Marta Moreira

Foto: Carmen Gray.

Foto: Carmen Gray.

Me llamo Marta Moreira y soy periodista. Crecí escuchando hardcore, punk y rock ‘n’ roll, y acabé en el lugar más inesperado: en la sección de Cultura del Diario ABC. Allí escribo desde hace trece años, aunque también lo hago de vez en cuando en revistas como Neo2, Esquire y alguna que otra web y fanzine. Durante cuatro años compaginé el oficio de juntaletras con la producción técnica de una orquesta de música contemporánea -el Grup Instrumental de València-; durante ese periodo desarrollé un gusto por la orquestación clásica que nunca agradeceré suficientemente. Tengo un blog, que es una descarada apología de la evasión a través del arte, la música y la literatura. Hace poco debuté como comisaria junto a Daniel Borrás con una exposición sobre nueva fotografía editorial de moda. En breve, más.


Un disco:
  No sé, esta pregunta es una locura. Algunos de los que me vienen a la cabeza ahora mismo son…

“The truth”, de D.R. Hooker

“Scream, Dracula, Scream!”, de Rocket From The Crypt

“Loveless”, de My Bloody Valentine

“A love supreme”, de John Coltrane

“Chairs missing”, de Wire

“Meantime”, de Helmet

“Brown book”, de Death in June

“Wolverine blues”, de Entombed

“The tape”, de Wrangler Brutes

“Hermana violencia”, de El desvän del macho

“In Sides”, de Orbital

y el que quieras de Fugazi.

Una película: “El Guateque”, de Blake Edwards.

Un libro: “Crimen y castigo”, de Dostoyevski; “Jezabel”, de Irène Némirovsky; “La hoguera de las vanidades”, de Tom Wolfe; “Noticia bomba”, de Evelyn Waugh. (Por ejemplo)

Una serie de tv:Portlandia”.

Una serie de dibujos de tv:Érase una vez el hombre” y “Bob Esponja”.

Una revista: JotDown.

Un icono sexual: Josh Homme (¡ay!) y Chris Sharma. (Chicos finos, no gracias)

Una comida: La tortilla de patatas del Alhambra y las croquetas de jamón del tristemente desaparecido Gure Etxea.

Un bar de Valencia: Por definición, todos. Concretando, aquellos en los que están mis amigos: Slaughterhouse, Magazine Club, La Llimera y La Resi (aunque no sea un bar).

Una calle de Valencia: Esa que no sé cómo se llama cerca del Parterre donde está ese ficus centenario que sólo de verlo te alegra el día.

 

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