La Valencia de Marisa Gallén

MarisaGallen

Me defino como diseñadora gráfica las veinticuatro horas del día, lo que más me gusta del mundo es diseñar, pero también me gusta cocinar para mis amigos con productos adquiridos en el fantástico Mercado Central, viajar por el mundo tanto por placer como impartiendo talleres o conferencias y leer para disfrutar y aprender porque en esta profesión se necesita una amplia formación intelectual para interpretar los códigos de la sociedad en la que actuamos.

Profesionalmente hablando nací a mediados de los 80 coincidiendo con el boom del diseño español, éste fue posible gracias a la recién estrenada democracia: había urgencia por modernizar el país y para ello nuestros administradores se convirtieron en abanderados del diseño. Tal fue la dimensión de este boom que se hizo popular la expresión “¿Estudias o diseñas?”. Expresión que tomé como título de la exposición que, recientemente, se exhibió en la EASD sobre mi trayectoria profesional desde La Nave hasta la actualidad.

En estos momentos dirijo el estudio Gallén+Ibáñez junto a Carmina Ibáñez, en el que estamos desarrollando proyectos de packaging, identidad y culturales para clientes como Extrem/Puro Extremadura, Costa de Salazar, Carmeleta y Fundació Per Amor a l’Art, impulsora del centro de arte BombasGens.

Antiguo Paseo al Mar, hoy Avenida Blasco Ibáñez

Blasco Ibanez

Fotos: Eva M. Rosúa.

Fotos: Eva M. Rosúa.

La primera vez que visité Valencia, siendo una niña educada en una pequeña ciudad como Castellón, me impactó la modernidad y la gran anchura de esta avenida con su bulevar central. De mayor he comprendido la razón de esta primera impresión: se trata de un conjunto arquitectónico de una elevada calidad, de hecho la mayoría de los edificios que reseño están catalogados por la fundación DOCOMOMO Ibérico, una institución pionera en la documentación y defensa del patrimonio moderno.

La zona universitaria que se desarrolló a lo largo de la Avenida Blasco Ibáñez, a finales de los 50 y en la década de los 60, contiene un conjunto de edificios que supusieron la entrada de la modernidad en Valencia, muy distanciada del academicismo imperante en la arquitectura franquista. Los edificios que destaco son el Colegio Mayor Luis Vives obra de Javier Goerlich proyectado en 1935 y finalizado en 1957, las tres obras del arquitecto Fernando Moreno Barberá que en el pasado fueron la Facultad de Derecho -en mi opinión la mejor-, la Facultad de Filosofía y Letras y la Escuela de Ingenieros Agrónomos. La actual sede de la Confederación Hidrográfica del Júcar, obra de Miguel Colomina. Y por último, el Colegio Guadalaviar de Fernando Martínez García-Ordóñez.

Mercado Central

Mercado Central

Fotos: Eva M. Rosúa.

Fotos: Eva M. Rosúa.

Desde hace casi treinta años vivo a escasos metros de este templo de la abundancia. Comprar aquí es una fiesta para los sentidos, un lugar perfecto para los adictos a los placeres de la vida.

Sin embargo, este magnífico edificio modernista está gravemente afectado por la contaminación visual que provoca el uso abusivo de su rotulación comercial. Algunos comerciantes consideran sus espacios como un patrimonio exclusivamente privado, sin reparar en que se trata de un patrimonio de todos y que las intervenciones que en él se hacen deben ser respetuosas. Habría que rebajar el impacto visual de los rótulos para que pasen de la categoría de anuncios publicitarios a la de servicio a la información.

Imaginemos que un día vamos al mercado y ha desaparecido toda esa rotulación de baja calidad que “ensucia” la belleza del lugar y ha sido sustituida por otra de calidad… este es un sueño al alcance de esta ciudad y el mercado lo merece.

Nozomi Sushi Bar

Nozomi

Foto: Cualiti Photo Studio.

Foto: Cualiti Photo Studio.

Nozomi significa “tren bala de alta velocidad” pero también tiene el poético significado de “sueño cumplido”. Y de hecho lo es, puedes cumplir el sueño de sentirte en Kioto estando en Valencia porque es una experiencia sensorial completa. Cuando el cliente franquea la entrada vive la experiencia de caminar por una calle japonesa antes de llegar al espacio central donde florece un cerezo con formas inspiradas en el origami. Sin duda alguna, la gastronomía constituye el mayor atractivo de este restaurante, pero también su atmósfera y su calidad espacial y gráfica son importantes ya que antes de que la comida llegue a la mesa, el comensal ya se ha hecho una idea de qué le van a ofrecer a partir de lo que está viendo a su alrededor. Nozomi Sushi Bar ha conseguido definir su personalidad ofreciendo un magnífico espectáculo visual y gastronómico. Un restaurante japonés que nadie se puede perder.

IVAM

IVAM 01

Fotos: Eva M. Rosúa.

Fotos: Eva M. Rosúa.

Muchos tenemos la sensación de que hemos vuelto a casa desde que los gestores profesionales han acabado con la época oscura del IVAM. El tiempo transcurrido ha sido tan largo que casi no nos acordábamos de la felicidad que nos proporcionaba tener un espacio dedicado al arte contemporáneo de calidad. Las inauguraciones del IVAM han vuelto a ser una fiesta para aquellos ciudadanos que pensamos que el arte aporta sentido a la vida.

Café Sant Jaume

Cafe Sant Jaume

Fotos: Eva M. Rosúa.

Fotos: Eva M. Rosúa.

Un café ubicado en lo que fue una antigua farmacia en pleno centro histórico. Se trata de un ejemplo de cómo a un antiguo establecimiento se le puede dar nuevo uso sin echar a perder un patrimonio histórico que merece la pena preservar. Por otra parte, su terraza es agradable a cualquier hora del día, un buen lugar para reunirse con amigos y dejarse llevar por la conversación o el simple mirar cómo pasa la vida.

2 comentarios

  1. JULIA ISACH OLMOS dice:

    MARAVILLOSA DESCRIPCIÓN. ¡EXTRAORDINARIO ESCRITO!

  2. Que maravilla de relato Marisa, Valencia enamora, con todo el mal que le han hecho…Reconcilia mi idea de ella con tu descripción placentera, en el discurrir de las palabras están las imágenes de la ciudad y tu profundo amor a sus calles y espacios de vida.

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