David Barberá

DavidBarbera

Me llamo David Barberá y soy redactor-jefe de la Revista Bostezo, una revista valenciana de arte y pensamiento que acaba de cumplir 6 años. El mundo todavía no se ha dado cuenta de la contribución de la Revista Bostezo a la cultura occidental. Primero fue la Escuela de Frankfurt. Luego vino Bostezo.

La Revista Bostezo no es un trabajo, es un destino. Además, doy clases en la Universidad Politécnica de Valencia e investigo en el Instituto de Gestión del Conocimiento y la Innovación, un instituto mixto de la UPV y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Los temas de investigación a los que más tiempo he dedicado hasta ahora son la innovación en medicina y la organización de los movimientos sociales. Pienso desde siempre que el trabajo es una condena, aunque me he hecho viejo y ahora resulta que me gusta. Como mi sueldo viene directamente de vuestros impuestos intento hacerlo todo con dignidad. Originalmente estudié Ingeniería Industrial, pero hace mucho que no practico.

Un disco: Las maquetas de un grupo, “Los Ojos”, donde yo tocaba la guitarra (con gran estilo) y que si no lo petó fue por culpa del resto de integrantes, por supuesto. Mientras trabajo delante del ordenador escucho todo el rato y en bucle a Steve Reich en Spotify.

Una película: No soy mucho de películas, me da la sensación que la verosimilitud extrema de la imagen en movimiento es una especie de trampa metafísica o temporal o algo. Me acuerdo una vez que fui con los de “Los Ojos” a ver “La Ley de la Calle” a los cines Albatros y fue “mágico”.

Un libro: Durante una temporada pensé que leer literatura era la actividad más decente a la que uno podía dedicarse. Ya no lo pienso, pero de aquellos años me queda poder contar en los bares y los eventos que leí las obras completas de Borges y “En Busca del Tiempo Perdido” de Proust, y que estuvo muy guay. La última cosa literaria que me impresionó mucho fue “Limonov” de Emmanuel Carrère. Ahora mismo creo que “Interaction Ritual Chains”, del sociólogo Randall Collins (¡reseña en el próximo número de la Revista Bostezo!) contiene muchas verdades sobre el alma humana. También pienso que “Mal Tiempo en Primavera ”, de Nacho Meseguer, es la obra clave del que yo considero el poeta valenciano más relevante desde Ausiàs March. Por cierto, Nacho y yo hacemos un show perfo-poeto-idiota a petición, en comuniones, bautizos, bares, teatros, fiestas o ferias de ganado (contratación: Nacho 660778661) Y, ya puestos, a principios de los 2000 también colaboré (vagamente) en la gran y extinta editorial valenciana Numa, dirigida por el gran Arturo Castelló, cuyo exquisito catálogo es todavía una influencia en la edición española contemporánea (seriously). Podéis encontrar los libros de Numa en la gran Llibreria Ramon Llull de la gran Almudena Amador y, online, en Números Sueltos, la plataforma del gran Alfonso Moreira.

Una serie de tv: Me he enganchado a las putas series, como todo el mundo, supongo que para entretener el ocasional tedio y sinsentido de vivir, como todo el mundo también. “Yes Minister” y “The thick of it” cumplieron muy bien su triste función.

Una serie de dibujos de tv: Tampoco tengo muy buen recuerdo de ninguna, de hecho algunas de las primeras sensaciones de profunda depresión y soledad que recuerdo están asociadas a ver dibujos animados en la tele. Con todo, Mazinger Z me fascinaba.

Una revista: Que me hagan este cuestionario en Verlanga es uno de los grandes hitos de mi vida, y eso dice mucho de la estructura de mi ego pero también de la alta estima que tengo a Verlanga. Por otra parte, la Revista Bostezo (ya lo he dicho) es un destino.

Un icono sexual: Emma Suárez de adolescente, luego Héctor Arnau y ya de madurito Paco Inclán. Ahora mismo estoy como más contemplativo.

Una comida: La comida me da bastante igual, es casi una excusa para echar una siesta o para beber vino con amigas y amigos. Me alimento esencialmente de excelentes raciones de paella a 3 euros en un sitio de comidas para llevar en la esquina de la plaza Santa Mónica con el cauce del río que creo que no tiene web.

Un bar de Valencia: El Café Museu es un sitio estupendo, además todos los lunes a las 20:30 con Rick Treffers (aka El Turista Optimista) se cantan canciones colectivamente en inglés, por lo normal clásicos del pop-rock anglosajón (“Learning English through songs”, lo llama Rick). Es muy agradable acabar un lunes berreando “First we teik Manjatan” o similares.

Una calle de Valencia: Mejor un puente, el Pont de Fusta. Hace 30 años que vivo muy cerca de la Estación del Puente de Madera (la “estacioneta”), al borde del cauce del río, al otro lado de las Torres de Serrano, barrio de Zaidía se llama. Es un barrio con encantos muy muy escondidos, así que cruzo casi todos los días al barrio de El Carmen por el puente de madera. En total, he calculado que he cruzado el cauce del río por ahí exactamente 18.158 veces hasta hoy. Muchísimas sólo, pero en ocasiones también acompañado por la gente más importante de mi vida.

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