Foto: Josep Escuin.

«Anhel se adentra en la esencialidad animal, en la crudeza de los cuerpos, en la vulnerabilidad humana y en la belleza del deseo. Un pasaje mágico y baconiano. Un delicado ejercicio de ternura y afecto». Tres frases bastan para definir, contextualizar o transmitir las emociones del montaje que del 31 de marzo al 3 de abril se podrá ver en Carme Teatre.

Un punto de partida que pedía a gritos saber más antes de que se alzara el telón. Pistas no tanto de su argumento o de lo que fuera a ocurrir encima del escenario, sino de las sensaciones de todo el equipo y de cómo han vivido su participación en el proyecto. Cristina Gómez (Albacete, 1979), su alma mater, aceptó nuestra propuesta y nos ayudó a recopilar las experiencias de quienes han participado y colaborado en su puesta en escena.

Anhel ha contado con una ayuda a producción del IVC, con una residencia de creación de la propia sala donde se representa, y con cesión de espacios del TEM, de Espai La Granja y del Centre Octubre.

Cristina Gómez (Idea, Dirección Artística, Danza e Interpretación, Producción)

En la producción también colabora Helena Gómez.

Para mí, Anhel ha sido una especie de accidente y a la vez, un gran regalo. Ha sido accidental porque surge de un abrazo, en un momento en el que se desaconsejaba tocarse, y porque empiezo el proyecto como un experimento, casi como un juego, con alguien que es ajeno a la danza y a las artes escénicas. Por el camino yo me accidento literal y acabo en el hospital con un pómulo hundido, sin poder estrenar, en algún punto mi compañero decide abandonar…En fin, que ha sido un viaje procesual con muchas curvas, pero a la vez como digo ha sido y es un gran regalo y un gran reto. Además, a nivel temático y estético, ha supuesto una vuelta a mis orígenes creativos, a las cosas que me interesaban cuando empecé a bailar que tenían más que ver con la deformación, enajenación y animalización del cuerpo que con bailar bonito y en cuentas.

Anna Estellés (Dramaturgia y Dirección Escénica)

Anhel es un pasaje sobre la existencia, los vínculos, la vulnerabilidad y el deseo. Es un alegato a lo salvajemente bello de la vida, desde la crudeza del ser. Es un espectáculo irreverente, pornográfico, que transita por lugares escondidos, olvidados y molestos. Anhel es mi primera colaboración con la creadora y bailarina Cristina Gómez. El adentrarme en un proyecto ajeno al mío y trabajar en la dirección, es como ser una doula en un parto. Un acompañamiento y a veces, una danza a dos. Como creadora y directora de escena, mi gran reto es sacar del creador/intérprete su máximo potencial sin llevarle a mi terreno, respetando su individualidad. Arriesgándonos juntas y a la vez explorando nuevos territorios. Colaborar con otros creadores y creadoras, es siempre una gran oportunidad para profundizar en nuevos lenguajes y aunar imaginarios, miradas, movimientos, espacios e incertidumbres…

Paloma Calderón (Danza e Interpretación)

Anhel es uno de los procesos de creación más interesantes en los que he participado hasta ahora, Cristina trabaja sin codificar los pasos al milímetro, ella plantea unas texturas y materiales de movimiento que se trabajan en cada ensayo y desde ahí y con ese variado, pero acotado “abanico”, en escena ambas vamos componiendo instantáneamente.

Por eso, la obra cada día se vive de modo diferente y solo funciona cuando conectas con la parte más existencialista del ser: la instintiva, la vulnerable, la salvaje, la que está en el presente y no se preocupa por el devenir… En Anhel no te puedes agarrar a los recursos que sabes que siempre te funcionan en escena, aquí la escucha ha de estar al 200% y no queda más que vivir el fracaso como una oportunidad, como algo bello e inusitado. Todo un reto como intérprete.

Carlos Molina (Iluminación y Espacio Escénico)

Encender las luces de Anhel ha sido adentrarse en distintas densidades atmosféricas en las que piel, carne y pelo son protagonistas de una cruda y a la vez, delicada ensoñación. Tomando como referencia las pinturas de Bacon, Goya, Caravaggio, el cine de Kubrick y Lynch y trabajos míticos de Pina Bausch he diseñado un espectro luminoso en el espacio que ayuda a que los cuerpos de las intérpretes aparezcan abruptamente rotos, sumando visceralidad y misterio a la propuesta coreográfica y conformando una partitura pictórica-cinematográfica acorde con el concepto original de la obra: el deseo.

Edu Comelles (Música)

No toda la música de Anhel es suya pero gran parte sí. Comelles se ha encargado de la mezcla de sonido y de seleccionar algunas aportaciones musicales que se escuchan en el montaje.

Como músico y artista sonoro, para mí Anhel es la posibilidad de entrar por primera vez en contacto con la danza contemporánea a través de mi música. Es la posibilidad de abrirme a un mundo de interpretaciones de mis composiciones a través de un lenguaje físico y con una visceralidad muy particular. A la vez es un bonito contexto para confirmar que, a pesar de la distancia académica entre disciplinas (las del arte, la música y la danza), hablamos lenguajes muy parecidos e incluso idénticos aunque unas operemos con sonidos y otras con gesto y cuerpo.