Un vermut con Víctor Monterey

Foto: María Cortés.

Foto: María Cortés.

Nací un caluroso día de septiembre del 76 en el seno de una familia humilde.

Educado en la fe cristiana, cursé mis estudios de E.G.B. en el Colegio La Salle de Paterna. Allí me enseñaron los valores básicos en la vida como son el respeto, la lealtad y la justicia, alcanzando gran popularidad y ganándome el cariño de profesores, alumnos y Hermanos.

Cambios en mi vida tuvieron lugar en mi adolescencia: conflictos familiares, continuos cambios de instituto, etc. Fueron tiempos oscuros donde la anarquía dominaba mi vida sucumbiendo ante vicios, juergas y excesos de todo tipo. Mi mente adolescente confundía por completo la libertad con el libertinaje. Pasé del buen ciudadano al golfillo apandador rápidamente, ganándome en esta época el mal nombre de Dimoni, lastre que pesa sobre mis hombros desde aquel entonces… Sí, amiguetes, se podría decir que me sentía un rock star sin saber tocar ni la pandereta.

Poco a poco con la ayuda de mi madre, fui desterrando de mi vida el cigarrito de la risa y la copita de coñac, abrazando los libros, el deporte y la meditación, volviendo así a mis orígenes.

Allá por el 2005, mientras apretaba tornillos en una cochambrosa fábrica en el polígono de Paterna, decidí cambiar las cosas. Ya no quería mas ETT’s y trabajos de alpargata y decidí pasar a la acción, empezando con Monterey en 2007.  A partir de ahí, monté los sellos Jaguar y Monterey, los cuales, a día de hoy, siguen en activo. Mis últimas referencias editadas han sido los LP’s de Thee Vertigos (Discos Jaguar, 2016) y Noa Babayof (Discos Monterey, 2016).

Al darme cuenta de que sólo algunos de mis amigos compraban discos pero a todos les gustaba alternar, en el año 2012, tuve otra de mis geniales ideas, asociar los discos a las cervezas y de ahí surgió Monterey Bar y Discos, el primer bar-disquería de la ciudad, un sitio mágico donde puedes comprar discos, cenar y ponerte bolinga sin moverte de la silla.

A día hoy, sigo enfrascado en nuevos proyectos e ideas aunque ahora ya no estoy solo. Cuento con  Judith, que además de ser mi compañera en este viaje, es mi diva, mi musa. Es la pastorcilla que cuando me alejo de la senda me devuelve con cariño y amor al rebaño. Hasta aquí puedo leer.

Si queréis saber más de mí, ya sabéis donde estoy:  Calle Baja, 46, todos los días de la semana.

Un disco: “Fictions”, de Los Vidrios Quebrados.

Una película: “Despedida de soltero”.

Un libro: “El cruzado”, de Stephen J. Rivelle.

Una serie de tv: “El equipo A”.

Una serie de dibujos de tv: “Arale”.

Una revista: Interviu.

Un icono sexual: La Sabrina.

Una comida: El arroz al horno que hacía mi abuela.

Un bar de Valencia: Vito Lumbaghi

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Una calle de Valencia: Carretera de Paterna.

3 comentarios

  1. Me ha encantado la naturalidad en que has resumido parte de tu vida. Es un orgullo para mí ser tu madre te quiero hijo. Y sabes ganarte el cariño de los demás

  2. Monterrey es el bar más acogedor de Valencia. El mejor granizado grande.
    Como dirían los religiosos “Valencia acoge pero el Monterrey más”
    cachetejack

  3. Viva el Monterey!! Y viva Víctor que siempre me recibe con un abrazo y una sonrisa. De los mejores tipos con los que me he topado con esto de la música.

    Paso pronto por allí a tomarme una cañeja Víctor!

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