Imagen de la exposición ‘Captcha, no soy un robot’

El museo acoge hasta finales de septiembre la exposición Captcha, no soy un robot, un proyecto del Máster en Diseño Gráfico y Tipografía de la UPV que reflexiona sobre la legibilidad y la tecnología.

El MuVIM inaugura este miércoles la exposición c, un proyecto de investigación desarrollado por el Máster en Diseño Gráfico y Tipografía de la Universitat Politècnica de València (UPV) que analiza la transformación de la tipografía en el contexto digital contemporáneo. La muestra podrá visitarse hasta finales de septiembre con entrada gratuita.

Comisariada por Begoña Jordá y Nereida Tarazona, la propuesta toma como punto de partida el concepto de «tipografía hostil», un término que hace referencia a aquellas formas tipográficas que dificultan deliberadamente la lectura. A partir de este planteamiento, los artistas participantes reinterpretan los sistemas CAPTCHA y los convierten en composiciones visuales que exploran nuevas posibilidades expresivas de la letra.

Las obras, realizadas mediante técnicas plásticas y digitales, cuestionan la función tradicional de la tipografía como vehículo transparente de información y reivindican su capacidad para generar significado más allá de la legibilidad. De este modo, la letra deja de ser un mero soporte comunicativo para convertirse en protagonista de la creación artística.

Según explican las comisarias, el proyecto aborda «la mutación de la tipografía en la era digital tanto para el ámbito académico como para su transferencia a la sociedad». La exposición convierte así la ilegibilidad programada de los CAPTCHA en un ejercicio creativo que reflexiona sobre la relación entre claridad comunicativa y seguridad tecnológica.

Captcha, no soy un robot también plantea preguntas sobre la naturaleza del glifo en el siglo XXI y sobre los límites de la legibilidad como convención cultural. A través de distintas aproximaciones, las piezas reunidas en la muestra ponen de relieve cómo la capacidad humana para reconocer patrones y formas sigue siendo un rasgo diferencial frente a los procesos automatizados.