

Del 16 al 19 de abril llega Estem perdudes, una comedia escrita por Iolanda Muñoz y producida por La Figuera Infinita. La pieza sigue el accidentado viaje de dos hermanas que intentan cumplir la última voluntad de su madre: esparcir sus cenizas en el Monte Kenia. Sin embargo, un imprevisto aéreo desvía el vuelo hasta el aeropuerto de Narita, en Japón, desencadenando una cadena de contratiempos que convierte el trayecto en una auténtica gimcana.
Las propias Iolanda Muñoz y Marta Chiner interpretan a estas hermanas de personalidades opuestas, en un montaje dirigido por María José Peris. La propuesta juega con la complicidad entre las actrices —que comparten profesión, edad y una larga amistad— para diluir los límites entre realidad y ficción. Esa cercanía se traslada al escenario mediante un diálogo directo con el público que rompe la cuarta pared y convierte muchas de sus conversaciones en situaciones reconocibles.

La obra propone una mirada cómica sobre la necesidad de perder el control para reencontrarse y aceptar las circunstancias de la vida, mientras las protagonistas lidian con burocracias, retrasos y sus propias diferencias.
Del 23 al 26 de abril será el turno de Cuatro días, cuatro noches, una dramedia escrita y dirigida por Víctor Sánchez Rodríguez y producida por La Portuaria. Inspirada libremente en Las tres hermanas de Chéjov, la obra traslada esa atmósfera de anhelos y desencanto a un entorno contemporáneo: un hotel de costa en temporada baja llamado Valparaíso.
En ese escenario se reúnen tres hermanas, tres años después de la muerte de su padre, para afrontar la promesa incumplida de esparcir sus cenizas en la ciudad chilena que él recordaba con nostalgia. Durante cuatro días y cuatro noches, los personajes —interpretados por Toni Agustí









