Del 25 de febrero al 15 de marzo, Marta Chiner y Rafa Alarcón protagonizan en el Teatre Talia una nueva versión de la comedia de Dario Fo y Franca Rame que revisa las relaciones del siglo XXI.

El Teatre Talia de València acoge el estreno absoluto de Pareja abierta, una nueva aproximación al texto que Dario Fo y Franca Rame escribieron en 1983 como respuesta a los rumores sobre su propio matrimonio. La versión, firmada y dirigida por Isabel Martí, podrá verse del 25 de febrero al 15 de marzo, con funciones de miércoles a domingo y doble sesión los sábados, en una quincena de representaciones.

Coproducida por Olympia Metropolitana y Comedy Plan, la propuesta culmina un proceso de más de año y medio de trabajo que incluyó funciones work in progress en Russafa Escènica, un viaje a Roma y encuentros con las nietas de Fo en el marco de la Fundación Dario Fo, además de sesiones de mediación con público para recoger opiniones sobre la pareja contemporánea e incorporarlas al montaje.

Sobre el escenario, Marta Chiner y Rafa Alarcón interpretan a Marta y Rafa, personajes que comparten nombre con los propios actores y que mantienen una relación de amistad, como ocurre también fuera de escena. Esa complicidad fue, de hecho, uno de los detonantes del proyecto. En mayo de 2024, tras verles actuar en el Teatro Fernando Fernán Gómez en otra comedia de Fo, Mattea Fo les animó a abordar Pareja abierta, señalando que estaban en el momento idóneo para hacerlo.

«En las funciones previas en Russafa Escènica el público nos decía cuánto les había hecho pensar y hablar la obra», apunta Rafa Alarcón. La directora subraya que esas conversaciones dejaron ideas que han alimentado la versión actual: «Comentando con los espectadores cuáles eran sus ideas sobre las relaciones actuales, nos regalaron ideas maravillosas como que ahora la gente se mantiene en forma muchos más años, así que es normal estar pensando en el sexo a los 50 o a los 60», añade Isabel Martí.

La pieza se sostiene en el humor y la provocación, con la intención de abrir debate sin moralizar. «Yo tengo mi opinión personal sobre las parejas abiertas y el concepto tradicional del amor, que ha hecho mucho daño, sobre todo a las mujeres. Pero aquí no damos respuestas ni defendemos posturas. Solo nos dedicamos a poner en evidencia, con humor, que quizá estamos mucho más condicionados por los arquetipos sociales que lo que pensamos», explica Marta Chiner.

Antes de los ensayos, los tres responsables del proyecto desarrollaron meses de trabajo de mesa, compartiendo experiencias propias y cercanas, miedos y fascinaciones en torno a las relaciones sentimentales. Ese material se integró en una dramaturgia que, como ya ocurría en el planteamiento original de Fo y Rame, juega a difuminar los límites entre realidad y ficción.

Isabel Martí parte del libreto para conservar su espíritu y, al mismo tiempo, trasladarlo a códigos actuales. «Ellos eran muy, muy modernos para la época. Por eso el propósito de cuestionar las relaciones amorosas sigue plenamente vigente. Pero estamos hablando de hace más de 40 años. Por ejemplo, había un poso en el perfil femenino de mujer tradicional, chapada a la antigua, que cada vez nos resulta más ajeno», señala. En esa actualización, la directora incorpora también nuevas herramientas de relación y exposición pública: «Entonces, si alguien quería denunciar el comportamiento infiel de su pareja, le amenazaba con ir a la puerta de su trabajo y gritarlo a los cuatro vientos. Ahora puede usar Instagram como herramienta de venganza», adelanta sobre uno de los elementos que amplifican la comicidad y conectan con el público.

La puesta en escena introduce referencias directas a WhatsApp, publicaciones en redes sociales, Tinder, ghosting y heaters. Además, el tema se aborda desde la conversación entre una amiga —confidente de la pareja— y el vértice masculino de la relación, en lugar de centrarse en un matrimonio como en el montaje original. El objetivo, explican desde el equipo, es plantear ante el público un diálogo sobre la pareja en el siglo XXI e invitar a participar, rompiendo con desparpajo la cuarta pared para sostener el ritmo de una comedia sin tapujos.