A estas alturas he tenido tiempo de dedicarme a muchas cosas. De profesión soy arquitecto (la web ha quedado un poco antigua; la tengo que actualizar, pero se puede ver algo en www.antoniosuch.com), máster en Gestión Cultural por la Universidad Politécnica, guionista, director de cine (algo podéis ver en cinegestion.com) y gestor y programador de los Cines Babel de València, como algunos sabéis, precedidos por los Cines Albatros y, antes aún, por el club de música en directo Tabarca, en la playa de la Malvarrosa, cuando allí solo existía la sala de baile Casablanca.

En la actualidad, en los Cines Babel, con dos nuevos socios, somos tres pensando y trabajando, lo que ha potenciado mucho la actividad alrededor del cine y de la cafetería. En mi caso, me sigo ocupando de la programación y de alguna actividad más.

Una canción:

The Greatest, de Cat Power, tema de la película My Blueberry Nights.

Una película:

In the Mood for Love. Me caí de la butaca.

Un montaje escénico:

El documental Pina, que hizo Wim Wenders sobre la bailarina de danza contemporánea Pina Bausch.

Una exposición:

Disfruto con Palazuelo; con algunas cosas de Michavila, otras de Teixidor; con Soledad Sevilla, con Silvia Lerín y, por supuesto, con muchos más.

Un libro:

Los dos que tengo a medias, Mirafiori, de Manuel Jabois y el de mi amigo Blas Parra Los crímenes de mi ciudad.

Una serie:

No suelo ver series; no me enganchan, aunque lo intento. Pocas llegan al nivel del buen cine: se les nota demasiado la necesidad de enganchar y alargarse.

Un podcast:

La Ventana del Cine y Sensacine (un vicioso del cine).

¿Quién te gustaría que te hiciera un retrato?

No soy muy de retratos, pero, en todo caso, una foto de mi amigo y fotógrafo El Flaco.

Una comida:

Un cocido, pero el valenciano; el madrileño es demasiado contundente.

Un bar de València:

Por supuesto, el Bar Babel, junto a los cines. En este momento, siempre que vayas encontrarás gente, actividad y buenas viandas y, en la terraza, aunque queda lejos, una buenísima brisa que viene del mar.

Una calle de València:

La calle Menorca, entre la calle Serrería y la avenida Baleares. La hice yo como arquitecto, pero no es por eso. Id y comprobadlo: es la calle más bonita de València por su vegetación y sus materiales de acabado.

Un lugar de València que ya no exista:

El chalet donde estaba ubicado el club de música en directo Tabarca, en la calle Isabel de Villena de la Malvarrosa. Pasó a ser restaurante y, más tarde, se derribó.

¿Con quién te tomarías un vermut?

Por supuesto, con amigos; pero, puestos a fantasear, con el alcalde de Nueva York.