
La obra Las que tiran del carro recupera en Sala Russafa la historia de las mujeres que en los años 60 y 70 se organizaron para transformar los suburbios a los que habían llegado desde el mundo rural
Cuando miles de familias abandonaron los pueblos durante los años 60 y 70 en busca de una vida mejor, muchas acabaron en barrios periféricos que estaban muy lejos del futuro que habían imaginado. Había bloques de viviendas, pero faltaban calles asfaltadas, colegios, ambulatorios, comercios, parques y transporte público. En muchos de aquellos lugares fueron las mujeres quienes comenzaron a organizarse para cambiar las cosas.
Esa memoria, poco presente en los relatos sobre la transformación de las ciudades españolas, llega ahora al escenario con Las que tiran del carro, una creación de Reyes Ruiz que podrá verse del 17 al 20 de septiembre en Sala Russafa, dentro de la XVI edición de Russafa Escènica – Festival de Tardor. La obra está producida por Patio de Vecinas y Frescultura e interpretada por Mª José Peris, Silvia Rico y María Minaya.


La propuesta parte de una pregunta sencilla: ¿qué ocurre cuando llegas a un barrio nuevo y descubres que allí no hay prácticamente nada? Las protagonistas de la obra deciden reunirse para buscar soluciones. Lo que comienza como una respuesta a las necesidades cotidianas acaba convirtiéndose en una lucha vecinal que las lleva a enfrentarse con la burocracia, las fuerzas de seguridad y el poder.
No eran, en principio, activistas. Muchas de ellas entendían aquellas reivindicaciones como una prolongación de sus propias responsabilidades. Si sus familias necesitaban un autobús para poder desplazarse, un colegio para sus hijos o un médico cerca de casa, había que conseguirlo. Así, una tarea asociada tradicionalmente al ámbito doméstico terminó llevándolas a ocupar el espacio público y a cuestionar el papel que la sociedad había reservado para ellas.
Reyes Ruiz llegó a la idea después de investigar diferentes documentos y películas sobre estas luchas. La película El 47 fue, según explica, el último impulso para convertir toda esa documentación en una obra teatral. Ruiz reparó en que el relato cinematográfico volvía a situar a un hombre en el centro de una historia de reivindicación del transporte público que ya había protagonizado anteriormente una mujer, Maruja Ruiz, en otro barrio.

El contraste sirve también para poner el foco en una cuestión que atraviesa Las que tiran del carro: quién aparece en la memoria colectiva y quién queda fuera de ella. “Lo más importante es que se cuenten las historias de mujeres que se han silenciado”, sostiene Ruiz, que reivindica además la presencia femenina no solo sobre el escenario, sino en todas las facetas de la creación escénica.
La obra reúne a tres mujeres de distintas generaciones. Mª José Peris y Silvia Rico, dos actrices con una larga trayectoria, comparten protagonismo con María Minaya. La elección permite trasladar al escenario una idea de sororidad intergeneracional y recuperar la experiencia de unas mujeres que, llegadas desde el mundo rural, se encontraron en unos barrios que todavía estaban por construir como espacios habitables.
El montaje no busca convertirlas en heroínas de cartón piedra. Ruiz parte de hechos reales, pero construye personajes e historias de ficción para mostrar a mujeres humildes que podrían haber sido las vecinas, madres o familiares de cualquiera. El tono es el de una comedia que combina humor, ternura y compromiso con momentos en los que la vida cotidiana deja paso al conflicto social.
También hay una reivindicación de una forma de hacer política que hoy parece menos visible: reunirse, hablar, organizarse y actuar juntas. Las que tiran del carro recupera así no solo una parte de la memoria de la migración interior española, sino también el sentido de comunidad que permitió transformar unos barrios inicialmente precarios en lugares donde poder construir una vida.
La historia de estas mujeres transcurre en un momento en el que el régimen franquista presentaba aquellos desplazamientos masivos de población bajo el relato del desarrollismo. Detrás de esa imagen de progreso había, sin embargo, familias que llegaban a las periferias urbanas empujadas por las dificultades económicas y que tenían que empezar prácticamente desde cero.
Ahora esas mujeres regresan al centro del relato. No para ocupar el lugar de otros protagonistas, sino para recordar que las ciudades también se transformaron desde abajo: desde las casas, las asociaciones vecinales y las calles de unos barrios en los que, cuando faltaba casi todo, fueron ellas quienes decidieron que algo tenía que cambiar.
Las que tiran del carro se representa en Sala Russafa el jueves 17 de septiembre a las 21.00 horas y los días 18, 19 y 20 a las 20.30 horas.












