Una calle para...

Una calle para … los refugiados

Inma Sancho

Cine, teatro, televisión, doblaje,… Inma Sancho es una actriz y directora teatral todoterreno, versátil y talentosa, que brilla por igual en la comedia que en el drama. Popular por su Paqui de “L’Alqueria Blanca” o su Filo de “Amar es para siempre”, también fue el Nobita de Canal 9. Entre sus trabajos más recientes, destaca su participación en el Primer Torneo de Dramaturgia auspiciado por Creador.es y la direccion del Taller de Teatro de Xàbia, un pueblo al que, reconoce se siente “más unida cada día”. Es una de esas profesionales que, en una vertiente u otra, esperemos que incopore la nueva Canal 9 a su parrilla. Hasta que llegue ese momento, le pedimos que nos ayude en nuestra tarea de renombrar el callejero de Valencia.

Una calle para … los refugiados

Mi calle tiene un teatro, no muy grande, 400 espectadores, salas de ensayo en donde se imparten talleres de musica, teatro, pintura, para la gente del barrio. Es una calle del barrio del Cabanyal con arboles altos y una fuente. En torno a ella se sientan los viejos de charleta, los perros beben y los niños juegan a mojarse. A unos cuantos metros del teatro hay un centro de acogida lleno de refugiados que esperan muy bien atendidos mientras se organiza la gente del barrio para que vivan en sus casas. Hay una taberna donde se come muy bien. Por las tardes, refugiados y autóctonos quedan en la taberna y chapurrean los unos la lengua de los otros, con un vasito de vino para que la fonética extranjera se adapte con mas alegría al paladar. Al lado de la taberna hay un pequeño local con un cartel de madera colgando, torcido, donde se lee: “solo para filosofos”, los niños lo visitan a menudo. Al final de la calle vive una viejita a la que se le atribuyen poderes sanadores…viene de muy lejos y se cuenta que sus antepasados eran expertos en estas cuestiones…cierto es que después de hablar con ella todo el mundo se siente mejor. Se oye rumor de coches, pero no se les ve porque por esta calle no pasan. Si acaso alguna bicicleta despistada que salió del maravilloso carril bici que inunda la ciudad. Desde lo alto de la calle se ve el mar y en las noches calurosas de verano la gente cena en la calle y cotorrea hasta bien tarde…excepto los que trabajan en el mercado, que se levantan tempreano para recoger frutas y verduras de los huertos cercanos…Mi calle se llamaría Carrer del Refugi.