Sala Russafa acoge las últimas funciones de Epílogo, la nueva producción de Arden, y celebra los 15 años del Ultrashow de Miguel Noguera con dos sesiones especiales.

El Cicle de Companyies Valencianes de Sala Russafa encara esta semana la recta final de Epílogo, el nuevo espectáculo de Arden Producciones escrito y dirigido por Chema Cardeña, mientras el humorista y artista plástico Miguel Noguera regresa con dos nuevas sesiones de su Ultrashow, una propuesta escénica que cumple quince años en constante transformación.

Del 28 al 31 de mayo podrán verse las últimas cuatro funciones de Epílogo, una pieza que recorre noventa años de historia a través de cuatro generaciones de una misma familia y que transita por seis países distintos para abordar cuestiones como el fascismo, la memoria histórica, el silencio heredado y los discursos de odio contemporáneos.

Inspirada en la figura real de Lejah Zajac, superviviente del Holocausto y activista por la memoria histórica en Argentina, la obra sitúa en el centro la necesidad de compartir experiencias y romper silencios impuestos. Sobre el escenario, Juan Carlos Garés e Iria Márquez interpretan a siete personajes diferentes apoyándose en recursos audiovisuales para construir un relato que viaja constantemente entre épocas y contextos históricos.

Cardeña conecta la pieza con otras producciones de la denominada ‘Tetralogía de la Memoria’ de Arden, iniciada con Shakespeare en Berlín y continuada por La invasión de los bárbaros y El perfume del tiempo. En esta nueva propuesta, el dramaturgo vuelve a reflexionar sobre la transmisión de la memoria colectiva y el papel de las mujeres como vehículo de las historias familiares y sociales.

Humor surrealista y mutante

El 29 y 30 de mayo, Sala Russafa también acogerá una nueva edición del Ultrashow de Miguel Noguera en sesión golfa. El espectáculo, que mezcla humor, performance, dibujo, improvisación y asociaciones de ideas inesperadas, celebra quince años de evolución constante desde sus primeras funciones.

Noguera define el proyecto como una propuesta viva y cambiante, capaz de transformarse progresivamente hasta convertirse en una experiencia distinta cada temporada. Durante las funciones conviven canciones improvisadas, textos, proyecciones de ilustraciones e interacción con el público, en una especie de ceremonia humorística atravesada por el surrealismo y lo underground.

El artista destaca además la renovación generacional de sus espectadores y reivindica un humor que se mueve entre lo incómodo, lo absurdo y lo naíf, alejándose de los códigos convencionales de la comedia en directo.