Foto: Sergio Lacedonia

Soy Manuel Quintero. Nací en Cádiz en 1976. Me defino como una persona de espíritu bohemio y soñador a la que le encanta viajar y conocer nuevos lugares y culturas y ahora sobre todo me apasiona tener el papel de ser padre de mi hija Michelle. Me gusta socializar, compartir, aprender de todo y de todos, y disfrutar de la música en todas sus vertientes, la gran pasión de mi vida.

Viví en Cádiz hasta que a mi padre lo destinaron por motivos laborales a Valencia. Así que en el año 1988 nos fuimos a vivir a El Puig de Santa Maria, pueblecito de l’horta nord y comenzamos todos una nueva andadura por estas tierras.

Soy percusionista de flamenco. Me inicio en la percusión flamenca durante la adolescencia. En mi tierra natal había comenzado de niño en esta disciplina a través del Carnaval de Cádiz y ya más tarde y de manera autodidacta con mi instrumento principal, el cajón flamenco, empecé a formarme  en peñas flamencas y asociaciones culturales andaluzas, donde cultura, amistad y familia forjaron los pilares de mi personalidad e identidad como músico. Sin duda todo el desarrollo desde mis comienzos, mi inquietud constante por el aprendizaje, la superación y la búsqueda de un lenguaje propio dentro del género no se entiende sin mi paso por la Academia de Baile del Maestro Martin Vargas en Valencia. Lugar donde el arte, la afición, el esfuerzo y la disciplina forjaron varias generaciones de artistas flamencos y amistades inquebrantables. Fue la cuna de muchos de nosotros, los que compartimos hoy escena flamenca en la ciudad y fuera de ella. Compañeros y amigos. Un lugar seguro donde compartir todo lo bueno y lo malo que llegaba a nuestras vidas en aquellos años. Crecer en definitiva.

A lo largo de mi carrera he tenido la suerte de acompañar a artistas del panorama flamenco nacional y he formado parte de diferentes proyectos de danza como la compañía Mediterráneo dirigida por el bailarín José Huertas, participando en teatros y festivales de referencia tanto en España como en el extranjero.

Actualmente mantengo una activa implicación en la gestión cultural, programando junto a Adriana Bayona el ciclo de Teatro Tablao Flamenco en el Teatre Talia todos los jueves del año y ampliando esta iniciativa en breve con la creación del nuevo espacio Tablao Ruzafa ubicado en calle Denia número 33 y que tendrá su estreno el próximo día 8 de mayo, contribuyendo de forma significativa a la difusión y dinamización del flamenco en Valencia.

Asimismo, compagino mi inquietud artística colaborando en diversos proyectos, como por ejemplo Mediterranean Guitar junto a las guitarras clásica y flamenca de Toni Cotoli y Javier Zamora y actuaciones diversas dentro del circuito flamenco valenciano. En paralelo desarrollo puntualmente cierta actividad pedagógica, impartiendo cursos y masterclass de percusión y compás flamenco y explorando y estudiando en los últimos tiempos, en estos términos pedagógicos, las estrechas relaciones entre folklore y flamenco, de la mano de diversas asociaciones folklóricas de la ciudad.

Una canción:

La Estrella de Enrique Morente, es una pieza de flamenco que me transmite una profunda emoción y sensibilidad. Habla de una figura idealizada -una “estrella”- que representa la belleza, el deseo o incluso un amor inalcanzable que evoca una búsqueda de paz, luz y esperanza. En esencia, es un canto que deslumbra pero también duele por su lejanía.

Una película:

Adiós muchachos de Louis Malle.

Un montaje escénico:

Pasión Gitana de Joaquin Cortes.

Una exposición:

Cualquier exposición de Julio Romero de Torres.

Un libro:

Arqueología de lo jondo de Antonio Manuel, escritor, intelectual y humanista cordobés, que plantea, entre otras interesantísimas conclusiones, que lo “jondo” no es solo un estilo musical, sino una memoria viva que recoge influencias de distintas culturas -especialmente la andalusí-  y que ha sobrevivido a lo largo del tiempo como una forma de resistencia, identidad y emoción colectiva.

Una serie:

Peaky Blinders, por el origen y desarrollo de sus personajes, momento histórico y estética particular.

Un podcast:

El Cafe de Silverio. Historia, investigación, curiosidades y actualidad del flamenco.

¿Quién te gustaría que te hiciera un retrato?

Pepe Baena.

Una comida:

El pucherito de mi madre con su hierbabuena y su toque de chorrito de jerez.

Un bar de València:

El Muelle, en la calle Quart. Un lugar transformado por sus creadoras desde el respeto a lo que fue: una antigua fábrica de muelles. Un espacio multidisciplinar donde además de tomar algo y comer rico, exposiciones, buena música, y el cariño y dedicación de las dos Elenas y todo su equipo lo convierten en un espacio único con una luz única.

Una calle de València:

Calle Barraca, en el Cabanyal.

Un lugar de València que ya no exista:

La bodegueta, regentada por Isa. Qué grandes recuerdos flamencos en el corazón de El Carmen. Años inolvidables y lugar irreemplazable.

¿Con quién te tomarías un vermut?

Con el maestro D.Enrique Morente.