Valencia no se acaba nunca

La València de Belén Segarra

Belén Segarra. Foto: Ada Cerdá.

Soy Belén Segarra y soy artista plástica. Actualmente tengo una tendinitis terrible en la mano y me despierto por las noches pensando que no podré volver a dibujar, con pesadillas en las que me veo con el brazo incorrupto de San Vicente Mártir que parece una mojama.

Trabajo sobretodo con marcas de publicidad y en acciones en las que intervengo piezas en directo, pero también te hago un retrato con tu perro si me lo pides. Lo mejor de dibujar es crear un vínculo con el espectador que se identifica con tu manera de interpretar las cosas. Es como contarse un secreto. Empatizas de repente con alguien que no conoces y ambos sabéis muchas cosas del otro sin decirlas. Es bonito conectarse así.

En mi lista de sitios favoritos está la finca en la que vivo, aparece en el ranking de los edificios mas feos de la ciudad, pero voy a hablar de otros lugares porque solo me dejan decir tres y creo que serán más útiles para los demás, aunque os invito a un café cuando queráis.

Monterey Bar y Discos

Foto: Verlanga.
Foto: Verlanga.
Foto: Verlanga.

Todo el mundo que me conoce sabe que el primero será Monterey. El de calle Baja, al nuevo, si eso, se hace ruta para ver un cuadro.

Soy carne de costumbres: el bar de siempre, los amigos de siempre, dejando el mismo tabaco siempre… y allí he encontrado mi pequeño refugio.

Es el lugar más calándrico de València y esa es una palabra que solo puedes entender si vas allí.
No es que Víctor sea mi amigo es que nos hicimos amigos a la fuerza. Es el dueño del bar y un tío que quieres tener cerca. Su música, sus vírgenes y los retratos que se hizo pintar (están colgados en el bar) son un sueño hecho realidad. Víctor es una persona de las que hace el mundo mejor y el bar tiene toda su esencia. Hay muchas cosas por la que Monterey es uno de mis sitios favoritos, pero no caben aquí todas.

Puedes ir a comer tacos los jueves, o venir a saludarme el día que sea y te las cuento.

El Observatorio

Foto: Diego Obiol.
Foto: Diego Obiol.
Foto: Diego Obiol.

El Observatorio es el proyecto de mi mejor amigo, Sergio Mendoza, y merece sin duda estar en la lista porque una vez le rompí una mesa y no se enfadó conmigo.

Ha conseguido hacer un proyecto perfecto con las cosas sin sentido que anotaba en su libreta, por ejemplo: “Cuidado con los cactus. Se estresan si viajan”. Y lo ha hecho todo él solito. El espacio es como entrar dentro de Sergio y aunque a priori esto no suene muy bien, Sergio solo tiene en la cabeza cosas que molan.

El bar es precioso y la comida está muy rica. Me gusta porque siempre está lleno de plantas, por sus vasos y sus sillas que son de un padre y de una madre cada una y también porque ha rescatado muchas cosas para darles una segunda vida. Me gusta porque el árbol que tienen en la puerta, curiosamente, es el único que no podan de la avenida y parece un sauce llorón aunque es un naranjo (o el árbol que sea, que ahora mismo no sé que es).

Es un lugar para ir solo, con tu cita Tinder o con los colegas porque lo tiene todo. Es bastante probable que vayas a escuchar cumbia y a probar el ceviche.

Re-Read

Foto: Eva M.Rosúa.
Foto: Eva M.Rosúa.
Foto: Eva M.Rosúa.

Para terminar, el sitio estrella al que ir cuando estás agobiado y que se te olvide todo: Re-Read. Es lo mejor si te apetece perderte.

Re-Read funciona así: un libro 3€, dos libros 5€ y cinco libros 10€. Cuando entras ya no sabes cuando volverás a salir. Pierdes las horas sin darte cuenta, encuentras los libros que buscabas y se te va la pinza descubriendo joyas nuevas. Lo del precio no ayuda porque puedes acabar comprando cualquier cosa. Entre mis ultimas adquisiciones: La búsqueda del águila, un viaje con Ayahuasca a los reinos del inconsciente. No sé en qué pensaba cuando lo pillé ni creo que vaya a leerlo.

Además, Lorena, Alex y Xavi son amor, te ayudaran a buscar cosas y es un proyecto que depende totalmente del cariño que le ponen. Y se nota.

¡Leed vagos, parad vuestras redes sociales!

Hay dos tiendas, una en la calle Joaquin Costa, 59 y otra en Gran Vía Ramón y Cajal 45. Además en el interior de una de las tiendas hay un mural mío, pero que conste que no es uno de mis lugares favoritos por eso. Eso vino después, cosas de la vida.