El Museu de Prehistòria de València ofrece una nueva muestra dedicada al trabajo de una misión arqueológica, la del proyecto ‘Dos cero nueve’ en la tumba tebana 209, en Luxor, Egipto. Se trata de la exposición ‘Arqueologia canària a Egipte’ del fotógrafo José Miguel Barrios, que refleja la meticulosidad y constancia del trabajo arqueológico realizado en el wadi Hatasun de un equipo multidisciplinario de las Islas Canarias.

La exposición ‘Arqueologia canària a Egipte’, comisariada por Miguel Ángel Molinero y Alfonso Martín, muestra el día a día del trabajo arqueológico efectuado a lo largo de estos años por el equipo investigador desde la perspectiva del fotógrafo de la misión. Sus imágenes permiten observar no solo el progreso de la excavación, sino también la vida cotidiana del campamento, como el trabajo en equipo, el esfuerzo físico y la convivencia intercultural.

«Esta muestra es fruto de la colaboración de la dirección general de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias y de la Universidad de La Laguna con el Museo de San Isidro de Madrid y de los dos comisarios de la exposición», ha apuntado el diputado de Cultura, Paco Teruel. Así, para Teruel, ‘Arqueologia canària a Egipte’, después de su presentación en Madrid y de haber itinerado por varias localidades canarias, aterriza ahora en València «como un auténtico viaje visual y humano al corazón de una necrópolis tebana». «La exposición que se presenta hoy es más que una muestra fotográfica, es una ventana abierta al pasado y también al futuro de la arqueología», ha destacado Teruel.

«Desde 2012 -continúa- se ha documentado la práctica totalidad de la tumba por un equipo multidisciplinar, y todo ese trabajo colectivo, riguroso y tenaz se transforma ahora en un camino que podemos recorrer gracias a la fuerza de las imágenes de José Miguel Barrios Mufrege, el fotógrafo de la misión desde 2013».

El diputado ha puesto en valor también que esta exposición quiere ser, además, «un homenaje a todas las personas que trabajan en las excavaciones para entender mejor el mundo, a la colaboración internacional que hace posibles proyectos de esta magnitud y a la fotografía como lenguaje capaz de transformar una excavación en un relato que todos podemos sentir como propio».

La directora del museo, Maria Jesús de Pedro, el fotógrafo José Miguel Barrios y el comisario Miguel Ángel Molinero han recorrido la exposición que, además, se complementará con un ciclo de conferencias y talleres didácticos en torno al mundo egipcio. La responsable del museo ha señalado que, a través de esta nueva muestra, el Mupreva «invita al visitante a adentrarse en el wadi Hatasun, a bajar por las escaleras sepultadas por el tiempo y a mirar los objetos que nos han llegado desde hace 2.700 años, pero, sobre todo, invita a dejarnos emocionar por este diálogo entre la arqueología, la fotografía y la historia milenaria de Egipto».

Esta muestra ha sido posible gracias a la colaboración del Museo de San Isidro – Los orígenes de Madrid, Área de Cultura, Deporte y Turismo, Ayuntamiento de Madrid, como institución prestataria de las ampliaciones fotográficas.

TT 209

El proyecto arqueológico nació en 2012 con el fin de excavar, documentar, estudiar y conservar la tumba tebana 209, conocida como TT 209. La tumba se encuentra en la vertiente norte del wadi Hatasun, una rambla seca situada en la ribera occidental del Nilo, justo ante la actual ciudad de Luxor (antigua Waset-Tebas). Pertenece al Periodo tardío y fue construida durante la Dinastía XXV, en el siglo VIII antes de nuestra era, momento de los llamados “faraones negros” (Dinastía nubia), una época de la historia egipcia poco conocida y que, precisamente por eso, resulta de gran interés.

La TT209 sirvió como lugar de entierro de la familia de Nisemro, un alto dignatario de origen nubio que ejerció el cargo de Supervisor del Sello en Tebas y que aparece representado en un pequeño relieve con su perro Hekenu. Su complejo funerario, con una arquitectura sorprendente y rica en simbolismo, es el reflejo de un momento en que Nubia y Egipto se encontraban profundamente entrelazados.

José Miguel Barrios revela, con sensibilidad y precisión, la magnitud del proyecto a través de la identificación de calles y vías de acceso a las tumbas, la recuperación del gran patio y las terrazas del complejo funerario. También muestra a través de su objetivo el estudio de las salas subterráneas, algunas todavía intactas, con materiales que han permitido reconstruir rituales, así como los usos y fases de reutilización de la tumba a lo largo de los siglos. También recorre los hallazgos excepcionales, como las ánforas fenicias, los ushebti o los depósitos de momificación, que hablan de prácticas rituales y de conexiones culturales sorprendentes.

El increíble descubrimiento de material paleolítico en medio de la tumba, arrastrado desde la parte alta de la montaña por las lluvias, o el imponente paisaje de este wadi desértico en medio de la montaña tebana, donde se lleva a cabo todo este laborioso trabajo de recuperación del patrimonio egipcio, forman parte también del archivo fotográfico de Barrios.