
Puede que me hayas visto pululando por los teatros de Valencia. Me dedico a la comunicación cultural, sobre todo de artes escénicas y más en concreto de danza, mi favorita por su abstracción. Soy obrera y temporera de la cultura. Nací y crecí en Puerto de Sagunto, de manera que viví una adolescencia en la que cortar carreteras, insultar a las autoridades que decidieron cerrar la industria siderúrgica y otras formas de protesta eran el pan de cada día. La muesca en el carácter queda. Por eso estudié Periodismo, para desvelar injusticias, ya sabes. En concreto quería ser fotoperiodista, porque me atrae más la imagen, lo que se presenta sin descripciones, lo insinuado, sugerido, que cada uno interprete. Además, me interesaba la trinchera, en sentido metafórico. Pero después de montar una productora de documentales que duró poco por las dificultades que puedes imaginar, las casualidades me llevaron al mundo de la danza. Yo, que hasta los 25 años no había visto ni un solo espectáculo, me vi de repente trabajando entre coreógrafxs y bailarinxs poco tiempo después.
En estos años he descubierto el poder de las artes en vivo, que pertenecer a este mundo es vivir en la trinchera, sobre todo lxs artistas. Creo en el poder del arte para transformar, aportar ideas, debate y pensamiento. También para disfrutar, evadirse, para contemplar, acceder a la belleza, a lo onírico, a la capacidad humana de inventar mundos y llevarnos de viaje.
Formo parte del equipo de Dansa València y de Sagunt a Escena (prensa, tareas editoriales, mediación, redes) y sigo de cerca toda la actividad escénica a nivel nacional e internacional. Trabajo también en festivales de Barcelona como Món llibre, Mercè Arts de Carrer, o Llum Bcn.
Mi perfil y mi capacidad para decir ‘sí’ me han llevado a participar recientemente en proyectos editoriales y documentales como la edición del libro El Método flamenco empírico, de Juan Carlos Lérida, para el Institut de Teatre de Barcelona, y el ensayo documental Micrópolis, junto a Vic Pereiró, que pronto formará parte del fondo permanente del Museo Industrial y de la Memoria Obrera de Sagunto.
Escribo sobre actualidad escénica. En su día fui editora de la revista especializada Ddanza, ya desaparecida. Publico artículos con cierta regularidad en medios como Recomana, Susy Q, Teatre Barcelona o Serra d’Or, y encontrarás un montón de entrevistas, artículos, reportajes y críticas en mi propia web www.saraesteller.com. Ahí tienes contenido sobre artistas, creadores, festivales. Ah, entre 2022 y 2023 hice crítica de danza en el diario Levante-EMV, hasta que un día me llamaron para decir que podía seguir escribiéndolas, pero que ya no me iban a pagar.
En los últimos años me habréis visto también involucrada con Espai LaGranja, un espacio que acoge y acompaña a una comunidad artística, la de la danza, bastante desamparada. También en el Sâlmon, festival difícil de clasificar que encontró su nombre en esos pescados que nadan contracorriente. En la FIET, feria de artes escénicas para la infancia y la juventud de Mallorca, organizo las jornadas profesionales junto a Jesús Mascarós.
Tengo ahora mismo un proyecto chulísimo de artes en vivo que pronto, espero, encenderá la escena valenciana.
Una canción:
Como la piedra que flota, de León Benavente, porque he tenido una bonita experiencia reciente en la que esa canción funcionó a modo de banda sonora. Añado otra, Antes de, de Raül Refree y Niño de Elche, pelos de punta en el concierto en Fundación Bancaja.
Una película:
Veo, leo, escucho y consumo de forma rápida y olvido pronto, así que me remito en todas las cuestiones a experiencias recientes que aún recuerdo. Bugonia, de Yorgos Lánthimos. ¿Cuánta violencia, denuncia, entretenimiento, sarcasmo e inteligencia puede caber en una sola película?
Un montaje escénico:
My Fierce Ingorant Step del coreógrafo griego de Christos Papadopoulos, una pieza de un precioso minimalismo con una música enérgica que da ganas de saltar y bailar como en una rave. Y, añado, la desternillante, finísima y más que original pieza de María Velasco Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos, sobre cómo buscamos y gestionamos al amor en estos tiempos y tal.
Una exposición:
La del gran Carlos Pérez Siquier en la Fundación Mapfre de Barcelona hace un par de meses. Su mirada renovadora y comprometida me fascina, además desde la periferia. La de Chema Madoz en el CCCC también estuvo muy bien.
Un libro:
Uno de los últimos que he leído y que más huella me ha dejado, El jardinero y la muerte de Gueorgui Gospodínov. Su prosa poética tratando la muerte del padre ha sido tan demoledora como balsámica. Leo bastante crónica, y uno de los mejores libros recientes es la de periodista filipina Patricia Evangelista, Que alguien los mate. Demoledor.
Una serie:
Yo siempre a veces, en Movistar, de Marta Bassols y Marta Loza Alonso. Ana Boga, la actriz protagonista está increíble, pero es que la historia refleja tan bien la realidad cotidiana de muchas jóvenes, contada con tanta verosimilitud, gracia, y cariño que me la vi casi del tirón.
Un podcast:
El de la revista 5W para estar al día de la actualidad con detalle, rigor y calidad. Me gustó en su día Grandes infelices, biografías muy bien contadas sobre escritores y escritoras. Sigo con fervor Amiga ya te cuento o Deforme semanal por su militancia feminista, porque parece que me hablan a mí y me descubren siempre nuevas pistas a seguir. Para acabar, Tinderdance, el podcast de danza que llevo junto a la bailarina y también periodista Cristina Gómez. El primer capítulo está en mi web y el segundo estará en breve en plataformas.
¿Quién te gustaría que te hiciera un retrato?
Una foto de Cristina de Middel seguro que le aportaba fantasía a mi persona.
Una comida:
Aunque va por temporadas, ahora mismo, en pleno julio, te diría que un gazpacho de sandía o una paella de verduras.
Un bar de València:
La Tasca del Ángel para tapear de noche y el Arandinos para el vermú, siempre en el Carmen, al lado de casa.
Una calle de València:
Tapinería, donde viví muchos años, con la presencia permanente del Miguelete y de Santa Catalina, que veía desde los balcones. Belleza patrimonial.
Un lugar de València que ya no exista:
Kitsch International, mi galería de arte favorita de siempre. Fue un sitio vivo, contracultural y muy loco que Jaime Medina llevó con generosidad extrema.
¿Con quién te tomarías un vermut?
Con Francesca Albanese, la relatora de la ONU sobre los derechos palestinos, para ayudar a que esta atrocidad no sea eclipsada por otros temas.







