Música

El camino de Carolina Otero y Mike Grau

Carolina Otero y Mike Grau.

Carolina Otero y Mike Grau son amigos y músicos, e incluso ahora tocan juntos en sus respectivas bandas: Carolina & Lil’Knife, que este mismo 2018 publicaron su primer disco As I fade out, y Mad Robot, que preparan nuevo trabajo para principio del año que viene. Con tales precedentes parece que estuviera escrito que sus caminos se juntarían en un proyecto más personal. Y así ha sido. Tan personal que lo han bautizado con sus propios nombres. Superfruit (Endoftheworld Records / Borx Records, 2018) es el resultado, un álbum de ocho temas (versión de The Cure incluida), ora distorsión, ora más pop, pero adictivamente melódico y cargado de hits de balanceo de cabeza y brazo en alto.

Los dos ya habíais colaborado antes en vuestros respectivos grupos, ¿por qué esta vez teníais la necesidad de ir más lejos y grabar un disco juntos?

(Carolina) Creo que tanto Miguel como yo somos personas muy creativas y con iniciativa propia; somos los que componemos en nuestras respectivas bandas, a lo que hay que añadir que él, además, es dueño de todo el proceso de sus canciones (creación, grabación, producción…). Surgió la idea de hacer canciones juntos en cierto momento. Recuerdo que iba a tratarse solo de un par de composiciones pero vimos que el proyecto daba más de sí, que nos gustaba, e hicimos canciones para un álbum, hasta el punto de poder hacer criba.

(Mike) Bueno, simplemente surgió. Para nosotros las cosas van demasiado lentas, me refiero a que plasmar nuestras ideas en nuestras respectivas bandas es muy costoso, requiere mucho esfuerzo y tiempo, sin embargo, trabajar juntos ha sido fácil. Carolina es muy trabajadora, le vas dando marcha y siempre responde, siempre tenemos mil ideas para hacer cosas.

El hecho de que la grabación del mismo fuera paralelo a las grabaciones de los nuevos discos de vuestros grupos, ¿en qué medida creeis que pudo reflejarse en las canciones?

(Carolina) Seguramente haya cosas imperceptibles que se me escapen y que le competen más bien a la crítica especializada pero es cierto que algún tema o motivo aparece en los dos discos que acabo de sacar: la música y la amistad, el propio asunto de hacer canciones (en As I Fade Out, la canción Miguel; en Supefruit, Our Way). Como los textos los he hecho yo en ambos trabajos, hay coincidencias, tópicos propios míos, como alguna referencia a la niebla, a los corazones negros o a la noche.

(Mike) He pasado una época my fructífera en cuanto a componer canciones, tenía muchos temas para trabajar con ellos, tampoco quería hacer un disco muy largo con Mad Robot, así que con algunos de esos esbozos comenzamos a trabajar juntos. Los discos de nuestras bandas iban cociéndose por separado (con bastantes problemas), y nosotros mientras íbamos dándole forma a todo esto. Aquí no había que seguir ningún patrón, por ejemplo: no pensábamos ponerlo en directo, no tengo por qué cantar y tocar un instrumento a la vez, puedo arreglarlo y producirlo como quiera porque no lo voy a tocar en directo, etc.

¿Qué os ha permitido hacer este disco (más allá de hacer canciones juntos) que no hagáis en vuestros proyectos personales?

(Carolina) A mí salir de mis esquemas, trabajar a partir de una canción y una atmósfera ya dadas (normalmente en mis canciones voy haciendo todo a la vez: crecen letra y música paralelamente, junto a la estructura). En Superfruit partía de las composiciones de Mike, con sus arreglos y ritmos, con sus acordes menores y sostenidos, para crear mi melodía de voz y mi letra, que se ajustaran a ese molde y sensibilidad. Toda esta labor a mí me enriquece. Un ejemplo: la letra y la voz en Night Wolves (para esa voz pensé en Sonic Youth, no sé si se nota) no me habrían salido por generación espontánea.

(Mike) Todo eso, no pensar en nada más que en las canciones, en como queríamos que sonasen. Le he dedicado mucho tiempo a la producción y a la mezcla, las canciones se han ido completando después de muchas escuchas y variaciones.

