
Foto: Araceli Canós
Mi nombre es Josemi Felguera y cumplo con Arden Producciones y Sala Russafa 11 veranos formando parte del equipo técnico. Justo ahora arrancamos la nueva temporada, después de un pequeño parón para las vacaciones.
Desde 2018 me responsabilizo de la jefatura técnica de Sala Russafa. Y como parte de la familia Arden colaboro principalmente con la creación de espacios lumínicos y montajes audiovisuales para algunos de los espectáculos de la compañía. Aunque, como cualquiera en el mundillo teatral, aporto con mil labores más. Mi trabajo es reconfortante y estresante a partes iguales. Coordinar las múltiples actividades que exhibimos en el teatro, crear para nuevos espectáculos de la compañía, atender a nuestros espectadores… no hay horas en el día. Pero, rodeado de buena gente como estoy, todo sale bien. Y cuando llego a casa duermo como un bebé. Así que no se puede pedir más.
Una canción:
Si estoy de bajona, The weight of the world de Black Rebel Motorcycle Club. Si estoy de subidón, Dance Commander de Electric Six.
Una película:
There will be blood de Paul Thomas Anderson. La primera secuencia es una clase maestra de narrar con imágenes.
Un montaje escénico:
The book of Mormon de Trey Parker y Matt Stone. Un musical ácido y sin vergüenza.
Una exposición:
La serie de la quinta del sordo de Goya, perteneciente a la colección permanente del Museo del Prado. En esa sala no pasa el tiempo.
Un libro:
En este caso, un cómic: All-Star Superman de Grant Morrison y Frank Quitely.
Una serie:
Hasta hace nada hubiera dicho Twin Peaks, de no ser porque recientemente saldé una cuenta histórica al ver Los Soprano y ahora no sé si me quedo con mamá o con papá.
Un podcast:
No sigo ninguno actualmente.
¿Quién te gustaría que te hiciera un retrato?
Frank Quitely, para que me dibuje con el mentón que no heredé de mi padre.
Una comida:
Ensalada de tomate con ventresca y un buen aceite de oliva. Acompañado de una buena cerveza tostada.
Un bar de València:
La bodega Anyora, en el Cabanyal. O cualquiera con una ensaladilla rusa hecha con amor.
Una calle de València:
La calle Vicent Gallart, donde se encuentra la bodega Anyora.
Un lugar de València que ya no exista:
Una tienda de alquiler de discos que se llamaba Jukebox y que, si no recuerdo mal, estaba allá por el cruce entre Almirante Cadarso y Burriana. La felicidad en mi adolescencia pasaba por allí.
¿Con quién te tomarías un vermut?
Con David Lynch, pero para eso hay que morirse y me da pereza.










