado, metálico y curioso que le confiere esa torre inquietante. Su interior me explotó en la cabeza. Un espacio elíptico y una increíble vidriera me invitaron al sentido de humanidad y placer. Me hubiera quedado allí toda la tarde tumbada en el suelo aplastada por la luz de esa bóveda.

¿Cambiarías algo del mismo?
Siempre me acompaña un sentimiento de tristeza al ver un edificio público. Pienso en todos esos rincones que son de todos pero no son de nadie. Yo cambiaría algo en el modo en que disfrutamos de ellos. Haría honor a su nombre como Palacio de las Comunicaciones y los domingos, que está cerrado, le daría un uso más ladino: teatro sobre la comunicación. El escenario sería su óvalo abovedado y las misivas teatrales irían raudas de una columna a otra.

¿Guardas algún tipo de recuerdo relacionado con él?

Los recuerdos reales son más aburridos, así que os contaré un recuerdo inventado. Iba yo con mi carta inventada para mandarla por correo urgente. Estaba haciendo cola sentada en un banco bajo la cristalera. Embelesada se me pasó el turno y…. no sé cómo, cayó del cielo un papelito numerado que decía “ahora”. Con esa misiva me dirigí a las escaleras. Subí y subí y subí. Encontré una puerta de acceso a la torre. Me encaramé a ella, lancé mi carta y voló urgentemente a su destino. Curioso, ¿no?

¿Qué importancia crees que tiene en la ciudad?
La importancia de enamorar a los turistas y la de regalar un remanso de paz a los administrativos que deben enviar los correos aburridos de sus empresas.

Si tuvieras que participar en una obra de teatro que se desarrolle en él, ¿cómo te gustaría que fuera?
Sólo de pensarlo ya me vuelvo loca con la idea. Haría que aparecieran todas las figuras aladas de la fachada, los leones del buzón lateral, las figuras monumentales del arco de entrada. Todos ellos atenderían a una mujer que quiere recuperar una carta importante. Una carta que nunca debió echar al buzón. Un buzón que rezaba “extranjero” en una placa. Todo muy simbólico y modernista. Me encantaría interpretar a La Mujer de la Carta.


JAVIER MOLINERO

javier molinero

Javier Molinero nació en Zamora. Es arquitecto y ¡artista fallero! Fundador del estudio Mixuro y miembro activo de uno de nuestros blogs favoritos de arquitectura y urbanismo, clak-blog (“cosas chulas de los edificios, la ciudad y sus habitantes”). Está trabajando en el proyecto “Robin House. ¡Viviendas para todos!”, con el que pretende hacer de la arquitectura un producto de masas. Y el año pasado comisarió la exposición “POP UP València. Reactiva la ciutat” en el Centre Cultural La Nau. Este verano impartirá un taller dentro del festival el CASC de Villena donde se generarán recursos didácticos para que los niños y jóvenes de la ciudad aprendan, conozcan y valoren su centro histórico.

¿Qué te parece el edificio de Correos?
Es un edificio colosal, escenográfico diría. Una fachada con un simbolismo muy literal, muy de su momento. Entrar en él te transporta a otras épocas donde las cosas se hacían de otra manera. Las escaleras de acceso con todos esos buzones que te señalan hasta dónde podría llegar tu humilde carta. Una vez superada la prueba de la puerta giratoria asesina desembarcas en un espacio único en la ciudad, donde unos trabajadores parsimoniosos te atienden tranquilos y sosegados. Ya puedes llevar días sin dormir terminando un proyecto cuyo plazo de entrega finaliza en dos minutos y parecer Mr. Hyde en un mal día, ellos nunca se ponen nerviosos. No sé que tiene este edificio que consigue que le confíes los pedacitos de vida que se van con tu trabajo, nosotros no hacemos envíos desde otras oficinas de Correos, aunque las tenemos más cerca.

¿Cambiarías algo del mismo?
Cambiaría el entorno de la plaza del Ayuntamiento junto al acceso al edificio, ahora mismo existe una pequeña playa de aparcamiento que yo haría desaparecer. Ampliar esa acera haría mejorar tanto la plaza como el propio edificio de Correos. El resto lo dejaría tal cual. Quizás que sonara un rugido de león cada vez que introduces un sobre en los buzones de la calle Correos…

¿Guardas algún tipo de recuerdo relacionado con él?
Hacer trámites y guardar cola es algo que no gusta a nadie, pero si vas acompañado de niños pequeños es ¡un infierno! En la sala principal mis hijos descubrieron que el suelo está tan bien pulido que se puede patinar con zapatos, desde entonces, cada vez que pasamos por la puerta quieren entrar en Correos y esto es la prueba de que funciona como espacio público.

