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Un programa de televisión, otro de radio y una exposición

Cuineres i cuiners, À Punt

Cuineres i cuiners (domingos, 22.15h) es la mejor noticia que ha traído el nacimiento de À Punt Televisió. Un programa, producido por Nakamura Films, que cumple con todo lo que debe ofrecer una televisión pública: información, divulgación y entretenimiento con contenido. Sin miedo a dejar que los invitados hablen el tiempo que necesiten, con el ritmo narrativo preciso para hipnotizar al espectador y que acabe formando parte de lo que le están contando desde el otro lado de la pantalla, utilizando de manera inteligente la música firmada por Tórtel y Jordi Sapena, incorporando al relato central las subhistorias que van surgiendo, apostando por la naturalidad sin forzar a los protagonistas a la impostura o el histrionismo, dejando fluir las charlas. Demostrando que la forma (visualmente también es impecable, cada plano no solo resulta atractivo, sino necesario) es tan importante como el fondo, que no es otro que la vertebración gastronómica de la Comunitat Valenciana de la mano de un Ricard Camarena que parece haberse dedicado a la pequeña pantalla toda la vida.

Hard Cuore, Radio Malva

En un dial radiofónico tan poco original como el nuestro se agradecen programas como Hard Cuore (Radio Malva, martes de 19h a 20h) de Alfonso Moreira. La base es la de cualquier otro, las canciones, pero su buen gusto, su curiosidad por descubrir grupos y artistas y sobre todo su originalidad a la hora de enmarcar todo el set list bajo una temática común, le colocan varias cabezas por delante. Ha dedicado programas a libros (Crónica jonda, de Silvia Cruz Lapeña en el que sonó Rancapino o Tierra de campos, de David Trueba), a los ríos, a la melancolía, a la música de México o Portugal, a la canción moderna y a la canción protesta, a tres Diegos del flamenco sin que ninguno sea El Cigala o a los hits emocionales. Tienen un facebook bastante activo y todas sus emisiones se pueden recuperar en podcast.

“Distopía familiar”, 2018 © Juan Cuéllar.

Juan Cuéllar: Distopía, La Nau

Dice la RAE que distopía es la “representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana”. Una definición que al haberse puesto de moda la palabra ha ido perdiendo significado por el camino. La exposición de Juan Cuéllar (La Nau, hasta el 9 de septiembre), que recoge obra inédita suya desde 2015,  la recupera en tres ámbitos, el doméstico, el público y el natural. “Cuéllar se ha sumergido en el sentido contradictorio de una utopía considerada como un futuro que nunca tendrá lugar de la manera en que se diseñó y que, cuando ha estado más cerca de verse realizada, ha funcionado defectuosa, incompleta y desarregladamente hasta los límites de lo siniestro”, se puede leer en la web de la muestra. Dibujos y pinturas, color y blanco y negro, trazos adaptados a cada obra, el futuro ya está aquí. O no.