¿Cómo fue el proceso de composición de las canciones?

(Mike) Yo enviaba una maqueta a Carol y ella empezaba a canturrear por encima, a escribir pequeñas partes de las letras, luego íbamos estructurándolas, dándoles forma hasta que tuvimos los esqueletos y completamos los textos.

(Carolina) Las canciones partían de Miguel, que me pasaba audios prácticamente acabados y arreglados. Es cierto que en algún momento yo le pedía reestructurar para encajar verso y estrofa, pero él adelantó todo esto solo: composición e instrumentación. Yo, como he dicho, partía de sus canciones prácticamente acabadas para elaborar mis líneas de voz y mis letras. Para acabar, y con el fin de ensamblarlo todo mejor, elaboré los coros.

(Mike) Después lo grabamos en casa, y de manera ultra humilde, y sin medios, le dimos un acabado lo más digno posible.

Es un disco de marcadas referencias noventeras (la distorsión melódica, ciertos ritmos de la batería, la manera de cantar Carolina en algunos pasajes, ecos a Pavement o Breeders,…), pero ¿lo afrontáis como un punto de partida o con cierta nostalgia por la música de aquellos años?

(Carolina) Yo vengo de trabajar muchos años con la improvisación, los bucles y otras texturas (mis comienzos con Lola Puñales, luego Lülla), y de ahí pasé a querer hacer canciones más pop, con su melodía y su estribillo más reconocibles. Estas canciones, por un lado, nacían de mi alimento previo (las referencias que ves bien, junto a otras como Veruca Salt o Nirvana, Smashing Pumkins, entre otros), pero es cierto que estos años he estado escuchando bandas actuales de gente muy joven que en Norteamérica hace pop rock alternativo, por darte algunos nombres: Bully, Alvvays, Waxahatchee, Wolf Alice, Jane Olsen (o, ahora, Snail Mail o el dúo europeo The Do). Está claro que no vengo de la escuela de Whitney Houston ni de Estrella Morente (escuelas estupendas, por otro lado).

(Mike) No pensamos nunca en nada de eso, nunca hacemos canciones pensando en el envoltorio, hacemos las cosas como mejor sabemos y todo eso supongo que es parte de nuestra formación musical. Las etiquetas o comparaciones son cosas de la prensa, es tan simple que haces canciones y les das la forma que a cada una crees que le conviene. No sabemos ni queremos hacer las cosas de otra manera.

Al mismo tiempo, aunque estén esas referencias, es muy variado estilísticamente, ¿hubo algún interés especial en que así fuera?

(Mike) Claro, no queríamos un disco con nada de relleno, descartamos dos o tres temas porque no era necesario añadirle nada más. Había temas más oscuros y ruidosos, luego también había otros más pop. Algunos requerían una producción muy cruda y dura, la intención era que quedara algo parecido a lo que hace Steve Albini, otros con más delicadeza en los arreglos. En casi todos hay suciedad, amor y tristeza. 

(Carolina) Por mi parte, no hubo una intención de variar los colores sino de amoldarme a ellos. El título, que es en verdad Supermelodicmelancholicendogamic Fruit hace referencia en parte a eso. Hice lo que a mi entender me pedía cada tema que Miguel me pasaba para trabajar.

En las canciones se podría diferenciar aquellas más marcadas por la distorsión y otras de querencia más pop, pero en todas ellas manda la melodía por encima de todo.

(Carolina) Desde que saqué Diastema Girls (disco de Carolina Otero & The Someone Else), las melodías me han importado mucho más y también hacer coros sólidos, no solo doblar en graves o agudos, sino hacer armonías. Antes me costaba mucho esto, la verdad. Además, sé que Mike no concibe una canción pop sin una melodía memorable.

(Mike) Siempre he hecho lo mismo, rock alternativo, punk, bases muy contundentes y melodías. Somos fanáticos de los buenos estribillos.

En las letras parece que flote cierta sensación de desencanto, incluso asumido en algún momento. Sin embargo, muchas veces la música reconvierte esa sensación en todo lo contrario. ¿Os interesa esa dualidad de sensaciones que provocan las letras y la música a la hora de componer?

