Amanda Diaz
De Sotabosc Música a Mad Men, de Malatesta Records a Lauryn Hill y los huevos con patatas fritas.
De Sotabosc Música a Mad Men, de Malatesta Records a Lauryn Hill y los huevos con patatas fritas.
Cerca de veinte años llevan los estadounidenses The Warlocks grabando discos. Álbumes llenos de pasajes atmosféricos, calma intensa, espirales envolventes, precisa gotas shoegaze, melodías que podrían reproducirse hasta el infinito y un andamiaje de clara reminiscencia pop.
Monk Parker canta como si tuviera la garganta devastada por mil miserias, las melodías se arrastran como un vals que quiere barrer las penurias e infortunios y los aires velvetianos se impulsan gracias a una instrumentación poderosa.
Polar fueron el eslabón perdido local de una conjunción de las melodías de The Velvet Underground, Galaxie 500, Codeine, Yo la Tengo o Pavement. Rara avis en una escena poco acostumbrada a las atmosferas y el sosiego sónico. Alcanzaron su cenit creativo con «A Letter For The Stars» que, ahora, rememoramos.
Las canciones de Vamps eran (y son, para qué engañarnos) irresistibles. Esa mezcla perfecta entre punk y glam, de estribillos adictivos, se tradujo en un fantástico disco a finales de los ochenta. José Vicente Ferrando (guitarra y voz del grupo) viaja hasta entonces para recordar todo lo que envolvió a la formación de la banda y a la grabación del álbum.
En plena ciudad invadida por petardos traicioneros y el napalm de algunos puestos de buñuelos, los muchachos de La Cúpula del Trueno proponen aislarse del barullo, en el Magazine, con un triple programa (Puma Pumku, My Expansive Awareness y Mental Signals) en el que lo de viajar a otros mundos y dimensiones no es tan descabellado.
Las adictivas melodías de Kelley Stoltz. Miembro de un club con miembros tan selectos como Jonathan Richman, Robyn Hitchcock, Bart Davenport, Jens Lekman o Ron Sexsmith.