
El fotógrafo Chema Madoz presenta en València una exposición que une por primera vez música y literatura a través de 50 fotografías de poesía visual.
La poesía visual de Chema Madoz llega a València con Letra y compás, una exposición que explora el territorio común entre música y literatura a través de la fotografía. La muestra, que puede visitarse hasta el 18 de mayo en el Centre del Carme Cultura Contemporània, reúne medio centenar de imágenes en las que el artista madrileño despliega su universo simbólico, donde los objetos cotidianos se transforman en metáforas abiertas.
En esta ocasión, el fotógrafo establece por primera vez un diálogo directo entre sus dos grandes pasiones: los libros y la música. El resultado es un recorrido visual en el que una partitura puede surgir de un telar, una araña parece interpretar un piano o un libro se convierte en espejo. Instrumentos que mutan en artefactos inesperados, como flautas transformadas en amenaza o un violín convertido en cuchilla, conviven con composiciones que evocan ritmo, silencio y lectura.

La exposición está comisariada por Juan Pedro Font de Mora, quien define el trabajo de Madoz como una construcción rigurosa de imágenes reales que, sin embargo, alteran la percepción. «Es un constructor de la imagen; los objetos imposibles que crea existen realmente, lo que da aún más sentido a su obra en la era digital», explica. El comisario subraya que el artista trabaja desde su estudio con materiales encontrados, muchas veces en rastros, y que en sus composiciones «hay artificio, pero no hay mentira».

El montaje refuerza esta idea al convertir la sala en una partitura expandida. Las fotografías aparecen suspendidas a distintas alturas, como notas que componen una sinfonía visual. Entre ellas emergen frases, estructuras construidas con alfileres, libros convertidos en escaleras o lámparas que irradian palabras, generando una experiencia que apela tanto a la mirada como a la imaginación.
El vínculo de Madoz con la literatura es una constante en su trayectoria. A lo largo de los años ha colaborado con escritores como Joan Brossa, con quien publicó Fotopoemario en 2004, y también con figuras como Leopoldo María Panero o Ramón Gómez de la Serna, aportando imágenes a sus universos poéticos. Esta relación se ha extendido en el tiempo a través de numerosos libros editados en colaboración con editoriales y museos.

Font de Mora señala que la exposición nace también de la afinidad del fotógrafo con la música: «Sus imágenes están llenas de musicalidad y equilibrio». Esa sensibilidad se traduce en una propuesta que no solo se observa, sino que se recorre como una composición, donde cada fotografía funciona como un acorde dentro de un conjunto mayor.
Chema Madoz (Madrid, 1958) es uno de los fotógrafos españoles más reconocidos internacionalmente y fue distinguido con el Premio Nacional de Fotografía en el año 2000. Su obra se caracteriza por el uso del blanco y negro y por la creación de imágenes conceptuales en las que manipula objetos cotidianos para generar nuevas lecturas visuales. Vinculado desde sus inicios a la poesía y al pensamiento visual, ha desarrollado un lenguaje propio que conecta con la tradición surrealista y con autores como Joan Brossa.