¿Qué importancia crees que tiene en la ciudad?
La sala principal es uno de los pocos espacios cubiertos de la ciudad donde todavía te puedes sentar a leer, escribir, ver pasar a la gente, tranquilo.

Si te hubieran encargado diseñar el edificio de Correos, ¿cómo sería y dónde lo hubieras ubicado?
¿Es esto un encargo? Mirad que me pilláis con ganas… Yo haría un edificio con las tripas fuera, lo espectacular de Correos no es lo que se ve, sino toda la logística manual y mecanizada de transporte que va desde el buzón de la puerta hasta el camión del garaje. No lo cambiaría de sitio.


LEY DJ

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Ley DJ es disc-jockey. Pero de las que reivindica su papel en una cabina, lejos de los llamados posers, más pendientes del postureo y el ruido mediático que de la selección musical que pinchan. En sus sesiones, “lo mismo caben los más rabiosos y actuales petardazos de indie dance como los clásicos pop y rock de toda la vida, e incluso los guiños a la electrónica ochentera”. Actualmente es dj residente en La3 y en RockNights (Ibiza) y ha hecho bailar a la gente en numerosos festivales (SOS, Low, Arenal Sound, San San,…) y clubs (Ocho y Medio, Siroco, Space, RattleSnake,…).

¿Qué te parece el edificio de Correos?
Me parece, sin duda, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad en cuanto a arquitectura clásica. La última restauración lo hace todavía más esplendoroso, si cabe. Por dentro únicamente conozco el hall donde esperas turno para hacer tus envíos o recoger paquetes. Curiosamente es la oficina de correos que me corresponde según mi código postal, así que lo frecuento bastante. Me gusta mucho sentarme allí dentro a esperar y ver cada uno de los detalles de la estructura interna. La bóveda acristalada del edificio es impresionante. Por otro lado el reloj de la parte superior me recuerda un poco al reloj de la puerta del Sol, la bola también sube y baja. Siempre he pensado que nos podríamos comer las uvas mirando a Correos en lugar de al Ayuntamiento.

¿Cambiarías algo del mismo?
La verdad es que no, no hay nada que me disguste de él. Únicamente tal vez me gustaría que fuese algo más accesible para el público, porque imagino que hay muchos más rincones ocultos y esplendorosos dentro de él, y a los cuales no tenemos acceso los que no vestimos de amarillo. Me parece que se puede subir al reloj.

¿Guardas algún tipo de recuerdo relacionado con él?
Recuerdo que cuando era pequeña me gustaba mucho acercarme a él por la calle Correos hasta el lateral donde se encuentran los dos buzones con la boca de los leones. Uno para envíos nacionales y otro para internacionales, pensaba que si me portaba mal y metía la mano dentro, el león cerraría la boca.

¿Qué importancia crees que tiene en la ciudad?
Pues me parece que tiene una importancia fundamental desde el inicio de los tiempos. Al fin y al cabo era el edificio de telecomunicaciones de la ciudad, el punto de salida y de entrada de toda la información exterior, la ventana al mundo. Ahora con las nuevas tecnologías su uso es más residual a niveles prácticos. Pero se ha convertido en un monumento más, que es parte de la historia de la ciudad. Y para los que seguimos usándolo en términos prácticos es la oficina de correos que siempre pillo abierta.

Si tuvieras que hacer una sesión allí, ¿cómo sería?
¡No me pongas los dientes largos!  Sueño con poder hacer sesiones en localizaciones especiales, y esta sin duda sería una de las mas especiales. Supongo que con tanta altura y techo acristalado la acústica no sería la mejor. Pero el Hall sería increíble para poder montar un escenario 360º en el centro y que la gente pudiera perderse entre las columnas, la balconada, y bailar a sus anchas mientras disfruta del edificio. Los mostradores de los empleados de correos serían las barras y ellos en lugar de repartir cartas servirían cervecita bien fría…Yo ya lo estoy viendo todo en mi cabeza. ¡Es perfecto! Lástima que en esta ciudad no concedan permisos para poder hacer cosas diferentes.

Agradecimientos: Flor Fernández (Correos).

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