(Mike) Creo que es un disco bastante personal, llevamos ya años trabajando sin parar haciendo música, no tenemos medios ni dinero, así que todo lo suplimos con imaginación y ganas. Aquí no hay promotoras, ni managers, ni festivales, ni discográficas, sólo somos gente con ganas de hacer canciones, aunque también para poder mostrárselas al público y eso casi siempre es imposible. Las canciones son bastante oscuras y tristes, pero también hay destellos de luz.

(Carolina) Me parece interesante ese juego de contrarios, ese cierto oxímoron. En general el disco creo que suena oscuro y melancólico, menos, tal vez, Our Way.

Hablando de Our way, en ella Carolina canta «Here we are / It’s not that bad / No one will listen to us / But the stars already shine», ¿una declaración de intenciones no ya de lo que podáis esperar, sino del motivo por el que habéis hecho estas canciones?

(Mike) Es así, cuando haces un disco ya sabes a estas alturas que no sonarás en radios estatales, ya sabes que que no saldrás en listas ni tocarás en festivales. Ya sabes que poca gente escribirá sobre él y que por tanto le va a llegar a muy poca gente. Este año he dejado de enviar promo de mis cosas a muchos medios, no tengo dinero y a ninguno de ellos les interesan ni nuevas bandas ni discos interesantes, todo es promoción pagada, nosotros no vamos a entrar en ese circo. Prefiero mandarle nuestro disco a gente de medios más humildes pero que aún están interesados en la música, en descubrir, en apostar por cosas que no les vende una promotora o una discográfica, gente que de verdad disfruta y valora tu trabajo. No vamos a estar detrás de nadie, si te interesa nuestra música, te pones en contacto y te la hacemos llegar.

(Carolina) Esa canción para mí es una celebración de la amistad y del hecho mismo de hacer canciones. Llegado este momento, sin agencia de management, tras mantener el pulso trabajando en canciones, haber intentado muchas más cosas de las que la gente tal vez sepa (y con los desencantos consiguientes), veo que el éxito es hacer lo que uno quiera. Si ya otros lo quieren descubrir, es estupendo. El éxito ya no es para mí salir en una portada de ninguna revista, que me desee en su catálogo el «Subterfungi» de turno o tocar en un gran festival (en un momento equis sí lo fue, hace mucho mucho tiempo, en una galaxia muy lejana).

El disco incluye una versión de The Cure, Lovesong,  llevada a vuestro propio terreno (de hecho dura casi el doble que el original). ¿Pensáis que esa es la única razón de ser de hacer versiones?

(Mike) Claro, hacer un calco hubiese sido aburrido, quise hacerla pesada y sucia, pensando un poco en que el bajista fuese Lou Barlow. Los teclados fueron muy divertidos también para alguien tan torpe como yo. La canción estuvo a punto de quedarse fuera del disco y en el último momento entró.

(Carolina) Hacer versiones, en efecto, es llevárselas al terreno de una. Yo hago pocas porque me cuesta mucho, pero como Miguel elaboró todo el trabajo… yo sólo tuve que cantar. Para mí fue fácil, para él… lo dudo.

¿Elegisteis ese tema de The Cure por algún motivo concreto?

(Carolina) Creo recordar que se lo sugerí yo, porque sé que era muy fan, y yo, en concreto, aficionada al Disintegration. Pienso que Mike tiene mucha gracia para hacer versiones, de hecho su Taste of Cindy para Mad Robot (de The Jesus & Mary Chain) es estupenda.

(Mike) Si no recuerdo mal lo eligió Carol, me sugirió varios temas, y yo es que siempre he sido muy de The Cure, Bauhaus, etc.

Ya habéis tocado las canciones en directo, ¿cómo fue? ¿Hacéis setlist corto o lo completáis con versiones o canciones de vuestros grupos?

(Mike) Pues de momento sólo hemos hecho un concierto, así que hemos completado nuestro setlist con algunos temas de Carol y otros míos, ¿será por temas propios?

(Carolina) Para próximos conciertos, vamos a añadir un par de canciones de cada uno, así podemos ofrecer un concierto más completo. Quién lo habría imaginado. Yo no me imaginaba haciendo esto, de momento, inexorablemente, los dos, en formato acústico, porque para Superfruit no tenemos banda.