Foto: Abulaila

El MuVIM presenta Domestika, la mayor exposición realizada hasta la fecha por el artista valenciano JARR, una muestra que explora la memoria, el arte textil y los objetos cotidianos a través de una propuesta que podrá visitarse hasta octubre en la Sala Parpalló.

¿Qué puede contar un trozo de tela? ¿Qué memoria guarda un objeto olvidado? ¿Cómo puede un nudo convertirse en pintura? Esas son algunas de las preguntas que atraviesan Domestika, la nueva exposición de JARR en la Sala Parpalló del MuVIM, una muestra que reúne más de treinta años de investigación artística y que podrá visitarse hasta el próximo mes de octubre.
El artista de Algemesí presenta aquí su proyecto más ambicioso hasta la fecha. Una exposición en la que la pintura abandona definitivamente el lienzo para instalarse en tejidos, objetos encontrados, costuras y materiales recuperados. El resultado es un recorrido donde la abstracción convive con la artesanía textil, el reciclaje y la memoria doméstica, difuminando los límites entre disciplinas.

Comisariada por Alejandro Villar, Domestika no propone una mirada nostálgica al hogar, sino una exploración de todo aquello que permanece adherido a los objetos: las huellas del tiempo, los afectos, los cuidados o las historias de quienes los habitaron. «JARR no construye imágenes ni relatos, construye vínculos», resume el comisario, al definir una obra donde cada pieza funciona como un depósito de experiencias.}

Foto: Abulaila

El recorrido se articula en tres grandes ámbitos. El primero sitúa al visitante en un paisaje de negros, veladuras y tejidos donde el hilo y la costura actúan como formas de conservar la memoria. El segundo incorpora ensamblajes, imágenes apropiadas y objetos cotidianos para cuestionar la cultura del consumo y explorar las contradicciones de la sociedad contemporánea. Finalmente, la tercera parte lleva la investigación hacia una pintura expandida en la que el gesto pictórico se desplaza al nudo, al tejido y a la propia superficie de los materiales.

Lejos de partir de conceptos cerrados, JARR explica que su trabajo nace del diálogo con los materiales. Cada objeto, afirma, acumula una energía propia y una historia que puede activarse de nuevo mediante el proceso artístico. Esa forma de entender la creación conecta con una trayectoria marcada por el reciclaje, la apropiación y la reivindicación de técnicas tradicionalmente vinculadas al ámbito doméstico y femenino.

La muestra supone además el regreso del artista al MuVIM, donde ya presentó una instalación realizada con tejidos reciclados que convertía la reutilización de materiales en una declaración artística y política. En Domestika, aquella investigación se amplía y adquiere una dimensión más íntima: la casa deja de ser un escenario para convertirse en un archivo de emociones, recuerdos y gestos cotidianos transformados en arte.