Foto: Sofía Zaragoza

Soy Maria Andrés, actriz, payasa, creadora y un montón de cosas que soy sin acabar de ser. Me dedico a inventarme historias que después cuento una y otra vez a otros que las ven por vez primera. Pongo mi tiempo, mi cuerpo y mi esfuerzo en seguir jugando. Intento crear, que ya bastante en destruir está el mundo. Soy autónoma desde hace dos años, pero soy mejor con la piel del otro cerquita. Me apasionan las personas y todo lo que no se me da bien. Leo con un frontal en mi cama para tener a mano la aventura. Me emociono mirando flores y esquivando caracoles cuando llueve. Se me ponen los pelos de punta cuando se apaga la luz en un teatro. Me fascina la antesala de las cosas, a veces incluso más que las propias cosas. Tengo una compañía en la que a veces me siento muy sola. Me encanta reír y hacer reír, pero la verdad es que lloro hasta con la música de fondo del anuncio del Trombocid. Hay pocas cosas que me enfadan, pero me enfadan mucho. Prefiero lo sencillo a los fuegos artificiales. Creo que las cosas inútiles tienen un poder transformador de la hostia. A veces la timidez me calla y digo tonterías que cambiaría por “te quieros”. Hace justo un año estrené AU! porque se me da fatal decir adiós. Y porque quiero volar, aunque me digan que no se puede. Estoy aprendiendo algunos imposibles y soltando otros.

El próximo 15 de mayo estaré con mi última creación AU! en el Festival MAC de Mislata. Si vienes me iré, pero ven.

Una canción:

I tant feliç de Ferran Palau. Todo su nuevo disco Aniversari feliç me fascina. Me calma, me calla, me vuela.

Una película:

Podría hacer una lista infinita, pero de lo último que he visto, SORDA de Eva Libertad, sin duda. Poner la mirada donde la gente la aparta es lo mejor del cine (y del arte).

Un montaje escénico:

GOLA de Pau Matas Nogué y Oriol Pla Solina. ¡Qué barbaridad! Esa noche cuando llegué a casa no cené de tanto que me llené con la mirada.

Una exposición:

Me quedo con el ratito frente a Les Vessenots en Auvers de Vincent Van Gogh en el Thyssen, hace unas semanas. Contemplar lo que otro contempla.

Un libro:

¿Sólo uno? Comerás flores de Lucía Solla Sobral. Porque al leerlo sentí la violencia muy cerca pero ya sonando de lejos. Me alegró sentir la perspectiva que me dan esos pasitos de más. Y, por supuesto, por la rocambolesca manera en que el libro llegó a mis manos. Pero eso, eso es otra historia.

Una serie:

Merlí me sacudió con ganas en su momento. Filosofía y adolescencia. Ojalá yo ahí y no en mi colegio de monjas.

Un podcast:

De momento, escucho a mis amigas.

¿Quién te gustaría que te hiciera un retrato?

Sofía Zaragoza. Así, sencillito de líneas y llenito de amor. Como ella. Sofi. Mi amiga.

Una comida:

L’arròs en bledes de mi madre.

Un bar de València:

La Mandrágora. Qué alegría que en el mundo sigan existiendo proyectos así.

Una calle de València:

El carrer de la Tapineria.

Un lugar de València que ya no exista:

El antiguo edificio del Teatre Escalante. La puerta al mundo del teatro de tantos niños y niñas. De memoria cultural para todas a parque temático para turistas.

¿Con quién te tomarías un vermut?

Con alguna persona maja que al acabar me acompañara hasta la puerta de casa. Porque, yo, con medio vermut no me puedo levantar ni para ir al baño.