
Foto: Laura Ortega
Preso en la esperanza llega a La Rambleta el 13 de febrero en una única función que convierte el teatro en espacio de memoria, resistencia y escucha.
Desde el campo de refugiados de Al-Arrub (Cisjordania), Nabil AlRaee llega a La Rambleta con Preso en la esperanza, una pieza escénica protagonizada por el actor palestino Nabil AlRaee que se presenta como un relato directo y profundamente humano sobre la vida bajo ocupación y la persistencia de la dignidad. La función, única en València, forma parte de un ciclo que apuesta por propuestas artísticas comprometidas con el presente y con la capacidad del teatro para generar pensamiento crítico.
AlRaee viaja expresamente desde el campo de personas refugiadas de Al-Arrub, en Cisjordania, lugar donde nació, creció y continúa viviendo. Desde ahí construye un testimonio que entrelaza experiencia personal y memoria colectiva, dando voz a más de siete décadas de resistencia palestina. Sobre el escenario, el actor comparte recuerdos, vivencias y reflexiones marcadas por la ocupación, pero también por el deseo constante de libertad y supervivencia cultural.
La obra se apoya en la palabra, el cuerpo y la presencia escénica como ejes fundamentales de un relato que rehúye el artificio. «No se trata solo de contar lo que nos ocurre, sino de encontrarnos con el otro desde la verdad», plantea AlRaee en una pieza que invita al público a escuchar sin filtros ni intermediarios. A lo largo del espectáculo, el actor recorre mocentos clave de la historia reciente palestina, abordando cuestiones como la tierra, la identidad y la construcción de la memoria en contextos de violencia colonial.
El espectáculo se representa en inglés y árabe, con sobretítulos en castellano, una decisión que refuerza la dimensión universal del relato y facilita el acceso sin diluir su intensidad. Lejos de generar distancia, el uso de varias lenguas amplía el alcance emocional de la propuesta y subraya su vocación de diálogo.
Además de su valor testimonial, la pieza reflexiona sobre cómo se construyen y perpetúan las narrativas de opresión. Frente a ellas, el teatro aparece como una herramienta de resistencia cultural y como un lugar de encuentro desde el que pensar colectivamente el presente. En un contexto marcado por el genocidio, la ocupación y la violencia colonial, la obra interpela al espectador y lo sitúa ante la responsabilidad de no mirar hacia otro lado.
La creación está escrita por el propio Nabil AlRaee junto a Juan Ayala y Miguel Oyarzun, quienes también firman la dirección. El proyecto nace de la colaboración entre Teatro del Barrio, Unavezenlavida y The Freedom Theatre, el histórico teatro palestino que desafía la violencia desde el arte y del que AlRaee fue director artístico durante trece años.







